​Los estudiantes critican la falta de coordinación y la desinformación de las universidades gallegas: “Somos como conejillos de indias”

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Alumnos de la USC, la UDC y la UVigo relatan para Galiciapress cómo está siendo este dubitativo principio de curso en el que apenas han recibido información en torno a los horarios, el sistema de evaluación o incluso en torno al calendario escolar.


Los estudiantes reprochan a las universidades gallegas la falta de previsión a nivel organizacional, ya que las directrices que les llegan son a cuentagotas y prácticamente de un día para otro. Del mismo modo, critican que pese a que no podrán acceder a las prácticas o disfrutar de algunas instalaciones sus gastos, como el alquiler o el precio de la matrícula, seguirán siendo los mismos.


Universidades

Los alumnos universitarios regresan a las aulas entre incertidumbre y medidas de seguridad


Carmen (nombre ficticio) lleva ya unos días en Lugo, pagando un alquiler y esperando al comienzo de sus clases de Educación Infantil. Pero estamos a 23 de septiembre, han pasado ya más de tres meses desde el fin del curso pasado y, a pesar de todo, todavía no sabe ni cuándo ni cómo regresará a las aulas. “Hoy tenemos una reunión presencial. Eso es todo cuanto sabemos”. Con un escueto comunicado y sin entrar en fechas ni métodos de evaluación, los futuros educadores infantiles de Galicia inician su curso más incierto. No obstante, no son los únicos, ya que el suyo es solo uno de los muchos casos de alumnos gallegos que se enfrentan a una vuelta a los pupitres con más interrogantes que respuestas.


La mayoría critica que, en muchos casos, todavía no saben qué clases apostarán por la presencialidad o por un modelo online. En muchos casos se solapan algunas clases online y presenciales. “No da tiempo a llegar a clase cuando diez minutos antes estás en tu casa asistiendo a una asignatura online”, reprochan algunos alumnos.


Están organizando todo a última hora. Hasta este fin de semana no teníamos ni grupos ni nada”, comenta un alumno de último año de Biología. “Manejan tres escenarios: presencial, semi presencial o todo online. Querían hacerlo todo presencial y a una semana de empezar se dieron cuenta de que no se podía ni tenían los medios para dar clase a la mitad y grabarla para la otra mitad”, explica. Un sistema, el telemático, que sigue siendo un verdadero quebradero de cabeza, y más cuando el campus virtual sigue registrando caídas que podrían afectar al seguimiento de las clases, según manifiestan alumnos tanto de la USC como de la UVigo, donde ayer mismo la caída del servidor impidió a muchos asistir a sus clases.  




“CONEJILLOS DE INDIAS”

En cada uno de los escenarios, tal y cómo han trasladado a los alumnos, los métodos de evaluación variarán y los porcentajes estarán distribuidos de una manera u otra según las clases puedan ser presenciales o interactivas. Con todo, este baile de cifras acaba dependiendo en muchos casos del criterio final del profesor y de lo que figure en la guía docente de cada asignatura.


No obstante, lo que sí ponen de relieve es la “seguridad máxima” que se percibe en las prácticas de laboratorio. En ese sentido afirman que todos los alumnos cuentan con geles, protocolos de entrada y salida de las aulas, sitios asignados, registro informático al entrar en el aula y se facilita una nueva mascarilla a cada alumno. Sin embargo, y pese a las medidas de seguridad, la mayoría considera que reunir a los alumnos en las aulas puede ser un potencial foco de contagios pese a las reducciones en los grupos de trabajo y los desdobles para que los grupos alternen semanalmente entre la asistencia a clase y las clases online, como explican alumnos de ADE.


Mascarilla y aula usc

Medidas de protección en la USC


“Los propios profesores nos dicen que ni ellos mismos saben cómo hacerlo: si se va a escuchar bien, si las preguntas que haga un alumno en el aula serán escuchadas por los alumnos que sigan la clase desde el ordenador...”, incide una alumna, que dice ver tanto a los alumnados como a los propios docentes “como conejillos de indias”. Unos problemas que ya han experimentado alumnos de la Universidad de Vigo. “Nos pasamos la mitad de la clase diciendo que se corta, o que no se escucha, o que no funciona. Es un caos”. Además considera que las charlas explicativas de estos primeros días apenas tienen calado: “Se limitan a decir lo que ya sabemos y que tienen colgado en la web de la universidad”.


