La investigación del "extraño" accidente de Adamuz empieza bajo múltiples incógnitas
Trenes nuevos, línea recta, sin exceso de velocidad, vía modernizada hace poco y, sin embargo, el Iryo descarriló y el Alvia no frenó a tiempo de evitar la colisión que ha segado al menos 39 vidas en Huelva.
Con 39 fallecidos confirmados, los datos técnicos oficiales aportados hasta el momento contradicen las causas habituales de los grandes siniestros ferroviarios.
Datos oficiales confirmados
Para entender la magnitud del suceso y evitar especulaciones, estos son los factores objetivos comunicados por los responsables:
Velocidad
El presidente de Renfe, Álvaro Fernández, ha confirmado que los trenes circulaban a 205 km/h y 210 km/h respectivamente. Ambos registros están dentro del límite de seguridad operativa de la vía.
Geometría de la vía
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha subrayado que el accidente ocurrió en una recta, eliminando de la ecuación el riesgo de desescombro o descarrilamiento por fuerza centrífuga en curva.
Estado de la infraestructura
La vía en ese punto de Adamuz había sido renovada recientemente, por lo que se presupone un estado óptimo del balasto y los raíles. Los trenes implicados eran unidades nuevas, equipadas con los últimos sistemas de seguridad y frenado.
El análisis de la "destrucción de vagones"
La información sobre la destrucción total de los vagones es el dato que explica la alta mortalidad. Técnicamente, esto implica una liberación de energía cinética masiva:
Al circular a más de 200 km/h, cualquier obstáculo o fallo mecánico súbito genera un impacto que la estructura del vagón (la caja) no puede absorber. En Adamuz, la destrucción de los vagones indica que la deceleración fue instantánea, provocando el colapso de las zonas de supervivencia.
Hipótesis técnicas
Ante la ausencia de exceso de velocidad y fallos en la vía (recta y renovada), el ministro Puente ha calificado el evento como "tremendamente extraño". Las líneas de investigación oficiales se centran ahora en tres hipótesis técnicas:
- Fallo en el sistema de señalización o bloqueo Si los dos trenes se encontraban en el mismo tramo, la investigación debe determinar por qué los sistemas automáticos (como el ASFA o el ERTMS) no detuvieron los convoyes antes de la aproximación crítica.
- Fallo mecánico súbito y catastrófico A pesar de ser trenes nuevos, se analiza si existió una rotura de eje o un fallo en el bogie (la estructura de las ruedas) que pudiera provocar un descarrilamiento en plena recta a alta velocidad.
- Obstáculo externo en la vía Se investiga si algún elemento externo interfirió en la vía renovada, provocando que los convoyes perdieran el contacto con el raíl en un punto donde la velocidad es máxima.
Prudencia sindical
El sindicato Semaf ha sido tajante: no se deben eclipsar las investigaciones con conclusiones precipitadas. La complejidad de que el accidente ocurra en una infraestructura nueva y en recta obliga a un análisis exhaustivo de las cajas negras de los trenes para entender los últimos segundos antes de la tragedia.
La cancelación del viaje del presidente Sánchez a Davos subraya la gravedad de un accidente que, según el propio Ministerio, rompe con todos los patrones de riesgo habituales en la red ferroviaria española.
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