Alba Nogueira, candidata a rectora de la USC: "Con o sin competencia, la facultad de Medicina está en condiciones de ser la referencia"

María Da Alba Nogueira López recibe a Galiciapress en su despacho horas después de reunirse con la alcaldesa de Santiago de Compostela, con la que compartió las líneas maestras de su propuesta en la carrera por ser la próxima (y primera) rectora de la Universidad de Santiago de Compostela. La catedrática en Derecho Administrativo conversa con este diario sobre asuntos que van desde el acuerdo para la descentralización del grado de Medicina hasta el problema de la vivienda en ciudades como Santiago y Lugo, donde proyecta grandes planes para el campus lucense. 


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Alba Nogueira | Foto: Galiciapress

 

La Comisión Electoral de la USC tuvo que pronunciarse por su candidatura, excluida provisionalmente en un primer momento. ¿Temió en algún momento quedarse fuera de esta carrera? 

No, en absoluto. Como jurista sé las cosas que entran dentro del margen interpretativo y cuáles se salen claramente. En ningún momento lo hice, pero sé que se utilizó durante tiempo como una forma, a lo mejor, de desactivar apoyos. En todo caso, creo que es una cosa que está zanjada, estamos ahí y estamos convencidas de que podemos ganar. Fue una pequeña piedra en el camino.

 

 

La campaña no está exenta de más polémicas, porque los últimos días estuvieron marcados por la decisión de la Universidad de cesar a la candidata Maite Flores de su cargo en la Comisión Interuniversitaria de Galicia. Desde el rectorado argumentan que la decisión se debe a la instrumentalización de esta entidad para hacer campaña y que es una cuestión de, dicen, “higiene democrática”. ¿Se estaba compitiendo en desigualdad? 

No voy a entrar en la decisión. En todo caso, creo que soy la única candidata que no participó en ninguno de los equipos rectorales anteriores y soy la única candidata que no tiene un cargo, digamos, institucional, en el que de una u otra manera poder hacer campaña con un cierto apoyo institucional. Somos un grupo que trabaja desde abajo en la universidad, creo que representamos la renovación que pueda haber, precisamente de la gente que conoce el día a día de lo que está pasando en las aulas, en los grupos de investigación, etc. Nosotros hacemos la campaña con el apoyo del colectivo que tenemos detrás y otra gente eligió otras vías.

 

¿Fueron esos aires renovadores, esos ánimos frescos, los que la motivan a dar este paso y postularse al rectorado?

Este paso, en el fondo, es un compromiso colectivo de quienes pensamos que la universidad merece más. Tenemos una universidad muy buena, una universidad con 500 años de tradición, una universidad que sigue siendo la que aporta más del 50% de la investigación que se hace en Galicia, en la que nuestras titulaciones nos hacen ser las primeras en llenar las matrículas en grados que hay en otras universidades. La Universidad de Santiago es un buque insignia del sistema universitario gallego. Pertenezco a un colectivo que ha estado ahí trabajando, haciendo propuestas, consiguiendo cosas, como, por ejemplo, que el acceso a residencias universitarias se haga por criterios económicos en el reglamento que se aprobó en este año. Y queríamos que esas propuestas que tenemos concretas de cómo puede mejorar la universidad para seguir siendo ese cerebro colectivo de Galicia se puedan hacer realidad. En estas elecciones nos jugamos una cosa: volver para atrás con el continuismo o renovarnos. Y nosotros yo creo que somos la candidatura que representa la renovación.

 

De salir elegida, sería la primera mujer rectora. En cualquier caso, de las próximas elecciones se romperá una barrera de género en la USC. ¿Llegaría tarde un nombramiento así? ¿Es precisa una perspectiva femenina en la enseñanza universitaria actual?

Es necesario, sobre todo, normalizar la situación de que, hoy en día, las estudiantes son mayoría, en las PTGAS creo que también, y en el profesorado estamos algo más igualados, pero aún seguimos siendo muy desiguales en las cátedras, por ejemplo. Somos aproximadamente el 30% de los catedráticos de la universidad y hoy en día ya no es una cuestión de edad. Va siendo hora de que se normalice la situación de que las mujeres pueden estar siendo catedráticas. Como anécdota, en mi caso, soy la primera catedrática de Derecho Administrativo de Galicia. Y llevo siendo catedrática siete años. El cambio es lento. Y que por fin vaya a haber una mujer rectora creo que es positivo y es una señal de normalidad, de estar presentes en los mismos sitios que los hombres, con los mismos derechos que los hombres.

