La lectura del Informe Juventud en España 2024 (https://www.injuve.es/observatorio/demografia-e-informacion-general/informe-juventud-en-espana-2024-y-resumen-ejecutivo) nos suministra una serie de claves muy interesantes a la hora de entender el comportamiento actual de mucha de la juventud de los pueblos de España. Paso a resumir algunas de las más relevantes que espero resulten de interés para los lectores asegurando que, en opinión de quien esto escribe, son perfectamente válidas para la juventud gallega.
Así y por ejemplo, en lo que hace referencia a la relación con la política, la juventud actual sigue mostrando interés por la política, lo que no le impide ser crítica (incluso muy crítica) no con la democracia, sino con su funcionamiento actual, entre otras razones por una creciente desconfianza hacia las instituciones representativas tradicionales. Una desconfianza que se focaliza en los partidos políticos, en los sindicatos e incluso en las ONG y que los lleva a buscar nuevos cauces de participación en los que, a pesar de ello, entran las huelgas, las manifestaciones y las campañas.
Una juventud que, dato muy a tener en cuenta, presenta diferencias ideológicas según su género. De forma que, en el caso de las jóvenes, se da una mayor implicación en temas como el feminismo y la igualdad de género, la lucha por la igualdad, los derechos LGTBIQ e, incluso, las políticas sociales. Unas diferencias ideológicas que no impiden una amplia coincidencia en la importancia (8 sobre 10) de temas como la situación económica, el trabajo, la vivienda, la enseñanza y la salud mental. Mientras que la igualdad y el medio ambiente pierden protagonismo al tiempo que derechos civiles como el matrimonio igualitario y la eutanasia también concitan un amplio consenso.
Diferencias ideológicas que abren una importante brecha en las posiciones políticas. Así, mientras que muchas de las mujeres se sitúan significativamente en las izquierdas, los hombres se ubican más en el centro-derecha. Una diferente ubicación hasta cierto punto lógica si tenemos en cuenta lo señalado anteriormente en relación con las claras diferencias ideológicas, con las mujeres más identificadas con valores progresistas como el feminismo, los derechos de colectivos marginados, el cambio climático, los derechos de los animales, etc.
Una juventud que globalmente se ha hecho más multicultural, pero con una posición bipolar en relación, por ejemplo, con la inmigración; pues mientras reconoce la aportación de este colectivo a la sociedad y a la cultura y acepta la convivencia, muestra su preocupación por que las ayudas sociales se vean reducidas con la llegada de los inmigrantes. Una posición que lleva a los autores del informe a pensar que los discursos de odio difundidos por las redes sociales, en los que las extremas derechas son hegemónicas, están calando entre la población joven. Una posición que seguramente derive de que esta muestra una creciente preocupación por los efectos de la globalización, tal que los lleva a identificarse más con su entorno más próximo (ciudad, pueblo) que con Europa y el mundo global.
Uno de los temas que está despertando más expectación de este informe, al menos a nivel mediático, es el nivel de identificación de la juventud actual con el feminismo y la igualdad de género, donde hay una polarización clara entre las jóvenes y los jóvenes que está llevando a una menor identificación a nivel global. Así, mientras dos tercios de las mujeres se vinculan al feminismo y a la igualdad de género, en el caso de los hombres su identificación no llega al 50 %. Polarización que no impide una amplia coincidencia sobre la necesidad de un mayor reconocimiento de las situaciones de injusticia y de discriminación que sufren las mujeres por el hecho de serlo.
El informe viene a confirmar algo sabido y comprobado: la creciente importancia entre la juventud de la comunicación digital. “La juventud española, especialmente la más joven (entre los 15 e los 19 años), está construyendo su identidad, sus prácticas culturales y de ocio y la socialización en torno al plano digital”. Una relevancia que está conduciendo tanto a que la comunicación en línea ocupe un lugar crecientemente relevante como medio de información, enseñanza y trabajo, como a que crezca la brecha entre la juventud en función del grado de conexión a las redes y de utilización de las mismas. Asimismo, las redes sociales son cada vez más usadas por la juventud: “las redes sociales son un instrumento generalizado de construcción y socialización identitaria”. Una distinción llamativa a nivel de género: mientras las mujeres usan las plataformas más populares —Instagram, TikTok y Facebook—, los hombres optan mayoritariamente por las minoritarias —Twitch, Discord—. Esta “influencia” de las redes lleva a que crezcan las apuestas en línea, haya una mayor exposición a la violencia entre los usuarios y aquellas ocupen una mayor proporción del tiempo dedicado al ocio. Un uso creciente de las redes que lleva a que entre los/as jóvenes crezcan tanto los que sufren de soledad no deseada como los de bajo bienestar emocional.
En relación con el ocio, se dan importantes diferencias tanto a nivel de género como de formación y renta. Las mujeres, los/as jóvenes urbanos y de mayor renta dedican más tiempo a formas de ocio alternativo (cine, lectura, visitas a museos...). En este aspecto destaca el caso de los/as jóvenes que viven en un entorno rural porque se conectan más a internet.
Para finalizar, dos asuntos de gran relevancia: la salud mental y la sexual. El informe destaca que entre la población joven (15 a 34 años) es donde más están creciendo los problemas de salud mental, como también el descuido por la salud sexual (desciende el uso de preservativos entre los hombres al tiempo que crecen las prácticas sexuales no deseadas entre las mujeres). Una situación que no impide que la mayoría considere que su salud es “buena o muy buena”, aunque las diferencias de renta, género y orientación sexual reflejan las mayores desigualdades. Tampoco influye en la salud sexual que crezca el porcentaje de relaciones sexuales a edades tempranas, ni en la mental que vean más pornografía, pues se inspiran menos en la misma.
Tras la lectura de este informe no me atrevería a afirmar —como se escucha en algunos púlpitos y medios— que la juventud de hoy sea más conservadora, más de derechas. Simplemente digo que la realidad social, económica, política y cultural que les toca vivir es diferente —en algunos casos muy distinta— y en ese nuevo contexto histórico es donde tenemos que situar los comportamientos de la juventud de hoy en día.
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