Tensión vecinal en Compostela por el desalojo del centro social okupado Escárnio e Maldizer
En las instalaciones se desarrollaban y organizaban numerosas actividades culturales y de ocio.
Un centenar de personas se concentraron este viernes en el casco histórico de Santiago de Compostela para protestar por el desalojo del edificio donde funcionaba el centro social Escárnio e Maldizer, considerado por sus integrantes como el último espacio autogestionado urbano de Galicia.
La protesta comenzó a primera hora en la Praza de Cervantes, donde los manifestantes, con una pancarta que rezaba “Fuera especuladores de nuestros barrios”, corearon lemas en defensa de los espacios okupados. El operativo se desarrolló en un ambiente de tensión contenida, con fuerte presencia policial que restringió el acceso a la Rúa Algalia de Arriba, donde está ubicado el inmueble, a trabajadores acreditados y medios de comunicación.
ORDEN DE DESALOJO
El Juzgado de Primera Instancia número 2 de Santiago había ordenado el desalojo, ejecutado por agentes de la Policía Nacional a partir de las 09:15 horas. La decisión judicial activa el fin de una ocupación iniciada en 2014, cuando un grupo tomó el inmueble tras el cierre de la Sala Yago, un local histórico del ocio alternativo compostelano. Desde entonces, el edificio funcionaba como espacio cultural comunitario, con talleres, conciertos y actividades deportivas.
En redes sociales, el colectivo Escárnio e Maldizer expresó estos días su malestar por lo que consideran “la desaparición del último centro social okupado urbano de Galiza”. Pese al desalojo, aseguraron que “seguirán buscando formas de resistir y construir comunidad”.
ANTECEDENTES
El desalojo de Escárnio e Maldizer reabre el debate sobre la pérdida de espacios autogestionados en las ciudades gallegas. En Santiago, colectivos culturales y de apoyo al asociacionismo juvenil han denunciado la falta de alternativas municipales para iniciativas ciudadanas sin ánimo de lucro, mientras que el Concello compostelano ha señalado que no dispone de competencias directas sobre la titularidad de los inmuebles ocupados.
El anterior intento de desalojo, en mayo de 2017, terminó con enfrentamientos entre manifestantes y la Policía Nacional, con varias personas identificadas y trasladadas a comisaría. Tras aquellos incidentes, el colectivo regresó al edificio y reanudó su actividad artística y social, convirtiéndose en un referente del movimiento anticapitalista y cultural gallego.
El Ayuntamiento de Santiago y la Subdelegación del Gobierno en A Coruña no habían emitido valoraciones públicas sobre el operativo hasta el mediodía de este viernes.
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