 

 

¿Qué valoración hace de los últimos años de la USC con Antonio López como rector? 

Creo que Antonio López hizo un esfuerzo por ser un rector dialogante, algo que queda en su haber y que fue bueno para la universidad. El vicerrector de profesorado hizo una política de renovación generacional que estuvo muy abandonada durante mucho tiempo. Veníamos de un período del mandato de Viaño que había sido muy malo en términos de plazas de profesorado.

 

Se dejaron sin hacer los deberes en lo que nosotros queremos aportar. La universidad cambió mucho en los últimos 20 años. Tanto su equipo como el equipo anterior no hicieron esa planificación para colocar a la USC en posición de seguir siendo tan buena como es ahora de cara a los próximos 20 años. No se trata de seguir pedaleando, no es la inercia, sino que hay que hacer cambios para, en un momento mucho más competitivo y mucho más complejo globalmente, poder seguir estando ahí.

 

En los últimos años, al menos en lo tocante a las administraciones públicas, parece que se está haciendo una mayor apuesta por las FP que por los grados universitarios, con la imagen de que una carrera no garantiza la entrada en el mundo laboral. También destaca la caída de las notas en Selectividad, lo que puede hablar de un cierto desinterés de los estudiantes. La media fue un 6,87 de nota, la quinta más baja del Estado. ¿Vive un mal momento la titulación universitaria?

Creo que no. Lo que siguen diciendo todas las estadísticas es que los egresados de las universidades van a tener mejores condiciones laborales que las personas que no hacen un título universitario. Lo cual no quiere decir que estudiar una FP esté mal; es otro carril distinto. Pero, hoy en día, en una sociedad del conocimiento, sería raro que salir del espacio del conocimiento te colocara en peor situación en la sociedad. Eso yo creo que no es así.

 

 

Otra cosa es el tema de las notas de corte. El momento post-COVID sí que se está notando algo en el estudiantado. Hubo un cambio de dinámicas, hay más problemas de salud mental, hay más absentismo...notamos que ahí está pasando algo, algo en lo que queremos trabajar, ver qué pasa en diálogo con las asociaciones de estudiantes, con el estudiantado, para ver cómo reactivar la conexión con la vida universitaria.

 

"SEGUIMOS SIENDO LA PRIMERA ELECCIÓN DE LOS ESTUDIANTES"

El gran debate en la actualidad sigue siendo la descentralización del grado de Medicina. Con el nuevo año parece que las aguas bajan menos bravas, pero el acuerdo tampoco parece ser satisfactorio para todos. ¿Qué valoración hace del resultado final?

De ello tienen que dar cuentas las candidatas que están ligadas a los dos equipos directivos anteriores. o se firmó bajo el mandato de Viaño, siendo Rosa Crujeiras su vicerrectora de coordinación. Con Antonio López se canaliza esta cosa finalmente, por fin, con el acuerdo de la facultad. Quiero decir que tienen que dar cuentas ellos, porque tomaron esa decisión de descentralizar en la línea en que está tomada.

 

 

Confío en que, como dices, las aguas estás menos embravecidas, que todo el mundo tenga lealtad con el acuerdo firmado. La facultad prestó su acuerdo, aunque fue complicado, y que nadie intente aprovecharse de la buena voluntad de la facultad prestando ese acuerdo para unir, para consensuar. En todo caso, también lo he dicho: creo que, si alguien actuara deslealmente, nuestra facultad de Medicina está en plenas condiciones de ser la facultad de referencia en Galicia, pase lo que pase, en solitario o teniendo que competir. Pero espero que eso no pase.

 

Al final, desde fuera, parece que este acuerdo es una especie de dique a corto-medio plazo de aspiraciones que no parecen enterradas, pues Vigo y A Coruña, al menos desde un plano político, no renuncian a perseguir esa facultad. 

