¿Puede el líder de la ultraderecha portuguesa, André Ventura (Chega), ganar las elecciones?
Por vez primera en la historia de la democracia lusa, un neofascista tiene opciones reales de llegar a la presidencia. Sin embargo, y a diferencia de lo que sucede en España, varios partidos de la derecha tradicional han decidido apoyar al candidato socialista.
Portugal se asoma este domingo a las urnas con bastante certeza demoscópica y una profunda inquietud política. Lo que dicen los números es que, salvo sorpresa mayúscula, no habrá vuelco electoral: todas las encuestas publicadas tras la primera vuelta coinciden en otorgar una victoria incontestable al candidato socialista, António José Seguro.
Los estudios demoscópicos realizados por entidades como CESOP-UCP o Intercampus dibujan una horquilla de apoyo para el aspirante del PS que oscila entre el 60% y el 70%, dejando al líder de la ultraderecha, André Ventura, estancado en un techo máximo del 32%. La ventaja, que podría superar los 35 puntos porcentuales según las medias ponderadas, sugiere que el electorado luso va a optar mayoritariamente por la continuidad institucional frente a la incertidumbre.
Pronósticos de encuestas (segunda vuelta)
| Encuestadora | Fechas trabajo campo | Seguro (PS) | Ventura (Chega) | Indecisos / NS | Ventaja Seguro |
|---|---|---|---|---|---|
| CESOP–UCP | 20–21 ene 2026 | 70% | 30% | — | +40 |
| Intercampus | 19–21 ene 2026 | 60.8% | 24.5% | 14.8% | +36.3 |
| Pitagórica | 13–15 ene 2026 | 66% | 27% | 7% | +39 |
| Pitagórica | 12–14 ene 2026 | 67% | 26% | 7% | +41 |
| Pitagórica | 11–13 ene 2026 | 66% | 25% | 9% | +41 |
| Intercampus | 6–13 ene 2026 | 57.1% | 32.4% | 10.5% | +24.7 |
| Consulmark2 | 5–13 ene 2026 | 60.5% | 25.6% | 13.9% | +34.9 |
| Aximage | 9–12 ene 2026 | 49% | 29% | 22% | +20 |
Si ponderamos las encuestas por su tamaño muestral, obtenemos que Seguro ronda el 63% y Ventura el 27%.
Sin embargo, el ambiente que se respira en Lisboa y Oporto trasciende la simple elección del sucesor de Marcelo Rebelo de Sousa en el Palacio de Belém. La ciudadanía ha interiorizado que estos comicios no son un trámite ordinario, sino un referéndum sobre la pervivencia de la democracia tal y como se concibió tras la Revolución de los Claveles.
El dilema planteado en la campaña ha sido crudo: elegir entre el respeto a las reglas del juego que encarna Seguro o el "puñetazo en el sistema" que propugna Ventura. Esta disyuntiva ha provocado una movilización del voto útil y una transferencia de apoyos desde el electorado conservador hacia el candidato socialista que resultaría inverosímil en la política española actual, mucho más polarizada y estanca.
Este fenómeno ha cristalizado en un movimiento de defensa de las instituciones que ha descolocado a la propia dirección del Partido Social Demócrata (PSD). Los votantes de centro-derecha parece que van ignorar las siglas para erigir un cordón sanitario pragmático alrededor de la extrema derecha de Chega. Los datos de la Universidad Católica para la RTP son reveladores: entre el 60% y el 69% de quienes apoyaron a candidatos conservadores en la primera ronda depositarán ahora la papeleta de Seguro. Se trata de un comportamiento electoral que prioriza la estabilidad del Estado sobre la afinidad ideológica, aislando la propuesta de ruptura radical que ofrece el populismo de Ventura. Un cordón sanitario levantado por el propio electorado de derechas, vaya.
La soledad política de André Ventura contrasta vivamente con el goteo incesante de respaldos que ha recibido António José Seguro procedentes de las filas de sus históricos rivales. Figuras de enorme peso específico en el conservadurismo luso han dado un paso al frente guiados por un elevado sentido de Estado.
El caso más paradigmático es el de Aníbal Cavaco Silva, expresidente de la República y antiguo primer ministro, quien rompió su habitual reserva para pedir un mandatario con "sentido común, credibilidad internacional y educación", una descripción que, sin nombrar al socialista, señalaba inequívocamente el camino a sus seguidores y descartaba al líder de Chega.
