¿Qué impacto tendrá la megamina de Touro? Minera y vecinos dan versiones enfrentadas

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Mina touro adega


El conflicto generado en torno a la posible apertura de la mina de Touro, situada en los municipios de O Pino y Touro, se mantiene en su máximo apogeo a través de la constante lucha que, durante los últimos meses, varias asociaciones, entidades científicas y centenares de vecinos han llevado a cabo. Tras el aluvión de críticas que golpeó al proyecto mega minero, a la empresa Cobre San Rafael y a su principal accionista, la multinacional Atalaya Mining, el próximo movimiento será la tractorada de este domingo, 25 de febrero, en Touro.


Organizada por la Plataforma Veciñal Mina Touro – O Pino NON y por la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa, la manifestación en contra de la mina dará inicio a las 12,00 horas en la antigua balsa minera de Angumil y terminará en el propio Concello de Touro. A la tractorada se le sumará una próxima recogida de firmas y la continuación de charlas y campañas que defienden el cese de la polémica actividad minera.


NULA RESTAURACIÓN


Y es que los posibles peligros y riesgos medioambientales que supone la mina de Touro empiezan ya desde su período de activación entre 1973 y 1986. Para el presidente de la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa, Xaquín Rubido, el conflicto tiene sus raíces en el estado en el que se abandonó la mina tras el cese de su actividad, “cuando la Administración que debería tutelar, vigilar y obligar a la empresa encargada a tomar medidas de restauración no hizo absolutamente nada”.


En declaraciones a Galiciapress, la empresa al cargo del proyecto nos confirma que “los trabajos de control ambiental y restauración” empezarán desde el primer minuto y de forma paralela a la explotación, para garantizar que la mina y su entorno queden “perfectamente integrados en el paisaje, dejando superficies sin huecos mineros, limpias, seguras y con gran potencial para desarrollos alternativos”.


Se trata, sin embargo, de un daño que tardará años en repararse, de un deterioro visible que derivó en “un espacio degradado y contaminado”, conformado por escombreras de estériles, instalaciones y balsas de lodos abandonadas, con drenajes ácidos que contaminan el agua de la zona, de acuerdo a la Plataforma Veciñal Mina Touro – O Pino NON.


Los drenajes ácidos y el proceso de acidificación común a esta clase de proyectos, son otra de las mayores preocupaciones que se reivindicarán en la tractorada de este domingo: un proceso a través del que, al moler y triturar la piedra, “sulfuros de hierro y cobre de la zona entran en contacto con el oxígeno del aire y el agua de la lluvia”, para luego formar ácido sulfúrico. Su capacidad corrosiva libera metales pesados que se movilizan y pasan al agua del río Ulla -también afectado por el desvío de riachuelos-, y en última instancia a la Ría de Arousa.


Adega minas touro

Fuente: Adega


Cobre San Rafael asegura por su parte que, en la minería actual, “es técnicamente viable y sencillo aislar los materiales que generan ácido de los elementos que podrían hacerlos reaccionar.” En caso de no ser así, peligrarían ecosistemas acuáticos o vegetales, y la potabilidad del agua en los ayuntamientos de Vedra, Teo, Padrón, Vilagarcía de Arousa, Catoira, A Pobra do Caramiñal, Boiro, Drodo o Boqueixón; así como la rentabilidad económica de la Ría de Arousa, “la más productiva de Europa”, de acuerdo a Xaquín Rubido, en donde se produce cerca del 70% del mejillón de España y en donde se encuentran el 40% de las mariscadoras gallegas. El temor de las asociaciones radica en que miles de puestos de trabajo queden en jaque por la acidez de los ecosistemas acuáticos de la zona, que como veremos más adelante, también es posible a través de los depósitos de estériles.


SOBRE HECTÁREAS Y PRODUCTOS QUÍMICOS


Otro de los puntos clave sobre los que se sustenta la posición de todas las asociaciones y agrupaciones en contra es el notable tamaño al que afectarían las consecuencias del proyecto minero: en torno a 689 hectáreas, de las cuales cerca de 500 suponen la principal fuente de sustento de muchas explotaciones agrarias y ganaderas.


Desde la empresa la visión es otra, en la que afirman que la mina no debería suponer “ningún problema para otras actividades de su entorno, pues son totalmente compatibles”. Explican además que “el nuevo proyecto comparte extensión con un número mínimo de explotaciones ganaderas y agrícolas”, algo que, por otro lado, parece contradecir a las 500 hectáreas afectadas, "341 masa forestal y 150 de cultivos y vegetación natural".


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Plano del proyecto minero. Fuente: Plataforma Veciñal Mina Touro – O Pino NON


Y aunque hablan de “500 hectáreas de mina histórica”, la Plataforma Veciñal las reduce a 197, tachando los términos ‘reapertura’ o ‘reactivación’ de falsos o equivocados, puesto que se trataría de una enorme ampliación del proyecto con respecto a su etapa anterior.