No voy a entrar en la utilización localista que se está haciendo de esta cuestión. Como rectora lo que me competerá es hacer que la Universidad de Santiago tenga una titulación de Medicina que apueste por la excelencia, por tratar y cuidar bien a sus estudiantes y por tener el mejor plan de estudios para que ellos salgan bien formados. Ese es el compromiso que tenemos que tener. En alguna reunión anunciamos que pensamos nombrar en su momento, en consenso con las titulaciones todas del ámbito de la salud, no solo de Medicina, porque nosotros tenemos un gran campus de la salud, a una persona delegada de la rectora para el campus de la salud, que se ocupe del tema de la titulación de Medicina, que se ocupe de la finalización del traslado de Enfermería y de Farmacia, y que se ocupe de la integración de Enfermería en Lugo.

 

Tenemos ahí retos importantes. Tenemos un polo de investigación muy importante alrededor del campus de la salud y pensamos que ahí debe estar alguien en el equipo rectoral preocupado por eso, pero también creemos que esa debe ser una figura que discutamos con los decanatos, con las direcciones de los centros de investigación, para que haya alguien con un poco de consenso con todos ellos para todas esas encomiendas que son importantes.

 

¿Pero sería negativo para la red de universidades gallegas contar con uno, dos o tres grados de Medicina?

Creo que no va a suceder. El acuerdo tiene que cumplirse y vamos a estar empeñados en que se cumpla. Pero, repito, si sucediera, tenemos pruebas en otras titulaciones de que Santiago sigue siendo la que eligen en primer lugar los estudiantes porque seguimos siendo la universidad de referencia en Galicia. Y el ejemplo palmario es el de Derecho.

 

Lo digo porque, en paralelo a este debate, la Universidad Internacional de la Empresa anuncia que incorporará más grados a su facultad de Ciencia, Tecnología y Gestión de la Salud. Enfermería para el curso que viene y Biomedicina más adelante. ¿Qué le sugiere la entrada de la privada en el sistema universitario gallego cuando vemos que hay duplicidad de grados, tengan un nombre u otro?

Considero que va en contra de los criterios del mapa de titulaciones de Galicia que nos hemos dado y es algo que no puede suceder, lo he dicho. Tenemos que cambiar las reglas del juego en el sentido de que, desde el momento en que tenemos una universidad privada en el sistema universitario, me parece que en el foro de decisión de las cosas que afectan a las universidades públicas no puede estar sentada la universidad privada votando sobre nuestros presupuestos, sobre nuestras titulaciones, porque claramente es una competencia de una naturaleza distinta. Yo puedo tener discrepancias con el rector de A Coruña o con el rector de Vigo, pero creo que estamos hablando en el mismo lenguaje; en ese otro caso no. Pensamos que tiene que haber un cambio en la ley del sistema universitario de Galicia precisamente para variar esa cuestión.

 

 

Y después, la Xunta tiene que pensar qué cosas autoriza. Pongo un ejemplo que me queda próximo: los decanos de las facultades públicas de Derecho de Galicia hicieron un manifiesto o un documento diciendo que la aprobación del título de Derecho por la Universidad de Abanca iba en contra de esas reglas de no duplicar, triplicar, etc. Además, argumentaba que no tenía calidad suficiente, porque no acreditaba el personal y los medios para poder impartir una titulación que, aparte, estaba presente en cuatro casos en el sistema universitario. La Xunta, aun así, aprobó la titulación de Derecho. La puerta a la que hay que llamar para que varíe eso es la de la Xunta. Confío en que defienda el sistema universitario público, que es el que depende directamente de ella.

 

Entonces, con ese ejemplo de Derecho, ¿debe la USC ver a la Universidad de Abanca como una competidora o cómo debe ser el trato? ¿Cómo captar a los alumnos para que no se vayan a la privada o a otras ciudades o comunidades?

En primer lugar, creo que ofrecemos una mejor formación. El otro día leí el caso de tres estudiantes, premios de fin de carrera del campus de Lugo, de nuestra universidad, de varias titulaciones, que decían que cuando salieron fuera vieron lo bien formados que estaban. Estudiantes, digamos, “premium”. Creo que al estudiantado tenemos que transmitirle la diferencia que supone estudiar en la universidad pública, donde tenemos un profesorado más formado, tenemos profesorado especializado, y no estudiar en sitios donde básicamente compran un título que les sale muy caro a sus familias, pero que en términos de formación es una formación bastante peor. Y que nosotros hacemos algo al servicio del país: nosotros investigamos para mejorar nuestra sociedad en muchos ámbitos. En ámbitos sociales, ámbitos de humanidades, ámbitos de la salud, tecnológicos... y las privadas no hacen ese esfuerzo, no aportan a la sociedad lo que aportamos las universidades públicas.

