La salvación es una estrategia en Balaidos

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Cinco de los últimos seis goles del Celta han llegado a jugadas a balón parado.


Okay yokuslu

El gol de Okay dio la victoria al Celta / Foto: RC Celta


Bendita pizarra. En Balaidos la estrategia ya ha dado más de una alegría, y la del sábado pasado fue de esas que permiten soñar al aficionado con un futuro mejor. En el minuto 73, a balón parado y a la remanguillé, pero el tanto celeste subió al marcador ante el Sevilla y dejó los tres puntos en casa, algo que no ocurría desde el pasado 1 de diciembre ante el Huesca. El Celta de Vigo se ha abonado a resolver sus duelos con jugadas a balón parado y así lo está demostrando en este 2019.


EL BALÓN PARADO

Okay Yokuslu, uno de los jugadores que más ha crecido desde principio de curso, es nuevo ídolo en Vigo. Además de sus virtudes como futbolista, el otomano derrocha coraje y está implicado con el equipo y la ciudad. Muchos celtarras ya lo reconocen como el primer turco que es bien recibido en Vigo. Okay fue el más ovacionado ante el Sevilla, porque su gol puso fin a una sequía de seis jornadas y salvó la cabeza de Cardoso. El tanto no fue el más bonito de su carrera, rematando en el segundo palo un córner que botó como un conejo por el área hispalense, pero sí el más importante de la temporada.


El propio Okay había tenido un papel destacado en la anterior victoria del Celta, ante el Villarreal. El turco se estrenó como goleador ese día poniendo el 0-2, cabeceando una falta servida por Brais. El partido terminó con 2-3 en el luminoso, y Yokuslu fue uno de los hombres de ese partido.


Tambien a balón parado se estrenó Néstor Araujo. El central azteca vio puerta dos jornadas seguidas, ante Rayo Vallecano y Valencia, con dos soberbios testarazos. Con todo, sus goles no bastaron para evitar que el cuadro vigués besase la lona en los dos duelos. Precisamente ante el Rayo también vio puerta Maxi Gómez, también a balón parado. El charrúa puso el 1-2 momentáneo desde los once metros, pero los vallecanos terminaron remontando ese partido.


Ante el Athletic, en Balaidos, el que abrió su cuenta goleadora particular fue Fran Beltrán, también remachando un córner embarullado como el del pasado fin de semana. Así, desde el último triunfo en La Cerámica, el Celta ha anotado seis goles en siete partidos, y salvo el gol de Sisto en Zorrilla donde aprovechó un error de la zaga pucelana, todos los goles celestes llegaron a balón parado, una constante desde que Carodoso ocupa el banquillo de Balaidos.


Sin que esto solucione todos los males de este Celta, que no son poco, saber que el equipo tiene un arma que blandir a lo largo de los partidos es un alivio para el aficionado celtiña. Sin Aspas y con Brais y Maxi Gómez bajos de forma, saber que se puede contar con otras fórmulas para el gol es todo un rayo de esperanza en la ciudad olívica, que esta temporada lo ha visto todo muy negro. A su vez, cada vez falta menos para que el de Moaña se vuelva a vestir de corto. Ojalá pueda redondear su regreso con un gol de falta. 

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