El Gobierno de Estados Unidos filtra un correo interno en el que se explica qué represalias baraja para castigar a los países occidentales que no han apoyado la guerra de Irán. Sánchez le quita hierro, pese a que la mayoría de los españoles son favorables a la OTAN. Además, la mera filtración implica que España no tiene asegurado el apoyo de EE.UU. ante una eventual guerra con Marruecos.
El bloqueo anunciado por Trump a los barcos de Irán se está cumpliendo, debilitando las conversaciones en Islamabad.
El régimen iraní ha dado un paso clave hacia la normalidad y un futurible fin del conflicto.
El bloqueo del estrecho de Ormuz obliga a los gobiernos a establecer medidas alternativas para ahorrar fuel.
No es un presidente al uso, es un déspota al que le gusta que le rían las gracias, le den una palmita en el hombro y le digan que es el mejor del mundo.
Estados Unidos no ha logrado “destruir los misiles ofensivos iraníes”, que era uno de sus objetivos declarados. De hecho, pese a la tregua, algunos siguen impactando en países del golfo. El objetivo de asegurar que no tengan armas nucleares tampoco lo han alcanzado, porque Irán retiene su uranio enriquecido aunque siempre ha dicho que no lo usará militarmente.
Más bien parecería, por lo que estamos sabiendo, que el mayor peligro para la democracia, la libertad, el progreso y la seguridad en Estados Unidos se encuentra en su interior: en una administración liderada por un neofascista que, contando con el apoyo de una oligarquía, está llevando adelante una serie de medidas que tanto atentan contra la libertad y los derechos humanos como tratan de frenar el ejercicio de la democracia —considérense, por ejemplo, los intentos de Donald Trump por impedir que la población inmigrante, pero residente en Estados Unidos desde hace años, pueda votar en las próximas elecciones al Congreso y al Senado para así impedir una posible victoria del Partido Demócrata—.
Las autoridades británicas ha reportado ataques a barcos en el estrecho de Ormuz, sumados a otras ofensivas en Omán y Emiratos Árabes Unidos, así como bombardeos simultáneos en Beirut y Teherán, las ciudades más castigadas desde el inicio de la ofensiva de Estados Unidos en Oriente Medio. Pese a algunas informaciones contradictorias en las últimas horas, el nuevo líder supremo de la República Islámica, Mojtaba Jameneí, se encuentra a salvo de los ataques.
El resto no les sirven; faltaría más llevarle la contraria al emperador del mundo y al invasor que se pasa los acuerdos por donde termina la espalda.Lo que parecía un paseo triunfal en la invasión a Irán, según las palabras de Trump, que manifestaba que lo de Irán sería una acción rápida, se está alargando, y la posición de los ayatolás de nombrar al nuevo líder de ese país, el hijo de Jamenei, también influye.
Néstor Rego insta al Gobierno a redoblar su pulso a Trump con esta decisión.
Las consecuencias de la guerra abierta entre Estados Unidos e Irán ya se dejan ver en los parquets de las principales bolsas del mundo. Ormuz, paso estratégico de miles de gaseros y petroleros, está bloqueado en estos momentos por orden de Irán, que utilizará su posición geográfica para golpear los mercados.
Las movilizaciones, convocadas por la Plataforma Galiza pola Paz, han recibido el apoyo de la UPG o la CIG.
La noche del domingo en el Levi's Stadium de Santa Clara no solo fue una cita histórica para el deporte, sino un hito para la moda gallega que ha dado la vuelta al planeta. Ante una audiencia que superó los 115 millones de espectadores solo en Estados Unidos, el artista puertorriqueño Bad Bunny se adueñó del escenario del intermedio con un mensaje de reivindicación latina y un aliado inesperado: un conjunto de Zara. El gigante de Inditex logró una exposición global sin precedentes al vestir de pies a cabeza al "Conejo Malo" en el evento televisivo más visto del año, demostrando que el diseño de Sabón y su marketing tiene la capacidad de brillar en cualquier escenario por importante que sea.
El anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llega en un momento crítico por la dureza del invierno en el frente ucraniano, sin luz ni agua en algunos puntos del territorio, que está mermando las fuerzas de los exhaustos combatientes. Una tregua de siete días puede suponer un punto de inflexión en la contienda, aunque Rusia de momento se resiste a respetarlo.