PP "encendido" por la electrificación de la automoción en Galicia; trabajadores de Stellantis Vigo "tibios" con los anuncios
Desde la CUT critican que las inversiones que demanda la compañía no se realicen en beneficio de los trabajadores.
La Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) anunció la semana pasada la autorización para que Stellantis Vigo pueda conectarse a la red de muy alta tensión desde la subestación de Nuevo Vigo, una demanda que la planta de Balaídos llevaba meses persiguiendo y que parece que por fin cristalizará con una inversión de más de 20 millones de euros por parte de Zona Franca de Vigo y algo más de 70 millones por parte de Red Eléctrica. Esta subestación de muy alta tensión ha abierto dos debates: por un lado la necesidad de una mejor inversión en la automoción gallega; por otro, la desidia que arrastran los operarios de Stellantis Vigo, que asiste a un nuevo gasto millonario que no se refleja en sus salarios.
LA ELECTRIFICACIÓN A DEBATE
Desde el Partido Popular de Galicia han aprovechado la ocasión para azotar a las políticas que, según su tesis, "zancadillean" a la industria gallega. El eurodiputado popular Adrián Vázquez ha llevado el foco a la importancia de retrasar las normativas "irrealizables" de electrificación del sector de la automoción impulsadas por Bruselas en una contrarreloj a la que pretende llegar Stellantis Vigo.
Según Vázquez, que compareció en un desayuno empresarial organizado por la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP), resulta "imposible" llegar a ese nivel. Vázquez sugiere, como pretende el PP en Europa, "dar más tiempo" a las empresas automovilísticas para adaptarse al vehículo eléctrico frente a una legislación que busca "impedir" la competencia exterior, a costa de que pueda "llevarse por delante" a este sector.
"Este paquete ómnibus que se va a presentar y a aprobar en los próximos meses tendrá un impacto muy positivo para Vigo y España", sostiene Vázquez, que pide ampliar la negociación a todos los grupos en un contexto donde, considera, hay una "falta de industrialización clarísima" en Europa y donde Estados Unidos ya no puede verse como "un aliado" mientras Trump siga con sus políticas arancelarias.
"TOTAL INDIFERENCIA"
Las presiones de Vázquez en Bruselas chocan de manera directa con la apatía con la que, según comunican desde la Central Unitaria de Traballadores (CUT), los trabajadores de la planta de Balaídos han acogido la llegada de inversiones. "Total indiferencia", afirman desde la CUT sobre la recepción de esta buena noticia para la productividad de Stellantis Vigo.
Desde el sindicato advierten que esta "no es una reacción casual". "Esta inversión público-privada no va a reducir las cargas de trabajo ni va a cambiar la falta de reconocimiento de las enfermedades profesionales. Tampoco va a frenar las bajas voluntarias que, mes a mes, se producen en el centro como consecuencia de las condiciones económicas y sociales a las que está sometida la plantilla. No va a acabar con las paradas productivas al antojo de la empresa derivadas del sistema Just In Time, un modelo que nos conduce a una precariedad absoluta, no solo en el plano económico, sino también en el social y vital", refieren.
De igual manera, las nuevas inversiones, indican, no será suficiente para que Stellantis Vigo "cumpla con la normativa vigente en materia de movilidad eléctrica" y desde la CUT llevan tiempo reclamando que se instalen puntos de recarga en el aparcamiento de la nave H para vehículos eléctricos e híbridos enchufables. En total, serían necesarios unos 25 puntos de recarga, pero la empresa no parece dispuesta y se niega a acometer esta inversión.
"Si la propia plantilla no dispone de los medios, ¿cómo puede pedir la misma dirección de Stellantis que los gobiernos amplíen y mejoren la red de electro-gasolineras para fomentar la venta de vehículos eléctricos e híbridos, cuando ellos mismos se niegan a invertir cuando deberíamos ser un referente de esa autodenominada fábrica 4.0?", cuestiona el sindicato, que relaciona esta clase de actitudes las que provocan la "indiferencia" de los operarios, que entiden que anuncios como los de la semana pasada beneficiarán "una vez más, a los de siempre: a los accionistas y a la propia Stellantis Vigo, que verá reducidos sus costes energéticos e incrementado su margen de beneficios".
En paralelo, mientras estos números se engordan, se mantendrán según la CUT "los recortes sociales y económicos que sufre la clase trabajadora", con el ejemplo de la fotografía institucional por los 15 millones de vehículos producidos y embarcados en una instantánea donde no había hueco para los traajadores. "Una imagen de otros tiempos", lamenta la CUT, que ironiza: "Solo faltó llamar al obispo para bendecir los coches". "Una foto del pasado, propia de otros tiempos, que olía a naftalina, en pleno siglo XXI", zanjan.
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