ASIME reclama al Gobierno que Galicia no quede fuera de la subasta eólica: 5.000 empleos en juego
La industria gallega del metal y la Xunta presionan al Gobierno para que la comunidad entre en la primera subasta de energía eólica offshore, un proceso que acumula años de retraso y que podría transformar el tejido productivo costero de la región
El reloj lleva demasiado tiempo parado. La industria y las instituciones gallegas han elevado el tono de sus reclamaciones al Gobierno central para que Galicia no se quede fuera de la primera subasta de eólica marina en España, un proceso histórico que el Ministerio para la Transición Ecológica ha puesto en marcha con la apertura de una consulta pública, pero que arrastra ya, según la propia Xunta, cerca de tres años de retraso. En juego están miles de empleos, decenas de empresas y la posibilidad de reducir la factura energética de hogares e industrias gallegas.
Enrique Mallón, secretario general de la Asociación de Industrias del Metal y Tecnologías Asociadas de Galicia (Asime), considera que la apertura de la consulta previa llega tarde, aunque reconoce que al menos se están dando los pasos que el sector llevaba reclamando. La urgencia, en su opinión, es máxima: no se puede perder más tiempo en agilizar la tramitación y en asegurar que Galicia forme parte de esa primera convocatoria competitiva. Mallón defiende que arrancar con varias regiones de alto potencial de forma simultánea —como Canarias y Galicia— generaría sinergias industriales, aprendizaje compartido e inversiones más competitivas.
Desde el Gobierno gallego, la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, ha calificado públicamente de "desesperante" el ritmo del ministerio, y exige que Galicia sea de las primeras comunidades en desarrollar esta tecnología. Pablo Fernández Vila, director xeral de Planificación Enerxética e Minas, ha advertido de que no estar en esa primera puja equivaldría a "perder una oportunidad única" para situar a la comunidad a la vanguardia del sector.
Una industria ya preparada
La comunidad gallega no parte de cero en este ámbito. Según datos de Asime, actualmente trabajan en el sector de la eólica offshore unas 3.000 personas de forma directa y otras 2.000 de manera indirecta. La patronal del metal estima que el desarrollo pleno de la energía marina podría generar 5.000 nuevos empleos directos en la próxima década y movilizar a más de 200 empresas del entorno industrial. Más de 60 compañías gallegas ya dedican una parte relevante de su facturación anual a este sector, y otras 120 trabajan en él de forma puntual.
El potencial exportador de Galicia en esta materia es un dato que los propios promotores llevan años manejando. En Europa solo hay capacidad instalada para abastecer a la mitad de todos los parques eólicos marinos previstos, lo que abre una ventana de oportunidad enorme para los fabricantes gallegos. Tres de los cinco únicos parques flotantes operativos en Europa ya incorporan componentes y tecnología desarrollada en Galicia, una cifra que la industria gallega exhibe como aval ante cualquier negociación con Madrid.
El catálogo de proyectos presentados ante el Ministerio refuerza aún más ese argumento. En la costa gallega hay registradas más de 20 iniciativas de eólica marina que suman en conjunto más de 12 gigavatios de potencia. Entre los promotores figuran grandes nombres como Iberdrola, Ferrovial, Repsol o Elawan —filial de la japonesa Orix Corporation—. El proyecto de mayor envergadura es el parque flotante Nordés, impulsado por Plenitude, BlueFloat y Sener, con una capacidad de hasta 1.200 megavatios situado a 30 kilómetros de la costa ártabra, que aspira a cubrir el 13% de la demanda eléctrica de la comunidad.
Galicia o Canarias: el debate territorial
Una de las incógnitas que sobrevuela el proceso es si la primera subasta se circunscribirá únicamente a Canarias o incluirá también a Galicia. Desde Asime, Mallón ha sido claro al respecto: en ningún momento se ha comunicado oficialmente que la convocatoria vaya a limitarse al archipiélago, y la posición del sector gallego es que ambas regiones deben estar presentes desde el inicio. La Asociación Empresarial Eólica (AEE) considera que Canarias podría ser la primera en arrancar por sus características de generación eléctrica más cara y contaminante, pero advierte de que Galicia es un territorio con un potencial enorme que no puede quedarse atrás.
La ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha señalado que la energía eólica marina quiere llegar allá donde sea bien recibida y ha apuntado que 2026 tiene que ser el año de la primera subasta. En cualquier caso, aunque la subasta se lance este año, los parques tardarían al menos unos ocho años en construirse, lo que pone de relieve la urgencia de arrancar cuanto antes si se quieren cumplir los objetivos de la Hoja de Ruta de la Eólica Marina, que fija entre 1 y 3 gigavatios instalados para 2030.
Las alegaciones presentadas desde Galicia al proceso de consulta pública insisten en varios puntos clave: que la implantación de los parques tenga un reflejo real en la reducción de los costes energéticos para la ciudadanía y las empresas; que se valore la capacidad industrial real de los promotores que concurran a las subastas; y que el componente local de fabricación reciba una ponderación adecuada. No se trata de excluir productos de fuera, matiza Mallón, sino de que la oportunidad histórica que supone esta tecnología revierta de manera tangible en la economía gallega.
Voces críticas: pesca y medio ambiente
No todo el mundo ve con los mismos ojos el despliegue de la eólica marina frente a las costas gallegas. El sector pesquero y diversas organizaciones ecologistas han manifestado su rechazo a los planes, denunciando el impacto que los parques podrían tener sobre las zonas de faena tradicionales y sobre el ecosistema marino. La Xunta ha creado el Observatorio da Eólica Mariña de Galicia como espacio de diálogo entre el sector industrial y el pesquero, con el objetivo de buscar fórmulas de compatibilidad entre ambas actividades. El BNG, por su parte, impulsó en el Congreso una proposición no de ley —aprobada con el apoyo de Sumar y el voto en contra del PSOE— para aplazar el decreto regulador hasta conocer el impacto ambiental, paisajístico y turístico de los parques.
España va rezagada en la carrera de la eólica marina pese a contar con la costa más extensa de Europa. Mientras Francia ya ha adjudicado su primera subasta de eólica flotante, en España ninguno de los 37 gigavatios de esta tecnología instalados en Europa está operativo. La cadena de valor gallega lleva años aguardando una regulación clara que permita convertir los proyectos sobre el papel en inversiones reales. La primera subasta, si finalmente se convoca en 2026, podría ser el punto de inflexión que tanto el sector industrial como las instituciones gallegas llevan reclamando.
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