Quítate tu que me pongo yo

Manoel Barbeitos
Economista

Cerraba el artículo anterior con una frase atribuida a Bertolt Brecht: “la izquierda siempre finaliza por arrancar la derrota de las fauces de la victoria”. Un veredicto muy certero que se puede aplicar perfectamente al comportamiento que las izquierdas gallegas mantuvieron durante todos estos años de legislatura autonómica.


Analizando los resultados electorales habidos desde que se celebraron las primeras elecciones autonómicas (20.10.1981) varias son las conclusiones que se pueden sacar en relación la tal comportamiento. En primer lugar que, tal como ya había señalado, la suma de votos de los partidos de las izquierdas gallegas nunca llegó la cifra de los 900.000 –el tope máximo está en los 888.974 votos cuando las elecciones de 19 de junio del 2005- que en términos porcentuales supone no superar el 34% del censo electoral. En todos estos años so un tercio de los/las gallegos/las que pueden votar, y eso en el caso más favorable, lo hicieron por alguna opción de las izquierdas. He ahí la primera gran  limitación con que se encuentran ésta,s que precisarán superar ese techo se quieren consolidarse como una real alternativa de gobierno.


En segundo lugar estos resultados electorales se dan en un contexto en el que la participación nunca estuvo por encima del 65% del censo. Sí a eso le añadimos la solidez del voto de las derechas – nucleado en torno al Partido Popular- no resulta aventurado afirmar que la baja participación electoral en Galicia perjudica mayormente las izquierdas. Circunstancia que nos lleva a pensar que para superar aquel techo las izquierdas gallegas precisan también de una mayor participación del electorado gallego.


Analizando al por menor como se distribuyó el voto en todas estas contiendas podemos avanzar mas conclusiones de interés. En la mayoría de las convocatorias, excepto las dos últimas, el voto de las izquierdas siempre estuvo hegemónizado por dos partidos, PSdG-PSOE y BNG, que llegarían a concentrar, en el caso mas favorable –en las elecciones del 19.06.2005-, el 97,6% de los votos de las mismas. Un resultado aquel que se bien les facilitó el acceso al gobierno no les sirvió para su permanencia ya que en la convocatoria siguiente concentrando el 97,3% del votos de las izquierdas perderían el gobierno. Cada quien puede sacaras sus conclusiones pero hay la evidencia indiscutible de que en todo el período democrático, con 10 convocatorias electorales, so una vez el PSdG-PSOE y el BNG fueron quien de formar gobierno –no considero la época del tripartito por que fue producto mas de la ingeniería política que de un resultado electoral-. Un cambio de gobierno en el que tuvieron un papel decisivo factores tales como el declive físico e intelectual de M. Fraga y la indignación popular por el tratamiento que el PP tuvo en el accidente del Prestige y sus consecuencias.


Sí bien durante mucho tiempo hubo una concentración del voto de las izquierdas en torno al PSdG-PSOE y BNG también se dieron otros factores a considerar por su relevancia. Por caso que no siempre el PSdG-PSOE obtuvo más votos que el BNG ya que en las convocatorias electorales del 19.10.1997 y 21.10.2001 el BNG superó en votos a su eterno rival. Al mismo tiempo las izquierdas alternativas, sí exceptuamos el período 1997/2009, obtuvieron siempre un resultado mas que aceptable, especialmente en las dos contiendas últimas cuando superaron claramente los 200.000 votos (200.828 en el año 2012 con AGE, 273.523 en el 2016 con EN MAREA). Resultado este último que le permitió (EN MAREA) situarse cómo primera fuerza de las izquierdas en Galicia al superar en votos tanto al BNG como al PSdG-PSOE, hecho que sucedería por primera vez en la corta historia autonómica de Galicia.


Todo el anterior ven a confirmar que en las izquierdas gallegas hay un voto muy volátil. Dejando a un lado, por su excepcionalidad, las primeras elecciones autonómicas el voto, por caso, del PSdG-PSOE flutuou entre un mínimo de 256.831 votos (2016) y un máximo de 555.603 (2005). Algo parecido le sucedió al BNG cuyo mejor resultado fue en el año 1997 cuando obtuvo 395.435 votos para caer a los 119.446 en el año 2016. Una volatilidad que confirma que sí bien en esta ladodel río nada está escrito definitivamente el voto de izquierdas, excepto situaciones excepcionales (21.10.2001), es claramente plural. Afirmación esta que se ve corroborada por la evidencia de que, incluso en el caso mas favorable (2005), los votos conjuntos de las opciones sistémicas ( PSdG-PSOE y BNG) nunca superaron el 34% del censo electoral.


Volatilidad, pluralidad y abstención son, por tanto, algunas de las características generales más relevantes del voto de las izquierdas en Galicia. Características las que hay que sumar la del techo electoral que parece tener claramente el voto que son quien de concentrar las opciones sistémicas ( PSdG-PSOE y BNG) y que explican, en parte, la relevancia de las opciones antisistémicas, por caso de EN MAREA. Una realidad esta última cuya consolidación dependerá, como se pudo ver en las dos últimas convocatorias electorales (2012 y 2016), de la capacidad que tengan las fuerzas antisistémicas de configurar una candidatura única tal y como sucedió en los años anteriormente citados. Condición necesaria pero sin embargo no suficiente para llegar a gobernar con una alianza de las izquierdas. Será preciso además que sean quien de animar a votar a los indecisos o abstencionistas (que nunca están por debajo del 35% del censo electoral).



Xulio Ferreiro, Pablo Iglesias, Luís Villares y Antón Sánchez en 2016


Objetivos que como estamos comprobando en los últimos tiempos no parecen fáciles de conseguir. Las izquierdas gallegas antisistémicas siguen sin ser quien de dejar atrás y superar definitivamente a los viejos vicios que la caracterizaron y que, en parte, explican el largo dominio de las derechas. Viejos vicios en los que las divisiones internas y las luchas cainitas aparecen siempre como epílogos de trayectorias más o menos brillantes y esperanzadoras. Fracturas fruto tanto del dogmatismo como de  ser corto de miras que, en la mayoría de los casos, esconden como fondo ambiciones personales perfectamente reflejadas en el refranero popular “quítate tu que me pongo yo”. En este caso quítate Luis Villares que me quiero poner yo en tu sitio (ANOVA, IZQUIERDA UNIDA, PODEMOS GALICIA). Olvidan tales dirigentes algo tan evidente como que fue con Luis Villares al frente, sin apenas tiempo (EN MAREA se construyó como coalición el 30 de junio del 2016 y las elecciones autonómicas tuvieron lugar en septiembre de ese mismo año) y con escasos recursos, cuando EN MAREA pasó a liderar las izquierdas gallegas, al superar en votos tanto al PSdG-PSOE como el BNG, creando en Galicia un nuevo escenario político en el que la viabilidad de un gobierno alternativo de izquierdas no parecía ya tan lejana.


¿Han vuelto estos dirigentes partidarios a “arrancar la derrota de las fauces de la victoria”. Sí así lo hacen que sus partidos se olviden de llegar al gobierno de la Xunta de Galicia en las próximas legislaturas. 

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