Elecciones europeas: ¿Para qué votamos?

Manoel Barbeitos
Economista

Puede resultar paradójico que tanto los partidos políticos como la mayoría de los medios de comunicación y opinión de Galicia le reserven un lugar de cola las elecciones europeas –por detrás de las elecciones generales, autonómicas y locales-. Digo paradójico pues, frente a lo que pueda parecer, tales elecciones son tan decisivas como las demás. Son decisivas por que tienen lugar en un momento muy preocupante para Europa al celebrarse en un contexto de inquietante y aparentemente imparable auge de la extrema derecha. Un auge que resucita viejos y terribles fantasmas. Son decisivas estas elecciones por que se celebran en una fase en que las desigualdades sociales y territoriales no paran de crecer consiguiendo la exclusión social y la pobreza unos niveles desconocidos en la corta historia de la Unión Europea.


Razones todas para que tanto las élites políticas como los medios de comunicación y opinión le habían prestado la atención que debieran. Una atención necesaria por que en las últimas décadas y bajo el liderazgo alemán los estados europeos vienen haciendo una suicida cesión de soberanía a favor de una troica (Consejo Europeo, Comisión Europea, Banco Central Europeo) que escapa al control ciudadano pero que es la principal responsable de los males anteriormente citados. Una troica que precisa ser controlada por un Parlamento Europeo en el que las fuerzas de progreso sean mayoría suficiente para revertir tanto las políticas austericidas que provocan las citadas desigualdades como el creciente rechazo que entre grupos cada mas amplios de ciudadanos europeos tiene la actual Unión Europea tal y como está funcionando por que está en la base del auge de las fuerzas xenófobas y antidemocráticas.


Pocos ciudadanos europeos están debidamente informados de que, hoy por hoy. por mor de la aprobación de una serie de tratados impuestos por Alemania los gobiernos y los parlamentos estatales (donde tiene que residir la soberanía popular) dejaron de ser soberanos sobre aspectos relevantes y decisivos en la gobernación política que afecta directamente la sus vidas. Muchos ciudadanos europeos no saben que, por caso, los presupuestos públicos aprobados en un parlamento nacional pueden ser rechazados en Bruselas o en Fráncfort y, por tanto, no se apliquen tal y como se aprobaron sino que tengan que ser modificados en la dirección que la troica le exija. Una situación que se hizo real debido a la citada cesión de soberanía de los estados europeos a favor de instituciones europeas de muy dudosa naturaleza democrática.


Así puede que enseguida tengamos que asistir al bochornoso espectáculo de ver cómo muchas de las promesas hechas por Pedro Sánchez (PSOE) son rechazadas por las autoridades europeas a pesar de contar con el apoyo popular que vienen de reflejar las recientes elecciones generales. De ver que en caso de que el gobierno español deseche los mandatos europeos las autoridades citadas amenacen con tomar represalias como, en su día, le sucedió a Grecia. Mandatos que caminan siempre en la dirección de imponerle a los estados europeos, en contra de la mayoritaria opinión popular, duras políticas de ajuste fiscal, rebaja salarial y liberalización comercial.


Antes de ir a votar los ciudadanos gallegos deberían saber que España, junto a los demás estados europeos, firmó los tratados que a continuación señalo y que están en la base de esta suicida pérdida de soberanía. Tratados que los estados europeos se comprometieron a obedecer independientemente del color político del gobierno de torno. En este marco parece normal que cada vez más ciudadanos europeosque nos preguntemos: ¿Para quá votamos sino podemos mudar esos tratados?.


Desde la firma del Tratado de Máastrich (1992) en el que para toda la UEM (Unión Económica y Monetaria) se empezaron a fijar, en clave neoliberal, unos objetivos comunes (estabilidad de precios, ajuste fiscal, liberalización comercial) los estados europeos fueron aprobando, uno tras otro, una serie de tratados que consolidaron esos objetivos cuyo cumplimiento por los estados firmantes será supervisado por la citada troica comunitaria (Consejo Europeo, Comisión Europea, Banco Central Europeo).


Aprobación (2010) del Mecanismo Europeo de Estabilidad ( MEDE) y creación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera ( FEEF), que introducen el rescate de aquellos estados con problemas financieros: rescate que obliga a estado intervenido la que sitúe los problemas de déficit y deuda públicos por encima de los demás problemas macroeconómicos como puede sello empleo. Aprobación del llamado Plan de Competitividad (2011) que fijó políticas comunes en materia de salarios y pensiones: rebaja salarial y ajuste de las pensiones públicas. Tratados estos que abrieron la puerta tanto la llamada “regla de oro” (2011) del déficit -limitación del mismo hasta un máximo del 0,5% del PIB- como el Tratado de Estabilidad, Coordinación y La gobiernan ( TECG) -2012- por lo que los estados firmantes del mismo introducían en sus Constituciones a deber de mantener unos presupuestos equilibrados o con superávit.


Tratados que, resumiendo suponen: 

1. Que los estados europeos cedieron soberanía política a favor de la citada troica (Consejo Europeo, Comisión Europea, Banco Central Europeo) en materias de política económica tan relevantes como la política fiscal, monetaria, laboral y comercial. 

2. Que austeridad fiscal, estabilidad de precios, rebaja salarial y libertad comercial pasan a ser principios de obligado cumplimiento para todos los estados firmantes de los tratados citados independientemente de cal sea la fase del ciclo económico en el que se encuentren 

3. Que el control del déficit pasa a ser un objetivo prioritario por encima de cualquier otro y sea cuál sea la situación de cada estado.


Las consecuencias a nivel europeo están la vista: 

1. Enorme deterioro de la democracia –a voluntad de las autoridades comunitarias está por encima de los gobiernos y parlamentos estatales-

2. Se disparan las desigualdades sociales y los desequilibrios territoriales con un crecimiento exponencial de la pobreza y la exclusión social

3. Las deudas públicas se hacen impagables

4. Grave crisis social y política tal que alimenta un crecimiento espectacular de los partidos xenófobos y fascistas

5. Europa pierde protagonismo a nivel internacional a favor de los Estados Unidos, China y Rusia.


He ahí la importancia de unas elecciones europeas que, sin embargo , están pasando prácticamente desapercibidas por la mayoría de la ciudadanía gallega.



Merkel alemania

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