La necesaria reforma de la ley electoral

Manoel Barbeitos
Economista

Las pasadas elecciones generales, que supusieron un indiscutible triunfo electoral de PSOE (y una derrota del  trifachito) también pusieron una vez más en evidencia los grandes déficits de representatividad que presenta la actual Ley Electoral. Un sistema electoral que favorece el bipartidismo y la concentración de los resultados como podemos comprobar fácilmente sí repasamos, por caso, los resultados habidos. Un sistema electoral que nació fruto de una situación determinada, con una determinada correlación de fuerzas y que, por tanto, precisa de una urgente reforma.


Reforma necesaria que, por caso, ponen en evidencia a dispar relación que hay entre los votos emitidos y lo reparto de diputados que salió de las últimas elecciones generales. Sí sumamos el porcentaje de diputados que suponen las fuerzas estatales mayoritarias, incluida la extrema derecha (PSOE, PP,  Cs,  UP y  Vox) vemos que suman 305, que representan el 87,1% del hemiciclo cuando el número de votos recibidos por estos partidos con relación al de votos emitidos es del 82,9%. Hay, por tanto, un diferencial de 4,2 puntos que favorece las fuerzas estatales mayoritarias. Entrando en el análisis individual vemos que sí el PSOE representa el 28,7% de los votos cuenta  sin embargo con el 35,1% de los diputados, PP 16,7% y 18,9%,  Cs 15,9% y 16,3%,  UP 11,4% y 10%,  Vox 10,3% y 6,9%: vemos así como hay un indiscutible favoritismo a favor de las hurgas mayoritarias (PSOE, PP) que no so tienen me las diputados que votos sino que sí entre estas dos recogen el 45,4% de los votos emitidos suman,  sin embargo, 189 diputados que son mayoría absoluta (54%) de la Cámara. Una discriminación que se hace más evidente se hacemos la comparación diputado/votos. Sí a nivel global de todo el estado cada diputado equivale a 74.530 votos, el promedio de los diputados del PSOE y de 60.819, PP de 66.000,  Cs 72.572,  UP 89.091 y  Vox 111.549. ¿Queda ahora alguna duda de que el sistema electoral español favorece descaradamente las fuerzas mayoritarias y, muy especialmente, al bipartito monárquico (PSOE, PP)?


Para mas concreción de esta discriminación analizamos ahora los datos con relación las fuerzas nacionalistas más representativas. Por caso ERC,  ECP,  JXCat,  EAJ-PNV y EH-Bildu. En conjunto estas fuerzas nacionalistas tuvieron un porcentaje en votos y en diputados sobre el total español equivalente (11% y 11%).  El que, como venimos, no pasa con las fuerzas del bipartito donde el porcentaje de diputados es superior a la de votos. Claro que en número de votos por diputados además de superar todas el promedio del bipartito hay grandes diferencias entre ellas, por caso entre  ECP (cada diputado equivale a 87.820 votos) y ERC (67.690) o  EAJ-PNV (65.771). Diferencias derivadas #al mismo tiempo de la citada ley electoral.


Como podemos ver en España no todos los votos son iguales. Más aún unos son más iguales con los otros con un  clarísimo  sesgo favorable las fuerzas estatales mayoritarias (PSOE, PP) y desfavorable las fuerzas de izquierda (por caso  UP y  ECP) mayormente, en este caso, sí además son autonómicas.


Más aún. Hubo partidos políticos que teniendo un número de votos claramente superior al promedio (74.530 votos/diputado) no obtuvieron representación confirmando así la clara discriminación de los partidos minoritarios. Este fue el caso de los partidos autonómicos  PACMA (326.045 votos),  FR (113.008) y BNG (93.810).


Para entender mejor los datos anteriores debemos tener en cuenta que la ley electoral española es tributaria de la monarquía como forma de estado, siendo una garantía de la misma. Esta ley es prácticamente  preconstitucional por lo que precisa de una reforma. Está construida de tal manera que hace que el Parlamento se  escore hasta la derecha y tenga un indiscutible sesgo a favor del bipartidismo monárquico que ha sido la base del actual sistema político español. El sistema electoral español, como podemos ver en Galicia, tiene un marcado carácter conservador pues beneficia las provincias menos pobladas y tiene una distribución para los escaños que prima a los grandes partidos frente a los pequeños favoreciendo así el bipartidismo. Finalmente, el sistema electoral español es así un sistema que permite que los partidos que ganan las elecciones no disfruten del apoyo mayoritario de los votantes como, por caso, venimos en los datos anteriores referidos las últimas elecciones generales. He ahí una de las razones que explican el gran distanciamiento existente entre la clase política y los ciudadanos, pues una mayoría de los mismos no se siente representada por los que gobiernan.


Quizás ahora se comprenda mejor la enorme resistencia que los dos grandes partidos (PSOE, PP) del bipartidismo monárquico ofrecen la reforma de la ley y de todo el sistema electoral.  Una reforma que,  no obstante, introduciría aire fresco en las Cortes Generales.

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