A este movimiento se han sumado otros referentes del PSD, como los alcaldes de las dos principales ciudades del país, Carlos Moedas (Lisboa) y Pedro Duarte (Oporto), así como antiguos rivales de la primera vuelta como el liberal João Cotrim de Figueiredo. Incluso el general António Ramalho Eanes, primer presidente democrático tras la dictadura y figura de gran prestigio moral, se fotografió con Seguro en su despacho para simbolizar que ambos comparten el mismo "pensamiento democrático".
Esta fotografía conjunta no es solo una imagen de campaña, sino un mensaje potente sobre la necesidad de cohesión social frente a quienes buscan la polarización extrema.
En medio de este realineamiento de fuerzas, la postura oficial del actual Gobierno ha quedado desdibujada. El primer ministro y líder del PSD, Luís Montenegro, ha optado por refugiarse en una neutralidad táctica que muchos interpretan como debilidad tras el fracaso de su candidato, Luís Marques Mendes, en la primera vuelta. Al no tomar partido públicamente ni por el candidato de su familia política europea ni contra la extrema derecha, Montenegro intenta sobrevivir políticamente, aunque las bases de su partido le han adelantado por la izquierda —literalmente— al decidir apoyar masivamente a Seguro para frenar a Ventura.
Inquietud y lecciones a aprender al norte del Miño
Desde Galicia, el desenlace de estas elecciones se sigue con una atención que va mucho más allá de la simple curiosidad vecinal. La estabilidad política en Portugal es vital para los intereses estratégicos de la comunidad gallega, especialmente en lo referente a las infraestructuras.
La victoria de un perfil europeísta y moderado como el de Seguro es vista como la mejor garantía para blindar el Eje Atlántico ferroviario. La conexión de alta velocidad entre Lisboa, Oporto y Vigo, tantas veces retrasada, requiere de una sintonía política total y de un compromiso inquebrantable con los fondos europeos, algo que el programa nacionalista y euroescéptico de Ventura podría poner en riesgo bajo la premisa de "Portugal primero".
Asimismo, la visión sobre la integración europea juega un papel fundamental en la economía de la Eurorregión. Mientras que Seguro representa la continuidad del modelo de fronteras abiertas y cooperación transfronteriza, las posturas de Chega en materia de control migratorio y soberanía nacional generan recelos sobre la fluidez en los pasos del río Miño. Para una Galicia que exporta e importa diariamente mano de obra y mercancías, cualquier traba administrativa o enfriamiento de las relaciones diplomáticas supondría un revés económico.
El recelo no está infundado. La integración europea no es para los gallegos un concepto abstracto, sino la realidad que permite que el norte de Portugal y el sur de Galicia funcionen casi como una única área económica.
Otro punto de fricción potencial es la política comercial exterior. Aunque Portugal ha sido históricamente un valedor del tratado con Mercosur por sus lazos con Brasil, un presidente de corte populista podría alterar este equilibrio.
El victimismo como baza electoral
Ante la evidencia de su aislamiento y las encuestas desfavorables, André Ventura ha recurrido al manual clásico del populismo contemporáneo. En el único debate televisado, el líder de Chega desplegó una intensa estrategia de victimización, asegurando que existe una conspiración de las élites para "cancelarlo" a él y a su proyecto político. Lejos de moderar su discurso para atraer al centro, Ventura se ha reafirmado en su mensaje de ruptura total, intentando capitalizar el descontento de los sectores más castigados por la crisis y el reciente temporal que ha asolado el país.
El análisis de los flujos de voto revela que el único caladero donde Ventura logra pescar apoyos fuera de su núcleo duro es entre los antiguos votantes de Henrique Gouveia e Melo, el almirante que se presentó como independiente. Un 16% de ese electorado, atraído por la retórica antisistema y de mano dura, podría decantarse por el líder ultra. Sin embargo, parece insuficiente para contrarrestar la movilización masiva en su contra. La percepción generalizada, compartida por un 40% de los encuestados, es que el duelo del domingo es una lucha entre moderados y extremistas, donde el voto de protesta tiene las de perder frente al miedo a la inestabilidad.
La inversión de Portugal en Leixões puede relegar más a Vigo y amenaza el futuro del Puerto Exterior de A Coruña
Escribe tu comentario