 

VIVIENDA, INVESTIGACIONES, JUBILACIONES...

Justo habla la investigación y veo que en su americana lleva el pin de una sandía. En estos años se vivió la polémica por los acuerdos de las universidades gallegas con Israel. A septiembre de 2025, la UVigo era la única de las tres que realmente había roto los lazos con Israel. La USC todavía mantenía cierta vinculación. Si sale elegida rectora, ¿cambiará la postura de la universidad con respecto a Israel y otros Estados que no respeten los derechos humanos?

No sé exactamente a qué te refieres. El acuerdo de la USC era precisamente para no tener lazos con Israel. La semana pasada mismo, Israel atacó una universidad en Cisjordania en pleno momento lectivo. Es inadmisible el ataque, no solo al pueblo palestino, sino la obsesión que tiene Israel con destruir el sistema universitario palestino. Mi compromiso con esa cuestión es absoluto. No sé a qué te refieres exactamente, pero lo único que puedo explicar es que, a veces, puede haber es proyectos competitivos que vienen de atrás, donde había socios, sobre todo en europeos. Puede suceder, porque la Unión Europea le permite a Israel participar como si fuera un estado miembro.

 

Se trata más bien una cuestión de partners en algunas investigaciones. 

Claro. Entonces, esos proyectos, si están solicitados, tienen normalmente unos periodos de cadencia pues de tres o cuatro años, y es posible que en algunos, si estás, pues tienes que estar. Porque tienes que justificar la subvención que te dieron y tienes que hacer el trabajo que te comprometiste a hacer. Pero una cosa es eso y otra cosa tomar nuevos encargos, que yo creo que eso no debe suceder.

 

Uno de los problemas que enfrentan los estudiantes universitarios es el de la vivienda. En Santiago existe una gran desigualdad entre la oferta y la demanda de una ciudad universitaria donde los precios siguen subiendo. ¿Hay algo que pueda hacer la Universidad para ayudar a resolver esta problemática? 

Me alegro de que este sea un debate porque fui la primera candidata que habló del tema de la vivienda, ya en el mes de septiembre. Celebro que se convierta en un lugar común de lo que dicen las otras candidatas. Lo que pasa es que para hablar hay que tener propuestas sensatas y practicables, y como llevo trabajando muchos años en el tema de vivienda, creo que la universidad puede hacer cosas.

 

 

Para empezar, hay una residencia que está cerrada en el campus de Santiago que hay que abrir. Nosotros propusimos en el claustro universitario hace ya dos años que fuera una prioridad de los presupuestos, y no lo fue. Nosotros no gobernábamos, pero si gobernamos, eso sí que va a ser una prioridad en los presupuestos. Después, hay medidas que son más a largo plazo. Está bien que la Xunta vaya a construir una residencia en Santiago, pero entre que consigues el suelo, proyectas…es algo a medio plazo y nosotros tenemos que solventar un problema a corto plazo, porque la urgencia está ahí. 

 

Pusimos propuestas encima de la mesa concretas, como el hecho de que hay edificios dotacionales en Santiago grandes, incluso en el propio campus, como la casa de ejercicios espirituales de la Iglesia (Casa Diocesana VIA LUCIS), que es un centro destinado a alojamiento, donde tenemos que explorar junto con al Concello, y a lo mejor con la Iglesia, cesiones a un plazo razonable para tener más plazas de residencia. En Lugo pasa exactamente algo lo mismo: hay dos residencias de la Xunta y una de ellas está infrautilizada porque se usa para campamentos de verano y necesita algo de rehabilitación, pero pensamos que es factible llegar a un acuerdo con la Xunta, utilizar una residencia que está infrautilizada y ponerla a disposición del estudiantado de la Universidad de Santiago.

 

¿La vivienda fue uno de los puntos de su reunión con la alcaldesa Goretti Sanmartín? ¿Cuál es su disposición? 

