​El camino hacia la unidad de las izquierdas en Galicia

Manoel Barbeitos
Economista

La mayoría de los estudios e informes mas fiables coinciden en que la depresión económica última, de la que aún no salimos definitivamente, supuso para Galicia un claro retroceso económico, un grave declive social (he ahí por caso el déficit social reflejado en funciones como la atención sanitaria, la enseñanza, la dependencia, la vejez, la familia y la infancia, etc.), y un indiscutible deterioro medio ambiental. Por sí esto no había sido suficiente asistimos a un crecimiento sin precedentes de las desigualdades sociales, una extensión de la corrupción institucional y un clarísimo retroceso autonómico. En definitiva una crisis sistémica.


Una crisis que tiene causas políticas. Las políticas que con inusitada dureza vienen aplicando tanto el gobierno español cómo gallego, ambos en manos del mismo partido (PP). Unas evidencias que habían debido facilitar la coincidencia entre los partidos gallegos de izquierda (EN MAREA, PSdG-PSOE y BNG) en un mismo diagnóstico.


Unos partidos políticos que tampoco habían debido ignorar lo que reflejan a menudo tanto las distintas contiendas electorales celebradas como las propias encuestas: que la izquierda gallega es plural por naturaleza, por que así lo quieren los/las ciudadanos/a las gallegos/las. Una pluralidad que no es debilidad sino riqueza.


Si estos partidos gallegos de izquierdas asumen estas realidades evidentes -crisis social, territorial y política, pluralidad partidaria- no les había debido ser difícil entender que la única forma de sacarse de arriba este agobiante dominio político y social de la derecha ultraconservadora de Galicia es que consigan un nivel mínimo de acuerdo y unidad -tanto a nivel institucional como social-. Un acuerdo que, partiendo de la pluralidad, procure la articulación de una mayoría social y política que sea quien de llevar las fuerzas de izquierdas al gobierno tanto de la Xunta de Galicia cómo de las distintas instituciones políticas gallegas. Paso imprescindible para revertir las políticas que nos están llevando al abismo social y político. Imprescindible pero no suficiente ya que estas fuerzas de izquierdas deben contar con el apoyo y la colaboración activa tanto del movimiento sindical gallego cómo de las distintas organizaciones que articulan el tejido social gallego. Apoyo necesario para conseguir una amplia mayoría alternativa progresista. Mayoría imprescindible para conseguir una amplia movilización ciudadano que sea quien de vencer tanto al enorme poder institucional como mediatice que la derecha tiene en Galicia.


Un acuerdo que, repito, precisa de que las tres fuerzas de izquierda con representatividad (EN MAREA, PSdG-PSOE, BNG) entiendan y asuman sin equívocos que la izquierda gallega es una izquierda plural. Una pluralidad que significa, como se dice en el lenguaje político, que todos ellos "vinieron para quedarse".


He ahí la primera e imprescindible condición: que las izquierdas gallegas dejen de pelear entre sí, acepten la pluralidad política y creen las bases para una convivencia pacífica y colaboradora.


Una unidad que no deber ser orgánica, sino política: en base a un proyecto político común. Una unión política con un objetivo central: la defensa de los intereses de la mayoría que son las clases populares -ciudadanos de rentas medias y bajas-. Un objetivo político nada difícil de procurar pero que exige de la necesaria madurez política en los dirigentes y cuadros de los tres partidos políticos citados algo del que, por lo que estamos viendo, no andan desvanes.


Una unidad que precisa de que las fuerzas tradicionales de izquierda (PSdG-PSOE y BNG) entiendan y acepten que las fuerzas emergentes (EN MAREA) "vinieron para quedarse" y, por caso, cesen en su *miope política de acoso y derribo a los gobernantes locales de EN MAREA (Compostela, A Coruña, El Ferrol). Una unidad que también requiere por parte de estas últimas (EN MAREA) entender que aquellas (PSdG-PSOE y BNG) son compañeras de viaje y abandonen algunas reticencias sectarias derivadas de viejos y caducos estereotipos. Una unidad que exige de todas ellas que entiendan, como ya dije en otro artículo, que diversidad y la pluralidad enriquece y favorece las izquierdas.