El gran terreno amenazado, de acuerdo a las asociaciones en contra, no solo potencia la acidificación, sino que también asciende a más de 10.000 toneladas la cantidad de productos químicos empleados en la extracción de cobre. Productos utilizados en el proceso industrial y minerales, que según Cobre San Rafael, “no contienen sustancias peligrosas.” Sin embargo, la Sociedade Galega de Historia Natural ya había señalado que "en el proceso para separar el cobre de las rocas previamente molidas se contempla el uso de diversos compuestos químicos con distinto grado de peligrosidad para las personas y el medio ambiente”, destacando además el ‘isopropil etil tiocarbamato’, que define como "irritante, nocivo y sospechoso de causar cáncer”.


La Plataforma Veciñal puntualiza, además, que varios de estos elementos figuran directamente en las páginas 27, 71 y 72 del documento ‘Parte II: Descripción del Proyecto y Análisis de Alternativas do Estudo de Impacto Ambiental’; y destaca la ausencia de datos de concentración de metales y metaloides potencialmente peligrosos, o de la correspondiente clasificación de peligrosidad de los residuos mineros.


EL PELIGRO DE LAS BALSAS DE LODOS


Por último, una de las consecuencias que más polémica ha suscitado entre los diferentes colectivos es la creación de dos balsas de lodos permanentes y cuatro vertederos, donde quedarán almacenados los residuos restantes tras la extracción de cobre por flotación, ácidos y mezclados con la marea química utilizada. Sobre este conflicto, la empresa ha querido aclarar que se trata de un “depósito ‘temporal’, porque se clausura y restaura mucho antes del fin de la vida operativa de la mina”. Explican que su vida útil terminará cuando se creen nuevos huecos mineros, “que serán utilizados como depósitos”, y que su construcción dependerá de los “más altos estándares de seguridad y de exhaustivos controles auditados por la Administración y profesionales independientes”.


Aún así, la cualidad temporal del depósito no es transferible a los residuos que almacena. El término "temporal", de acuerdo a la Plataforma Veciñal, hace referencia únicamente a que su uso no se prolongaría durante toda la vida de la explotación, pero el material almacenado en el depósito sí permanecería allí. Para siempre, con el fin de convertirse en una "balsa de lodos permanente" sobre una cubeta impermeabilizada, tal y como lo denomina la SGHN. Se trata, en definitiva de un potencial “generador de drenaje ácido” a largo plazo, presentando una de ellas un muro de 3.187 metros de longitud y de hasta 81 metros de altura.


Por otro lado, la empresa destaca que estos depósitos, como el resto de instalaciones mineras, trabajarán “en circuito cerrado, lo que garantiza al 100% la ausencia de cualquier salida al exterior”. Cabe mencionar, sin embargo, las alertas de la Plataforma Veciñal: “existe el riesgo de rotura de los diques de contención con consecuencias potencialmente muy graves, como se indica en el Estudio de Riesgo de Instalaciones”. Además, según las guías de Clasificación de Presas (Asociación de Presas de Canadá, 2013) y tal y como consta en el proyecto, la consecuencia de falla del muro principal es "Muy Alta".


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Drenajes ácidos.


Una “espada de Damocles” para siempre, de posible rotura por los sismos de la mina o por la presión de los lodos acidificados, tal y como explican desde la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa. De fracturarse, acarrearía una pérdida significativa y deterioro del medio ambiente, pérdidas económicas que afectan a distintas infraestructuras (carreteras, instalaciones industriales...) y una cifra de “entre 10 y 100 muertos entre la población residente”, en especial la de la aldea de Arinteiro, a escasos 200 metros de las balsas.



“GARANTÍAS URBANÍSTICAS Y MEDIOAMBIENTALES”


Todo el conflicto y debate en torno a la mina de Touro encontrará su síntesis en la tractorada de este domingo a las 12,00 horas, en la que también se critica la “impasibilidad de los gobiernos e instituciones” hacia su obligación de “salvaguardar el bienestar la salud y el futuro del pueblo”.


Ante esta problemática, la Xunta nos informa de que “el proyecto está siguiendo el procedimiento ordinario de tramitación, de acuerdo a la legislación vigente”. Explican que “ya se solicitaron los informes sectoriales necesarios a una quincena de administraciones públicas”, y garantizan que la tramitación está ligada al “cumplimiento de garantías urbanísticas, medioambientales y técnicas requeridas”.


De momento, los informes que han salido a la luz sobre el proyecto son los de la SGHN y de la Federación Ecoloxista Galega, ambos negativos y contrarios a la activación de la mina de Touro.


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