El Deportivo de La Coruña prepara la salida de un fichaje...¿para corregir una anomalía en las normas de la RFEF?
El dorsal de Ferllo supone una eventualidad que no contempla las disposiciones de la Real Federación Española de Fútbol.
Maletas hechas y todo empaquetado en casa de Daniel Bachmann para abandonar Riazor. El portero austriaco, que llegó en verano como flamante fichaje y probable dueño de la meta del Deportivo de La Coruña, abandona la escuadra herculina si haber podido debutar. En parte por la competencia en la portería; en parte por la rotura parcial del ligamento externo de su rodilla izquierda que lo tuvo en la enfermería varios meses. La cuestión es que en lo que resta de mercado, los esfuerzos de Soriano se concentran en dejar su dorsal libre, ganar espacio en la plantilla -con el firme propósito de firmar a Karrikaburu- y, tal vez, corregir una pequeña irregularidad que viene cometiendo el Deportivo desde que fichó a Álvaro Fernández hace unas semanas.
UN CASO RARO...PERO NO ÚNICO
Antonio Hidalgo pidió a un futbolista que pudiera disputarle los guantes a Parreño, toda vez que no confiaba ni en Bahcmann ni en Puerto. Llegó Álvaro Ferllo al vestuario, donde casi todas las taquillas estaban ocupadas. La primera para Germán y la 13 para Eric Puerto. Bachmann, con el 25 a la espalda, saldrá rumbo a Inglaterra, pero en este mercado los blanquiazules se vieron forzados a darle el 24 a su nuevo cancerbero, al ser el único dorsal libre.
Esto resulta una situación inusual, atendiendo a la circular de la RFEF, donde establece, en su capítulo 4, "los dorsales de los futbolistas se comprenderán entre los números 1 y 25, reservando el 1, el 13 y el 25 para eventuales inscripciones de guardametas". "Los jugadores que eventualmente puedan disputar partidos por su condición de pertenecer a equipos filiales o dependientes deberán de portar un dorsal fijo a partir del número 26, así como la identificación nominal del jugador, en cada uno de los partidos que intervenga", añade.
Significa, entonces, que un cancerbero está condenado a llevar el 1, el 13 o el 25, pero cuando llegó Álvaro Fernández estos números ya estaban ocupados. Una situación similar a la que se encontró Marc Andre Ter Stegen a su llegada a Girona este mismo mes de enero. El ex número 1 del Barça se ha tenido que conformar con el 22, pues Livakovic, Gazzaniga y Krapyvtsov lucen los otros tres dorsales.
OTROS DORSALES RAROS EN ESPAÑA
Estamos acostumbrados a que en otros campeonatos o en los partidos de selecciones los porteros jueguen con otros números. El mencionado Ter Stegen utiliza el 22 cuando juega con Alemania. Sin embargo, en España se ha mantenido esta tradición y la propia RFEF lo especifica en su decálogo. ¿Significa esto que el Dépor ha incumplido alguna norma o que tendrá que cambiarle el número a Ferllo en cuanto quede uno libre?
Lo cierto es que no y tampoco es la primera vez que ocurre. Muchos jugadores de campo se han visto obligados a vestir el número 25 en más de una ocasión al llegar "los últimos" y encontrar los demás dorsales con dueño. Algunos en el Celta recordarán a Iriney, también con el 25. Uno de los últimos casos singulares fue el de Aubameyang hace un par de temporadas, cuando llegó al Barça y se hinchó a goles con el 25 a la espalda, como también vistieron Thomas Vermaelen o Alex Song en Can Barça.
Más raro es ver a jugadores de campo con el 13 en el campeonato nacional, pero también ha pasado. Mustafi, a su llegada libre al Levante, se agenció este número ligado a la mala suerte y no le fue mal del todo al alemán. También Ismael Anthuman, en Las Palmas, llevó el 13, siendo el internacional keniata otro ejemplo de estas excepciones poco habituales en las que ahora ha caído el Deportivo de La Coruña, que tiene su particular ejemplo bajo los palos y con el 24 a cuestas.

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