Las derechas reaccionarias

Manoel Barbeitos
Economista

Muchas de las encuestas que se publican estos días con motivo de las próximas elecciones generales (28 de abril) apuntan a que el bloque de las derechas (PP, Cs, Vox), unas de las derechas más reaccionarias de Europa, puede conseguir la mayoría de votos y, por tanto, los escaños suficientes para gobernar. No obstante, es bien sabido que las encuestas que publican la mayor parte de los medios de comunicación y opinión tienen un objetivo no explícito pero sí evidente: condicionar y orientar el voto en dos direcciones. Bien sea a favor de un gobierno claramente de derechas (PP, Cs y Vox) o bien a un gobierno de centro- izquierda (PSOE, Cs). En cualquiera de los casos, un gobierno que no cuestione las bases de la hegemonía y dominio de las derechas económicas (banca y grandes empresas de la construcción y los servicios), que son quienes financian los medios que publican esas encuestas.


Independientemente de esta intencionalidad de las encuestas, hay una evidencia histórica indiscutible: España, y con ella Galicia, es muy de derechas. Varias son las razones que explican este conservadurismo a pesar de ser uno de los estados europeos con mayores niveles de desigualdad social y desequilibrio territorial. En primer lugar España, como muy bien señala el profesor V. Navarro, es una democracia muy deficitaria. El dominio y control que sobre relevantes estamentos del estado (judicatura, ejército, policía…) mantienen las derechas neofranquistas tiene su influencia en la opinión pública. Un control que se extiende a muchos medios de comunicación y opinión que reproducen esa ideología.


Un dominio ideológico y político en el que desempeña un papel decisivo, una iglesia católica enormemente reaccionaria pero generosamente subvencionada con fondos públicos. Un dominio que, por caso, estamos viendo en el tratamiento político e informativo de asuntos claves como pueden ser los relativos a igualdad de género (aborto), a los servicios públicos (enseñanza) o la descentralización del estado (política autonómica) cuando los planteamientos más reaccionarios y centralistas son mayoritarios.


Un dominio al que no es ajeno, por caso en la visión centralista del estado español, la posición del partido mayoritario de las izquierdas (PSOE) incapaz históricamente de afrontar con valentía y decisión la necesaria reforma del estado español. Un dominio que conduce a situaciones claramente antidemocráticas e injustas como, por caso, el trato judicial a los políticos catalanes independentistas, que son tratados como sí hubiesen sido delincuentes. Independientemente de los errores y las prácticas trileras de estos políticos son, sin embargo, demócratas en su mayoría, cosa que no se puede asegurar, por caso, de muchos políticos de las derechas españolas que, no obstante, reciben un trato judicial mucho más benevolente.


Finalmente, sí echamos un vistazo a Europa, veremos cómo este ascenso de las derechas reaccionarias es un fenómeno que está creciendo peligrosamente en toda la Unión Europea (Hungría, Polonia, Italia, Austria, Bélgica, Francia, Dinamarca ……). ¿Qué está pasando, por tanto, en Europa? ¿Por qué este ascenso de las derechas reaccionarias presentes en 17 de 19 Parlamentos nacionales? La respuesta es sencilla y la evidencia contundente: las políticas públicas que se vienen aplicando en toda la Unión Europea en la última década son un caldo de cultivo muy favorable para alimento de las políticas reaccionarias. Unas políticas conocidas popularmente como “austericidas” que disparan las desigualdades sociales, colocan a un creciente número de familias en riesgo de exclusión, consolidan un elevado desempleo y unos muy bajos salarios e incrementan los desequilibrios territoriales hasta límites pocas veces conocidos. Políticas que promueven y defienden los partidos europeos mayoritarios (liberal-conservadores y socialdemócratas) y que favorecen el resurgir y crecimiento de los partidos reaccionarios cuando no claramente fascistas. Situación a que España, y Galicia, no son ajenas de nadie.


Muchos opinadores, tertulianos, comentaristas, señalan la división de las izquierdas antisistémicas como un factor que favorece este ascenso de la reacción. Particularmente no comparto este juicio. No estamos ni en la Alemania de los años treinta ni en un sistema bipartidista, ni la división es, por caso, un fenómeno exclusivo de las izquierdas. Tenemos, por caso, el muy reciente ejemplo de lo sucedido en Andalucía con las últimas elecciones autonómicas cuando unas derechas mas divididas que nunca (PP, Cs, Vox) fueron quien de superar a unas izquierdas menos divididas (PSOE- Andalucia, Adelante Andalucia). Como ya señalé en un artículo anterior en la victoria de las derechas en Andalucía influyeron decisivamente varios factores: el hartazgo de una mayoría de andaluces con las políticas y prácticas del PSOE que, a pesar de su larguísimo dominio, no fue quien ni de sacar a Andalucía del subdesarrollo, ni de evitar tanto el crecimiento de las desigualdades como el elevado desempleo. Hartazgo al que se sumaron prácticas políticas corruptas y no exentas de despotismo. Sin embargo, la caída paralela de Adelante Andalucía muestra como en Andalucía, al igual que en España y en Europa las fuerzas reaccionarias están en ascenso. Un ascenso que, cuando menos, ponen en cuestión el supuesto carácter progresista de muchos andaluces.


No, no es la división de las izquierdas la que favorece al auge de las fuerzas conservadoras y reaccionarias. Son, como pasa en la Unión Europea, las políticas que se practican y el abrumador dominio institucional, político y mediático de tales fuerzas. Un dominio que le permite, como diría A. Gramsci, mantener una hegemonía cultural e ideológica indiscutible. No hay más que pensar en cómo una consigna tan reaccionaria y racista como “a por ellos” (en referencia a los políticos catalanes) tuvo un enorme eco y difusión en toda España. O en cómo, por caso, reaccionan importantes líderes regionales del PSOE delante de cualquier intento, por tímido que sea, de acuerdo del gobierno Sánchez (PSOE) con los políticos independentistas catalanes.


Aunque no nos guste, España, y con ella Galicia, es muy de derechas. 

Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Más opinión
Opinadores

Pressdigital
Plaza de Quintana ,3 15704 Santiago de Compostela
Tlf (34)678803735

redaccion@galiciapress.es o direccion@galiciapress.es
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS. EDITADO POR POMBA PRESS,S.L.
Aviso legal Cookies Consejo editorial Publicidad
Powered by Bigpress