Una mayoría social para gobernar Galicia

Manoel Barbeitos
Economista

El curso político que se iniciará este otoño abrirá un ciclo electoral que marcará definitivamente si el objetivo político del BNG, anunciado por su portavoz nacional la señora Ana Pontón, de alcanzar una mayoría social que le permita el acceso a presidencia de la Xunta de Galicia tiene realmente posibilidades de hacerse realidad. 

 

El gran dirigente comunista italiano, y teórico fundamental de las izquierdas, Antonio Gramsci, dejó escrito en sus "Cuadernos de la cadena" que la hegemonía -una de las aportaciones más novedosas e interesantes de este dirigente político- hay que conseguirla antes de llegar al poder, de acceder al gobierno. Esto supone que cualquier organización que aspire realmente al cambio, a introducir grandes reformas, debe previamente ganarse el apoyo también de aquellos estratos sociales que antes no lo hacían, debe ser aceptada como fuerza hegemónica. Una hegemonía que exige de las izquierdas la unidad política, que no precisa ser orgánica sino de acción: he ahí que consideremos que ciertos enfoques actuales de dirigentes de la UPG dificultan esa hegemonía. Gramsci era muy consciente, había sido testigo y víctima de las terribles consecuencias políticas que había tenido para Europa, y muy especialmente en Alemania e Italia, la estrategia de la Komintern de división de las izquierdas (comunistas versus socialdemócratas) ya que había favorecido el ascenso del nazismo y el fascismo. 

 

El camino a la conquista de esa hegemonía aparece hoy como largo y muy incierto. Por una parte, debe incrementar de forma notable su presencia en el Parlamento gallego: en las últimas elecciones autonómicas recibió 311.340 votos (23,8%) que le dieron 19 diputados, en una cámara que cuenta con 75. Si analizamos la historia de la autonomía veremos que para que el BNG lidere una mayoría parlamentaria alternativa y de izquierdas deberá rondar el 31% de los votos (500.000 votos), un incremento que resultaría espectacular y que exige ganarse el apoyo de aquellos estratos sociales que hoy no aceptan su hegemonía. No resulta arriesgado subrayar que, como nos demuestra la historia, no tendrá nunca ese apoyo si, por caso, la fuerza comunista (UPG) es quien marca la estrategia, si aquella es quien -en lenguaje de Gramsci- de representar la "voluntad colectiva".

 

Un apoyo que, como señalaba, hay que ganarse antes. He ahí la enorme relevancia, por caso, de las próximas elecciones municipales (2023) donde el BNG deberá, si quiere fortalecer la hegemonía en las izquierdas, dar un enorme salto. En las últimas elecciones municipales alcanzó la cifra de 457 concejales. Un resultado muy pobre para quien quiere gobernar Galicia desde la presidencia, mucho más si tenemos en cuenta que, por caso, el PSdeG-PSOE cuenta con 1.181 concejales -el doble-. Para revertir esta situación el BNG debería echar la vista atrás, por caso, a las elecciones municipales del 2015, porque aquellos resultados ponen en evidencia como a nivel local hay un gran espacio electoral que está muy desarticulado. Un espacio que debe aspirar a cubrir y liderar para avanzar hacia la mayoría social. Un liderazgo, una hegemonía, que le exigirá articular democráticamente los intereses partidistas con los intereses de los colectivos locales.

 

Finalmente, subrayar que esa hegemonía debe apoyarse en las clases trabajadoras gallegas. Unas clases cuya representatividad es, hoy por hoy, plural. Son tres las organizaciones sindicales que comparten la hegemonía (CIG, UGT, CC.OO.) con una representación muy pareja (29,3% de los delegados, 25,7, 25,7%). Un mapa sindical que pone en evidencia como si el BNG quiere consolidarse como fuerza hegemónica entre las clases trabajadoras gallegas deberá empezar por ganarse ese reconocimiento en un mundo sindical que es plural. Más claro: sin lo apoyo mayoritario de los trabajadores gallegos de la UGT y CC.OO. no hay mayoría social.

 

En política, como en otras facetas de la vida, no hay nada imposible. Pero si partimos de la evidencia de que "la época de los ataques como por ensalmo, de las revoluciones hechas por pequeñas minorías conscientes a la cabeza de las masas inconscientes, ya pasó” entenderemos que el camino del BNG a un liderazgo que le permita acceder la Presidencia de la Xunta de Galicia pasa por avanzar hacia hegemonía en los escenarios políticos anteriormente citados: parlamento gallego, ayuntamientos, mundo del trabajo. 

 

No lo tiene nada fácil.

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