Hoy siguen sin nombre, pero sabemos que en la soledad de las aldeas, en el silencio de los campos y en el fuego de los lares conservaron nuestra lengua perseguida y asolada por los invasores (que hasta cortaron los olivos).
El mal hacer de unos pocos nos impiden ver el bosque de palmeras que se doblan pero aguantan el huracán de la mayor crisis sanitaria de la historia de la humanidad.
Las cifras demuestran que sigue siendo el país europeo con mayor incidencia del virus, muy por encima del resto
Vicente Soriano, especialista en infecciosas y director del Centro Médico de UNIR, señalaba hace unos días que con el número de casos actual era “previsible” que en poco tiempo la incidencia de la enfermedad pase a ser de “100 casos por 100.000 habitantes”.
En los últimos años diversos estudios y pruebas han constatado las múltiples aplicaciones del CBD a la hora de combatir ciertas dolencias o incluso el estrés.
La curva de nuevos casos diarios en Estados Unidos lleva una semana sin bajar tanto como era de esperar, el confinamiento lleva tiempo relajándose en todo el país y todavía se desconoce si las manifestaciones por la muerte de George Floyd pueden contribuír a un temido repunte. El modelo del IMHE prevé que alcanzará las 135.000 muertes, cuando al principio de la epidemia llegó a estimar menos de 70.000.
Pese a que la memoria es frágil, aun recordamos, la declaración que en su día hiciera el presidente de la Generalitat, Quim Torra en la que muy seguro afirmaba que cuando se aprobaran los presupuestos convocaría elecciones en Catalunya.
Este Primero de Mayo o Día Internacional de los Trabajadores, como siempre se ha conocido, no está siendo como en años anteriores.
No hay que ir muy lejos para encontrar una definición bastante apañada, pero real, de lo que es el Síndrome de Estocolmo.
No es la primera vez que escribo sobre el gran nubarrón que está encima de la libertad de expresión que amenaza con descargar un pedrisco sobre ella para dejarla como las cosechas que están a punto para ser recogidos sus frutos y el pedrisco se lleva por delante el gran esfuerzo de sus agricultores.
La Europa de dos velocidades siempre ha existido, y en casos como el que nos ocupa, es aún más evidente y. por supuesto a ojos de este periodista, indecente o inmoral.