Tomemos ejemplo de nuestros mayores

Javier Pereira Beceiro
Urólogo Adjunto Complejo Hospitalario Universitario del Ferrol

Especialista en Urología del Área Sanitaria de Ferrol Especialista en Cirugía Laparoscópica Especialista en Medicina familiar y comunitaria Máster en Oncología Urológica (próstata, riñón, vejiga,…) Máster en Suelo Pélvico e Incontinencia

El día 1 de octubre celebramos el Día Internacional de las Personas Mayores, y este año, sin duda, va a estar marcado por la pandemia por SARS-CoV-2.


Muchos son los textos internacionales que tratan sobre los derechos de las personas mayores.

Los Principios de las Naciones Unidas en favor de las personas de edad fueron establecidos por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 16 de diciembre de 1991, en su resolución 46/91, exhortándose a los gobiernos a que incorporasen estos principios en sus programas nacionales en cuando fuera posible. Algunos puntos salientes de los Principios son la independencia, siempre con el apoyo familiar y comunitario pero fomentando la autosuficiencia, la participación activa, tanto social como política, la dignidad, viviendo libre de explotaciones y malos tratos físicos o mentales, la autorrealización, mediante el acceso a recursos educativos, culturales, espirituales y recreativos de la sociedad para así poder desarrollar plenamente su potencial, y cuidados, con acceso a servicios sociales y jurídicos que les aseguren mayores niveles de autonomía, protección y cuidado, protección familiar y comunitaria, así como atención institucional digna que les proporcionen protección, rehabilitación y estímulo social y mental en un entorno humano y seguro


La Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, en su artículo 25 expone que “la Unión Europea reconoce y respeta el derecho de las personas mayores a llevar una vida digna e independiente y a participar en la vida social y cultural, y por supuesto, política”.


Nuestra Constitución Española, en su artículo 50 asegura que las instituciones “promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio”.


Creo fundamental una Ley integral de los derechos de las personas mayores, para promover y hacer real y efctivo el acceso a sus derechos, y eliminar la discriminación de los mayores 


El covid-19 está testando la realidad de nuestros centros de día, de nuestras residencias, públicas, concertadas y privadas, pero también la realidad sobre la aplicación de políticas que fomenten todos los principios que he nombrado anteriormente. Siendo sobrios y serios, en medio de la pandemia, este no es todavía el momento para realizar una evaluación sociosanitaria objetiva para detectar deficiencias e implementar cambios, libres de adoctrinamientos políticos, que busquen votos y no mejoras. Sí que creo fundamental una Ley integral de los derechos de las personas mayores, para promover y hacer real y efctivo el acceso a sus derechos, y eliminar la discriminación de los mayores por razones de edad.



No salieron desbocados a los locales y comercios, playas o calles, ni tampoco se sintieron inmunes por sentarse en una terraza con la mascarilla en el codo


Pero hemos empezado diciendo que “tomemos ejemplo de nuestros mayores” porque ellos han sido los que mejor han entendido el mensaje institucional enviado en esta pandemia y se han sabido adaptar mejor a las nuevas circunstancias en esta segunda oleada. Y es rotundamente cierta esta afirmación porque hemos pasado de una media de edad de 79 años en la primera oleada, a una media de 39 años en esta segunda. Después de sufrir los estragos del enemigo invisible que entró en silencio en nuestros centros de día y residencias, ocasionando un drama social, sanitario, familiar y personal, con unas pérdidas irremplazables en vidas, nuestros mayores han entendido que la autoprotección es la base para doblegar esta pandemia. Por eso, cuando finalizó el confinamiento, no salieron desbocados a los locales y comercios, playas o calles, ni tampoco se sintieron inmunes por sentarse en una terraza con la mascarilla en el codo. Salieron despacito, con respeto al enemigo invisible, sin olvidarse de su mascarilla o gel para las manos, paseando en soledad sin quitarse su marcarilla y evitando aglomeraciones. Incluso han asumido el sacrificio que es el no recibir el beso de un nieto porque en esa interrelación puede venir el drama. Y lo están haciendo tan, tan bien, que las estadísticas les dan la razón y la media de edad de los pacientes afectados en nuestro país ha caído drásticamente. Empieza el otoño, y veremos que acontece cuando realicemos nuestra vida en espacios cerrados, pero, por lo de pronto, démosles un gran aplauso, y “tomemos ejemplo de nuestros mayores”.


Incluso han asumido el sacrificio que es el no recibir el beso de un nieto porque en esa interrelación puede venir el drama. Y lo están haciendo tan, tan bien, que las estadísticas les dan la razón y la media de edad de los pacientes afectados en nuestro país ha caído drásticamente.

false


Sin comentarios

Escribe tu comentario




He leído y acepto la política de privacidad

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Más opinión
Opinadores
Este periódico fue seleccionado por Google News Initiative para su Journalism Emergency Relief Fund

Pressdigital
Plaza de Quintana ,3 15704 Santiago de Compostela
Tlf (34)678803735

redaccion@galiciapress.es o direccion@galiciapress.es
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS. EDITADO POR POMBA PRESS,S.L.
Aviso legal Cookies Consejo editorial Publicidad
Powered by Bigpress