La salud mental en la infancia y adolescencia, uno de los deberes pendientes de los que alerta Quirónsalud
Los expertos de Quirónsalud llaman la atención sobre las preocupantes cifras: el 70% de los suicidios en la adolescencia están asociados a trastornos depresivos.
Esta semana se celebró el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, una fecha sobre la que los expertos de psiquiatría de Quirónsalud han querido poner el foco en un dato alarmante: el 70% de los suicidios en la adolescencia están asociados a trastornos depresivos. Un problema, el de la salud mental, sobre el que muchas veces pasamos de puntillas y que, según las estadísticas, aparece con cada vez más frecuencia y a edades más tempranas, marcado por factores como el uso de redes sociales, entre otros. En este contexto, desde Quirónsalud hacen una reflexión al respecto.
"NO ES UNA FASE PASAJERA"
La experta Raquel Calero subrya el problema de primer orden que suponen estos trastornos, muchas veces invisibilizados en vez de abordarse, como sugiere, desde una perspectiva preventiva y asistencial.
"Hasta hace muy poco pensábamos que los niños no se deprimían. Muchos de los síntomas, tales como cambios en el ánimo, aislamiento o pérdida de interés por actividades habituales, se interpretaban como comportamientos característicos del desarrollo o una etapa del crecimiento", razona Calero.
Ahora, los propios expertos abundan en que estos problemas pueden interferir de manera decisiva en el desarrollo de los más jóvenes y que pueden ser atendidos por profesionales. "En la primera infancia el rasgo más común es la irritabilidad mientras que en la adolescencia los rasgos principales son la apatía (pérdida de interés) y la anhedonia (la incapacidad para sentir placer por actividades que antes resultaban interesantes)", explica, sobre las formas en la que la depresión acostumbra a manifestarse entre los menores de edad.
La prevención y la anticipación son clave para poder ofrecer el apoyo y tratamiento adecuado en cada caso. "La generación de entornos familiares y escolares seguros, el acceso a recursos de salud mental, la escucha activa, la enseñanza de la expresión emocional y la garantía de atención psicológica juegan un papel clave en esta lucha", considera Calero, que sin embargo enfatiza que la depresión en la infancia puede no ser "una fase pasajera" y que en España la tendencia va al alza.
"Es importante tener claro que los trastornos depresivos pueden afectar a personas de cualquier edad, condición económica y nivel cultural, suponiendo un elevado coste emocional y social para el individuo, la familia y la sociedad en su conjunto. Hoy sabemos que los niños también se deprimen, y detectar y acompañar a tiempo puede salvar vidas", resuelve.
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