La USC participa en un estudio que aborda el mayor esfuerzo de secuenciación en restos arqueológicos humanos de América

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La revista Science acaba de publicar los resultados del mayor esfuerzo de secuenciación masiva llevado a cabo en restos arqueológicos humanos de América, un estudio realizado con la colaboración del investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) Antonio Salas Ellacuriaga, único representante español en un equipo con personal investigador de Dinamarca, Canadá, Inglaterra, Estados Unidos, Brasil, Argentina, Armenia, Chile, Alemania o Suiza.

Según ha informado la USC, durante la última década se publicaron trabajos de una docena de genomas aislados extraídos de restos arqueológicos, cada uno de los cuales permitió líneas de trabajo "muy interesantes, pero inmaduras", explica Antonio Salas.

El estudio ahora difundido por Science descifra el genoma completo de 15 restos arqueológicos a lo largo del continente americano y de los que seis tienen una antigüedad superior a los 10.000 años. En palabras del investigador de la USC, el estudio "representa el esfuerzo genómico más grande realizado hasta la actualidad en el campo del AND antiguo".

La magnitud de los resultados conseguidos tiene un alcance singular. "Son tantas las conclusiones que se derivan que es difícil resumir la trascendencia de los hallazgos. ES llamativa la cantidad de información que puede cobijar un solo genoma", señala el profesor Sala Ellacuriaga.

El investigador explica que el estudio se centra en el modelo de expansión de las poblaciones americanas desde sus inicios más ancestrales, hace más de 25.000 años, desde que estas poblaciones proto-americanas divergen de sus vecinos y ancestros en Siberia y el este de Asia.

PRINCIPALES RESULTADOS
La mayor parte de la variabilidad nativo-americana deriva de un grupo ancestral que vivía en Alaska y en el territorio Yukón, aproximadamente 23.000 años atrás. Esta población, aclara Antonio Salas, se divide "al menos en dos grupos: uno dará lugar a todas las poblaciones de nativos americanos que conocemos hoy en día y el otro permanece en la región de Alaska, lo que hoy denominamos como antiguos beringianos". Estos últimos no dejaron descendentes y "su existencia tan sólo se puede deducir del análisis del genoma de restos arqueológicos".

"Hoy sabemos que la gente habitaba Alaska como mínimo desde hace 14.000 años", aclara el doctor Salas, para quien los análisis permiten "precisar el momento y lugar donde se pudo haber llevado a cabo esta división poblacional entre los antiguos beringianos y los ancestros de todos los nativo-americanos actuales, clave para la colonización de todo el continente".

Según el equipo encargado del estudio, "desde hace aproximadamente entre 17.500 y 14.600 años existe una división mayor en el norte de América entre las gentes que daría lugar a los norteamericanos y los sudamericanos".

Además, el trabajo evidencia la existencia de un "componente genético misterioso de origen austral-asiático, más próximo a poblaciones australianas, de Nueva Guinea, con una antigüedad de como mínimo 10.400 años". Sobre este hallazgo, Salas afirma que se detecta "la existencia de un ADN fantasma que no se sabe cómo pudo llegar a América: se detecta en Brasil, es decir, en el lado este de los Andes, ubicación que añade más misterio, aunque la hipótesis es que procede del lado norte americano".

COLONIZACIÓN DEL CONTINENTE
La primera entrada de proto-americanos se produjo por el este de la Beringia y se extendió hacia zonas no glaciares del norte de América. Esta entrada de poblaciones a través del puente Beringio se sucede desde hace aproximadamente 25.000 años hasta hace aproximadamente 13.000 años, indica el estudio.

Genomas analizados sugieren la existencia de varias subdivisiones poblacionales: en la propia Beringia y alrededor del lago Big Bar en la región de la Columbia británica en Canadá. En ese período, una representación de esta población nativa se dispersa por el resto del continente norte americano, "será la población que dará lugar posteriormente a los habitantes de Sudamérica".

El segundo período importante implica la colonización de casi todo el continente hacia el sur, hasta llegar a la Patagonia. Los datos apuntan que "este proceso fue muy rápido y tuvo lugar, no de modo gradual, sino más bien a modo de pequeños saltos de colonización".

Según los investigadores, habría comenzado 14.000 años atrás y se prolongaría durante otros 8.000 años. Los primeros pobladores del sur de América "probablemente llevaron consigo un componente austral-asiático en sus genomas", aclara Antonio Salas Ellacuriaga, además de añadir que se sabe "que esta señal genética está presente en Brasil 10.400 años atrás".

Un tercer movimiento importante en el continente se inicia en Mesoamérica 8.700 años atrás, con movimientos poblaciones hacia el norte, en lo que se conoce como la Gran Cuenca, localizada en el noroeste de Norte América. Por otra parte, comienza una segunda onda de expansión poblacional hacia el sur de América, que dará lugar a la mayor parte de la variabilidad genética observada hoy en día en el sur.

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