Es algo que tiene que decirlo ella, pero noté que el gobierno municipal está preocupado por el tema de la vivienda. Ahí hay una competencia municipal evidente, por lo que hay que ir mano con mano a tener estas conversaciones e intentar hacer acuerdos a tres o cuatro bandas, porque hay que incluir a la Xunta, que es a quien le da el Estado el financiamiento del Plan Estatal de Vivienda. De hecho, nuestro grupo hizo una alegación al Plan Estatal de Vivienda en el mes de octubre para que haya una línea específica para alojamiento universitario, que no está previsto y nos parece que, en el momento actual, no es un problema solo de Santiago. Está sucediendo en todas las ciudades donde hay universidad y más significativamente en las ciudades que no son muy grandes y donde la universidad representa mucho de lo que se mueve en el ámbito de la vivienda inmobiliaria.

 

 

En esa perspectiva a futuro, uno de los retos que tendrá que afrontar el próximo equipo rector es la jubilación de docentes. ¿Cómo la encara? 

Hay que continuar con esas políticas de relevo generacional, de contratación de ayudantes doctores, de incorporación de gente a través de los programas competitivos de investigación que existen, tipo Ramón y Cajal. Pero, junto con eso, tenemos que ver cómo hacer una planificación para ver dónde se van a producir de forma más concreta esas jubilaciones. No todas las áreas tienen el mismo nivel de envejecimiento ni todas las áreas tienen la misma presencia en los planes de estudios.

 

Ahora lo que conviene es hacer una radiografía a 10 años vista para ver en qué momento, entre otras cosas porque un profesor no se forma el año que se jubila otro profesor, sino que, para tener un doctor, primero tiene que hacer una tesis, tiene que conseguir un postdoc... Es un periodo largo. Para pensar lo que vamos a hacer dentro de 10 años tenemos que actuar hoy.

 

Cuando hablamos de la USC solemos a quedarnos en su campus de la capital, pero tenemos que pensar también en Lugo, del que habló mucho en la entrevista. ¿Cuál debe ser la hoja de ruta en este campus lucense? ¿Cuáles serían las mayores urgencias?

El campus de Lugo tiene cosas que lo singularizan muy positivamente. Es uno de los pocos campus en Europa que tiene ese nivel de coherencia en las titulaciones, todas ellas del ámbito agroalimentario, cambio climático, sustentabilidad… El hecho de que coincidan forestales, agrícolas, veterinaria, nutrición, bioquímica, pero también, por ejemplo, que a veces se olvida, hay gente haciendo humanidades o magisterio, en formación del profesorado, con temas de educación en el ámbito rural, etcétera. Es un campus que está muy bien en lo que es la estructura de titulaciones y en lo que son las líneas de investigación, muy competitivas en términos de investigación. 

 

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Foto: Galiciapress

 

Entonces, ¿cuáles son los principales problemas? Creo que es un campus con infraestructuras ya bastante viejas, por ejemplo, para temas de eficiencia energética, de calefacción… Con una situación precaria, con ausencia de infraestructuras de ocio o deportivas, y eso es una cosa que hablamos también con el alcalde de Lugo sobre la posibilidad de usar instalaciones municipales en un régimen de uso preferente mientras no tenemos instalaciones propias. También tenemos un problema en que hay muchos servicios que están infradotados de personal, servicios de apoyo o de técnicos. Hubo un proceso de vaciado de servicios claves, de comunicación, servicio médico, normalización lingüística, igualdad, internacionalización, bolsas… No tienen personal en Lugo o tienen una persona. Entonces, es difícil que un campus funcione a pleno rendimiento cuando tiene las unidades de gestión sin personal o con una muestra anecdótica de personal.

 

 

¿Y resulta más difícil hacer atractiva una ciudad como Lugo? Pensemos, por ejemplo, a nivel de infraestructuras y comunicaciones. 

Cero que el campus de Lugo tiene que hacerse atractivo, precisamente, porque ofrece oportunidades al personal que ya se asienta allí para hacer una vida académica completa y competitiva en el ámbito de la investigación, que es uno de los aspectos esenciales. Tenemos buenas titulaciones, tenemos buenos profesores allí y creo que ahora lo que tenemos es que hacer una apuesta de políticas de enraizamiento, sobre todo de la gente joven, para que no resulte más atractivo hacer el cambio a Santiago tan pronto como pueden. Y nosotros ahí, en investigación, tenemos varias propuestas concretas al respecto.

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