España, una grande y libre

Manoel Barbeitos
Economista

“Españolito que vienes al mundo

te guarde dios.

Una de las dos españas

ha de helarte el corazón”.


Uno de los grandes déficits de la democracia española es la carencia de unas derechas auténticamente demócratas. Unas derechas que nada tengan que ver con la herencia franquista y se alineen sin equívocos ni dudas con la defensa de la democracia, la libertad y los derechos humanos por encima de cualquier diferencia política y/o ideológica. Un déficit que tiene mucho que ver tanto en cómo se desenrolló la transición hacia la democracia en España en cuanto cómo se vertebra la derecha y los medios de comunicación y opinión que la defienden.


Sin considerar estos factores puede resultar difícil entender lo que está sucediendo estos días con la derecha española, y gallega, en las que usando un lenguaje coloquial pudiera parecer que “se tiró al monte”. ¿Qué conclusiones sacar cuándo vemos a Casado (PP), Rivera (Cs) y Abascal (Vox) juntos defendiendo la unidad de España, contando con el apoyo de barones tan significativos como Núñez Feijoo (PP), frente a no se sabe qué “enemigos de la patria”, de esa patria una grande y libre? Que conclusión diferente la de que la democracia en España, y Galicia, aun es claramente deficitaria.


Repasemos algunos hechos históricos relevantes que explican este déficit de la democracia española:


21 de septiembre del 1975: muere, en la cama, Francisco Franco, uno de los dictadores más crueles y sanguinarios del siglo XX. Atrás va a quedar un régimen fascista que duraría 36 años y que deja como uno de sus siniestros legados más de 1 millón de muertos y de 150.000 desaparecidos. Fueron más de tres décadas de un terror tal que situaron a España la cabeza de los estados en el mundo –solo superado por Camboya- con mayor número de desaparecidos. Décadas en las que los asesinatos legales, los ajusticiamientos, las desapariciones y la represión violenta fueron santo y seña del régimen. Un régimen que, al día de hoy, aun no fue debidamente condenado en España. La muerte en la cama del dictador –a diferencia, por caso de Hitler y Mussolini- marcará una democracia que, aun hoy, puede calificarse cómo deficitaria. Una democracia que nació tutelada por los aparatos del estado franquista –ejército, judicatura, servicios secretos- y que aún hoy tiene en el alta instancia de la Jefatura del estado a un personaje (Felipe VI), no electo, heredero del nombrado por el dictador (Juan Carlos I) y que, según mandato constitucional (Tiduo II de la C.Y.) es inviolable y no está sujeto a responsabilidades, como corresponde a una España grande y libre”.


4 de mayo de 1977: un grupo de exministros franquistas y reconocidos falangistas (Fraga Iribarne, Martínez Esteruelas, Silva Muñoz, Lopez Rodó, Tomas de Carranza, Fernández de lana Mora y Licinio de la Fuente) liderados todos por Manuel Fraga, fundan el partido de Alianza Popular (AP), que en enero de 1989, sería lo refunda pasando a denominarse Partido Popular (PP), un partido cuyos dirigentes y fundadores nunca renegarían de su pasado franquista. Un partido que inspirado en los principios del humanismo cristiano y con un carácter conservador neoliberal quiere ser una garantía de que, contando con el apoyo de la brisa católica, permanece vivo entre las derechas españolas el espíritu de “una España, grande y libre”.


5 de mayo de 1996: el Partido Popular, con José María Aznar al frente, gana las elecciones generales, por mayoría amplia, abriéndose así la etapa (1996-2004) de la “España va bien”, en la que las políticas de liberalización, privatización y desregulación ayudan a que se disparen las burbujas inmobiliaria y crediticia, cuya explosión daría lugar a la gran crisis. Un período de gobierno durante el cual se dispararía la corrupción con tal intensidad y extensión que convertiría a PP en el partido europeo con más dirigentes y cargos políticos imputados y condenados por corrupción y malversación de fondos públicos. Un período de gobierno recordado también por, en el plano internacional, haber involucrado a España en la llamada “guerra contra el terrorismo internacional”, con los episodios de las guerras invasoras de Afganistán e Irak que además de no contar con el apoyo de la ONU también fueron objeto de un enorme desecho popular. No cabe dudas de que durante este período los idearios de “una España, grande y libre” guiaron la acción del gobierno.


20 de noviembre de 2011: de nuevo el Partido Popular, esta vez presidido por Mariano Rajoy, gana las elecciones generales, una victoria que repetiría (2015 y 2016) estando la frente de la jefatura de gobierno 7 años (2011-2018). Será cuando por primera vez se aplique en España el artículo 155. Se multiplican los juicios por corrupción a directivos y dirigentes del Partido Popular, y el mismo partido será declarado culpable (caso Gürtel) por financiarse ilegalmente. Además de la corrupción, este período será recordado por las durísimas políticas de ajuste fiscal y rebaja salarial que llevaron la economía española a una gran depresión que además de disparar el desempleo (superaría los 6 millones equivalentes al 27,1%) convertiría a España en uno de los estados europeos con mayores niveles de desigualdad social y desequilibrio territorial. También será recordada por ser la primera vez que triunfa una moción de censura (25 de mayo del 2018), que presentaría el portavoz del PSOE (Pedro Sánchez) y que contaría con el apoyo de la mayoría del arco parlamentario. La “España, grande y libre, en todo su esplendor decadente”.


10 de febrero de 2019: las derechas (PP, Cs y Vox) convocan una gran manifestación contra el gobierno de Pedro Sánchez (PSOE). Una manifestación a que acudiría el presidente de la Xunta de Galicia, Núñez Feijoo, el mismo día que en Galicia miles de ciudadanos, de todas las clases, salían la calle en la defensa de la sanidad pública. Una manifestación convocada por sus promotores que llamaron “a los españoles a protestar contra Pedro Sánchez” por su diálogo con la Generalitat de Catalunya por considerar que tal diálogo podía suponer la ruptura de España. Sin embargo, la baja participación para este tipo de actos (40.000 personas), dejó en evidencia que la convocatoria “en un día para emocionarse con la bandera que nos ampara y nos protege” fue un gran fracaso y que en esa fecha la “España, grande y libre” no tuvo un día de gloria especialmente.


15 de febrero de 2019: Pedro Sánchez (PSOE), en su calidad de jefe de gobierno, convoca elecciones generales e inmediatamente las derechas españolas se enzarzan en una lucha caína por ver quién es más de derechas. Una batalla en la que VOX parece salir con cierta ventaja en esta defensa de “una España, grande y libre” que, sin embargo, defienden todas las derechas (PP, Cs. Vox).


Una España grande y libre que es lo mismo que decir una España sin auténtica democracia, con enormes déficits sociales y de calidad de vida, con grandes desequilibrios territoriales. He ahí una de las posibilidades que se abren en las próximas elecciones generales. Una España tal que se asemeja, por caso, la que defendía Falange Española (FE) y muy especialmente su fundador José Antonio.


Apriétense los cinturones. 

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