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​La salida de Nissan de Barcelona y los planes de Macron hacen tambalear a PSA Vigo

El cierre de la planta de Nissan en Barcelona constata la tendencia de las empresas automovilísticas a relocalizar la producción de sus vehículos en sus países de origen para afrontar las pérdidas provocadas por el coronavirus. 


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El cierre de la planta de Nissan en Barcelona constata la tendencia de las empresas automovilísticas a relocalizar la producción de sus vehículos en sus países de origen para afrontar las pérdidas provocadas por el coronavirus.


Los planes de la factoría japonesa de centrar la casi totalidad de sus esfuerzos en las factorías de Estados Unidos y Asia no son muy distintos a los de las firmas francesas, que ahora, motivadas por la crisis económica y las ayudas propuestas por el Gobierno de Macron, valoran “regresar” al país galo para acceder a las subvenciones. Este giro tendría efectos sobre la planta de PSA en Vigo que, si bien no parece correr un riesgo inmediato, podría ver trastocada su viabilidad a largo plazo.


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La producción en PSA Vigo podría verse afectada por los planes del Gobierno de Francia


Los planes de Citroën, Peugeot y Renault no son nuevos. Hace dos semanas Galiciapress ya avanzó que el ministro de Economía y Finanzas francés, Bruno Le Marie, tenía como principal caballo de batalla el fin de la deslocalización de las actividades productivas de las grandes compañías nacionales. La apuesta del Palacio del Elíseo es impulsar la fabricación de modelos eléctricos y que toda la producción se realice en las factorías francesas, dejando de lado las plantas que empresas como PSA tiene en España, Portugal o Marruecos.


LA SALIDA DE NISSAN DE BARCELONA: ¿INFLUENCIA DE MARCON?

Esa es la condición impuesta desde el Gobierno de Francia para que las casas automovilísticas francesas puedan acceder a las ayudas estatales. Por esto, el anuncio de Nissan de no continuar su producción en Barcelona no está muy alejado de las políticas que están practicando en el país vecino.


Y es que Nissan y Renault forman una alianza accionarial que, aunque cada una goza de independencia a la hora de redirigir sus proyectos, hace que sus planes empresariales vayan muchas veces de la mano. Mitsubishi, propiedad de Nissan, también forma parte de este matrimonio. Las tres firmas trabajan en orientar su producción a los vehículos eléctricos y las tecnologías de conducción autónoma, tal vez motivados por las prerrogativas impuestas desde el Gobierno de Macron y el peso de Renault –derecho a voto y casi la mitad del accionariado de Nissan bajo su control– en algunas de las decisiones que toma la compañía nipona.


Con todo, las factorías de Renault no se tendrían que ver alteradas en un principio, ya que la casa francesa no se moverá de Europa, a diferencia de la programática ideada por Nissan. No obstante, los últimos pasos dados por el conglomerado y la delicada situación financiera en la que se encuentra –pronto asumirán un rescate estatal de 5.000 millones de euros-  hacen temer la estabilidad de las plantas en Palencia o Valladolid.


EL FUTURO DE PSA VIGO

En PSA la situación no es muy distinta. El Estado francés es, además, accionista de PSA, con un 6% del accionariado –también posee el 14% del accionariado de Renault–, lo que obliga a la firma a atender las demandas del Gobierno. Pero los cambios que se avecinan en PSA por su fusión con FIAT y Chrysler (FCA Group) pueden ser determinantes en este aspecto.


La intención de Macron es que Francia lidere el mercado del automóvil europeo y se ha puesto de meta liderar el sector en el continente dentro de cinco años. El programa presentado el pasado martes para implementar la fabricación de coches eléctricos va en esta línea, con una inversión de 8.000 millones que dependen de la relocalización de la industria en el país y ayudas para los compradores. En su cuenta de Twitter el presidente francés dejó muy clara la dependencia del país por este sector del que dependen “miles de empleos”. “Nuestro apoyo se incrementará masivamente”, anunció el mandatario galo.



Si bien esta política parece destinada solo a las plantas que fabriquen híbridos o eléctricos, lo cierto es que el fin último es terminar con la deslocalización, lo que pone en jaque plantas como la de PSA Vigo. Esta apuesta inmediata puede suponer una bajada considerable tanto en la carga de trabajo como en las inversiones que realice la empresa en la factoría olívica, donde se produce la versión eléctrica del Peugeot 2008 o la furgoneta eléctrica y donde había planes para seguir apostando por esta vía. Además, el presidente de la compañía, Carlos Tavares, no ve con malos ojos el plan del Ejecutivo francés, ya que camina a la par con el plan eco de la marca.


En Galicia el anunció de Macron coincidió con la visita del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, a la planta viguesa. En la planta el presidente autonómico aseguró que era vital reforzar la competitividad después de estos meses de parálisis de la planta. En ese sentido, abogó por hacer de la fábrica “la más competitiva del Grupo PSA tras la Covid-19”. Xunta y PSA Vigo tienen pendiente la firma de un convenio de colaboración para la aportación, por parte de la administración autonómica, de 5 millones de euros para el desarrollo de vehículos 100 % eléctricos, un plan que se podría ver truncado tras el anuncio del Elíseo.


EL CIERRE DE LA PLANTA EN VIGO ES MUY COMPLICADO

Por otro lado, la actividad de los sindicatos en la planta se ha centrado estos días en la reactivación de la fábrica y que se cumplan los protocolos de seguridad y prevención en esta vuelta al trabajo, además de que todos los empleados cuenten con el material necesario y adecuado en pro de garantizar la salud de los trabajadores. Sin embargo, los distintos organismos sindicales no son ajenos a la realidad y ya han mostrado su rechazo a los planes de Nissan y su solidaridad con los afectados por esta política de relocalización.


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Visita de Feijóo en la planta PSA de Vigo


A lo que se agarran en Vigo tanto autoridades como sindicatos es a las dificultades derivadas de este cambio de modelo, que en todo caso parece que no tendría efectos a corto plazo. El cierre de las factorías provocaría tensiones entre los distintos gobiernos implicados, como el español -solo las plantas de PSA en España dan empleo a más de 13.000 personas- o el alemán, que también cuenta con fábricas de las marcas francesas. En este escenario la competitividad de otros países frente a Francia también juega a favor del empleo en la ciudad olívica, donde los sindicatos inciden en la alta competitividad que ofrece la factoría gallega.


En ese sentido el portavoz de CUT en la planta, Víctor Mariño, en declaraciones para Radio Nacional incidió en la competitividad de la factoría viguesa y tachó a los mensajes de Macron de "declaraciones de cara a la galería". "No van a eliminar la producción en otras plantas para llevarlas para Francia", considera Mariño. Con todo, la principal reclamación de los organismos sindicales va dirigida a la Xunta y al Gobierno de España para que no descuiden el empleo en la ciudad y se mantengan vigilantes por las decisiones que puedan llegar desde Francia y el efecto que estas puedan tener en la ría de Vigo.  





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