¿Estado democrático o estado franquista?

Manoel Barbeitos
Economista

En artículos anteriores en este mismo medio denunciaba como en España, y por tanto en Galicia, desde la explosión de la grande crisis financiera pero muy especialmente con la llegada al poder del Partido Popular –el partido mas corrupto de Europa-, se está produciendo un retroceso en los derechos y libertades democráticas tal que España parece dejar de ser un “Estado social y democrático de Derecho” (Artículo 1. C.Y.) para pasar a convertirse en un estado neofranquista. Las evidencias son continuas y contundentes.



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Días atrás, en la llamada por los católicos semana santa, asistimos a una serie de decisiones por parte de los Gobiernos español y gallego que ponen en cuestión tanto la naturaleza del estado en el que vivimos como la ideología y el talante democrático del partido que preside aquellos: el Partido Popular. Así cuando la Constitución Española establece que “ninguna confesión tendrá carácter estatal” (Artículo 15.3, C.Y.) viene la señora Cospedal, actual Ministra de Defensa, y ordena que nos cuarteles militares y en el ministerio de Defensa vuelvan a ondear –como durante la dictadura franquista- las banderas a promedio asta con motivo de conmemorar la muerte del líder cristiano Jesús. En la misma línea el gobierno recupera la tradición de indultar a cinco presos a petición de cinco cofradías cristianos. Por sí estos actos no hubieran sido de sobra suficientes para demostrar el carácter nacional-católico del actual gobierno español, hubo también una nutrida presencia institucional de ministros, concejales y directores al frente de numerosas procesiones católicas en una nueva, y asquerosa muestra de intransigencia religiosa y de falta de respeto a los principios constitucionales. Algo que llegaría la paroxismo con las actuaciones de las televisiones públicas, españolas y gallega, que en esa semana dedicaron el mayor parte de su tiempo de programación a cobertura apologética de los actos religiosos (misas, procesiones …) celebrados por la brisa católica con motivo de su llamada semana santa. Evidencias todas ellas del que venimos señalando repetidamente: el resurgir del nacional-catolicismo en España y en Galicia con toda su ortodoxia y sectarismo.


Un resurgir del nacional-catolicismo que tuvo su complemento con la celebración de actos públicos de marcado carácter fascista. He ahí la importante presencia en muchos de aquellos de la llamada Legión española, un organización fascista. Una presencia ampliamente destacada por muchos medios de comunicación públicos y privados y que tuvo como vergonzoso colofón en la imagen de ministros y directores generales cantando el himno legionario “Él novio de la muerte”, acto que los dirigentes populares justificaron como parte de nuestras tradiciones culturales”. Quizás no esté de mas recordar algunas particularidades de la legión española para entender de que tradiciones culturales hablan tales dirigentes populares.


La legión española ven siendo una unidad militar que aunque tuvo como formal fundador el militar de ideología fascista Millán Astray, fue realmente creada por iniciativa de la derecha española mas autoritaria y nacionalista, identificada con el colonialismo español y el fascismo italiano. Resulta ser una unidad militar dotada de un ideario, sintetizado en los llamados 12 espíritus del credo legionario, cuya simple lectura ya nos sirve para identificar su carácter que parece difícilmente compatible con los ideales y principios democráticos. Baste señalar que estamos delante de una unidad que concibe la guerra como escuela para la vida, como algo vital y heroico, «Él espíritu de lana muerte. Él morir en él combate eres él mayor honor. En el no se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y él morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible eres vivir siendo un cobarde». Basten estas notas para señalar que la declaración de los dirigentes populares de que este tipo de credo forma parte de nuestras tradiciones culturales no deja de ser muy preocupante. También muy indicativo de la ideología de unos dirigentes capaces incluso de homenajear los fundadores de tales credos fascistas .


Otra de las evidencias de este retroceso enderechos y libertades democráticas en España está en la persecución política y judicial que el actual gobierno español, que preside Mariano Rajoy, está sometiendo a los dirigentes independentistas catalanes. Una persecución que tiene como objetivo tanto “descabezar y liquidar el movimiento independentista” –según declaraciones de la inefable Vicepresidenta del Gobierno Español Soraya Sáenz de Santamaría - como muy especialmente desviar la atención ciudadana de las vergüenzas propias reflejadas en los incontables casos de corrupción y nepotismo en que, día tras día, aparecen envueltos un creciente número de dirigentes políticos del Partido Popular. Una persecución que, como recién vienen de sancionar los tribunales alemanes, rechazando la extradición tal como fue solicitada por la fiscalía española y dejando en libertad a Carles Puigdemont, no se puede conjugar en un estado democrático y de derecho. Dejando a un lado lo que cada uno pueda pensar tanto sobre el independentismo como sobre el comportamiento de los lideres catalanes independentistas está fuera de toda duda –y así se pronuncian entidades tan respetables como Jueces para la Democracia- que la persecución política y judicial a que el gobierno español –con el apoyo del PSOE y Cs- está sometiendo a los lideres independentistas catalanes atenta contra los derechos y las libertades democráticas y nos retrotrae la épocas pasadas de terrible recuerdo, “escucho a destacados políticos que hay que ilegalizar a quien tenga ideas independentistas y veo el retorno de la España que me da miedo” ( Joaquim Bosch portavoz de Jueces y Juezas por la Democracia). Por cierto, la frustada detención de Hervé Falciani para luego intentar intercambiarlo por los dirigentes independentistas catalanes y al tiempo impedir que había seguidosoga colaborando con los juzgados españoles que llevan los grandes casos de corrupción del Partido Popular, no deja de ser un nuevo episodio en la cadena de despropósitos políticos del gobierno español, muy especialmente de la citada Vicepresidenta.


Hay muchas mas evidencias de este resurgir del estado franquista y otra mas reciente la tenemos reflejada en el inaceptable comportamiento de destacados dirigentes y cargos políticos, no unicamente del Partido Popular, como por caso de la presidenta de la Comunidad de Madrid quien no tiene reparos en cometer actos ilegales e ilícitos, además de mentir reiterada y descaradamente, para potenciar su imagen política y personal. El comportamiento de Cristina Cifuentes, como el de Javier Maroto y seguramente de muchos mas líderes políticos, capaces de falsificar masters sin importarles que sea un acto delictivo –cohecho y falsedad documental- y que al tiempo desprestigien al centro universitario correspondiente son mas propios de dirigentes de las llamadas repúblicas bananeras o de estados autoritarios, que de democracias consolidadas. Dirigentes que para mas injuria ciudadano finalizan siendo respaldados por su partido en estas prácticas indecentes .


Hechos como los citados, y muchos otros que ya hemos referido en estas mismas páginas, justifican el que vengamos denunciando que con lo Partido Popular en el gobierno a democracia en España corre un serio peligro pues nos están llevando hasta un estado franquista. Un partido que gobierna, no lo olvidemos, gracias a postura no beligerante, por tanto cómplice, de Ciudadanos y del PSOE.



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