Por otro lado, también los hay que critican que en un año en dónde las universidades apremian a los alumnos a realizar un esfuerzo mayor y tener en cuenta que los recursos de las universidades son limitados “tenemos que pagar lo mismo por las matriculas”. En esta misma situación se encuentran los alumnos de Medicina, tal vez los más afectados por esta situación, ya que pese al desembolso económico no podrán realizar muchas de las prácticas obligatorias y esenciales para su correcta formación. “Saben desde hace meses lo que nos esperaba y no han hecho nada para adaptarse”, critica una alumna del grado de Medicina. Pero no son los únicos, ya que en Veterinaria, en el campus de Lugo, también se han encontrado a última hora con que algunas prácticas han sido suspendidas.



Muchos estudiantes además denuncian la improvisación y las prisas con las que universidades como la USC los está sorprendiendo con un estrecho margen de maniobra. “El jueves pasado nos avisaron de que teníamos este 22 de septiembre la presentación online del máster y que dividirían el grupo en dos para alternar entre presencial y a distancia”, relata una estudiante de Pedagogía. En la misma línea, cuenta que a pesar de que les facilitaron un horario “no especifican las materias ni se dice cómo están separados los grupos”.



PRÁCTICAS EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

Estos problemas no son solo propios de las universidades gallegas. Muchos estudiantes de FP critican que la falta de coordinación entre los centros que acogen los grados y el estudiantado es absoluta, incluso a lo referido a las prácticas obligatorias. “No sabíamos nada hasta hace menos de una semana”, comenta una afectada.


“El jueves tuvimos una reunión y nos confirmaron que apenas 15 alumnos de toda la clase íbamos a hacer las prácticas. Nos dieron los turnos para empezar el lunes”, critica esta estudiante, que además manifiesta su descontento por el escaso margen que les dan. “Hay alumnos que tienen que organizarse ya que hay gente que dependen de otras personas para poder acudir al hospital para realizar las prácticas”, insiste.


Con todo, el aspecto más abusivo al parecer del alumnado es la advertencia que les trasladan los centros para hacer las máximas horas posibles cuanto antes “porque si hay otra cuarentena y no tenemos la mitad de las prácticas hechas no cuentan nada y tendrías que volver a empezar de cero en cuanto fuese posible”.


FUERA DE GALICIA

Sin embargo Galicia no es la única comunidad en dónde los estudiantes están perdidos. Algunos estudiantes gallegos de máster desplazados a Madrid, que concentra algunas de las titulaciones más demandadas en este sentido, dicen no saber todavía si sus clases serán o no presenciales. En principio, y según les han trasladado las universidades a algunos de los estudiantes consultados, sabrán más sobre los calendarios y métodos de evaluación a partir de octubre, cuando está programado el inicio de muchos máster.


Esto es un inconveniente para muchos ya que, en caso de que las clases terminen por ser online –y más en una comunidad como la madrileña con una situación epidemiológica tan complicada–, tendrán que permanecer en Madrid al estar atados a un contrato de alquiler en muchos casos pese a poder realizar el curso desde sus domicilios.


Otras comunidades no ofrecen mucha más “fiabilidad” a sus estudiantes en ese sentido. “No me han dejado ni hacer la matrícula todavía”, reprende una estudiante cántabra de Psicología a la vez que añade que todavía no saben nada de horarios, métodos de evaluación o calendarios. “Solo sabemos que las clases serán presenciales. Pero hacer la matrícula un 23 de septiembre…es un pelín tarde”, apostilla.


También en algunas universidades de Castilla y León existe cierta descoordinación, ya que alumnos de la Universidad de Salamanca, que también cuenta con un buen número de alumnos procedentes de Galicia, dicen desconocer cuándo comenzarán las clases, ya que pese a que algunos profesores fijan el inicio de su asignatura según sus propios criterios. “Solo tengo clases presenciales dos días a la semana, pero un contrato de alquiler de un año”, lamenta una estudiante de la universidad salmantina. Un problema que, según parece, afecta a la mayoría de los estudiantes por igual a uno y otro lado de Pedrafita. 



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