Una unidad que exige coherencia las fuerzas emergentes (EN MAREA) y muy especialmente a los partidos que la integran. Difícilmente pueden ser creíbles llamamientos a unidad de las izquierdas cuando en el interior de la organización propia (EN MAREA) no se practica la solidaridad y la colaboración que deben cimentar tal unidad. Cuando se opta por magnificar las diferencias y fomentar la competencia interna al tiempo que se ponen atrancos a su funcionamiento. Atrancos que esconden el objetivo de dificultar el funcionamiento autónomo de EN MAREA buscando, por parte de esos partidos, tutelar los procesos y actuaciones de la misma y someterla a los intereses partidarios. Practicas que dejan en evidencia como los intereses partidarios y particulares en el seno de la izquierda con frecuencia están por delante de los intereses de las clases populares que dicen querer representar. Practicas que muestran como, a pesar del que se predica, también en el seno de EN MAREA perviven aún formas de la vieja política, modos de organizaciones de régimen de corte clásico que tanto critican.


Una unidad de acción que no parece tan difícil se entramos tanto en el campo de los diagnósticos como de las soluciones políticas. Así no cabe ninguna duda de que las tres fuerzas políticas gallegas coinciden la hora de evaluar tanto el partido que gobierna la Xunta de Galicia como sus políticas. Cabe alguna duda en que los gallegos estamos gobernados por un partido franquista, que tiene la corrupción como bandera y que lleva adelante políticas que provocan un enorme retroceso en el económico, un grande incremento en la desigualdad social y territorial y un grave deterioro en medio ambiente. Un partido que le niega la este país sus derechos nacionales y que incluso menosprecia su lengua. Un partido que ataca la libertad y los derechos democráticos de todos los ciudadanos. Las evidencias de que tales cosas suceden en Galicia son innumerables y continuas. Cabe por tanto dudar de que todas y cada una de las fuerzas gallegas de izquierdas había debido reivindicar el trabajar unidas para dar un giro radical la tal situación?.


He ahí una primera e indiscutible coincidencia. Una coincidencia que seguro puede ampliarse a los campos económico, social, político, medioambiental y cultural. Por caso, hay o no coincidencia entre las fuerzas gallegas de izquierdas en que resulta urgente poner coto las políticas neoliberales de ajuste fiscal y rebaja salarial para sustituirlas por políticas expansivas que tengan el crecimiento económico y la creación de empleo como objetivo central?. Hay o no coincidencia entre las fuerzas gallegas de izquierdas en que hay que poner freno tanto al desmantelamiento fiscal del estado de las autonomías como al ahogamiento creciente de los ayuntamientos que esta llevando a cabo el gobierno de M. Rajoy (PP) con el beneplácito de la actual Junta de Galicia (PP)?


Hay o no coincidencia en que lo ya débil estado de bienestar está siendo demolido en Galicia, para entregárselo al capital privado, por lo que urge proceder a su inmediato rescate para lo publico y el posterior fortalecimiento?. No es la corrupción política un anatema para las izquierdas gallegas?. No son la solidaridad, especialmente con los que mas sufren, y la igualdad señales de identidad de las izquierdas?. Que le impide, por tanto, las izquierdas gallegas llegar a unos mínimos acuerdos a favor de la recuperación de estas señales de identidad, a favor de la defensa de estos objetivos políticos?


Hay o no coincidencia en denunciar que tanto la burbuja inmobiliaria, como las políticas de grandes infraestructuras y mismo muchas de las políticas industrias y forestales que se aplican en Galicia están provocando un enorme daño cuando no un destrozo, puede que en algunos casos irreversible, en medio ambiente?


Finalmente, hay o no coincidencia entre las izquierdas gallegas en que el PP (Partido Popular) y un partido liberticida que, como tal, atenta contra los derechos y libertades fundamentales?


He ahí algunos, hay muchos mas, contenidos políticos que evalúan la viabilidad de la una unidad de acción entre las izquierdas gallegas. Una unidad que no so es viable sino necesaria, yo diría que imprescindible sí, de verdad, queremos poner fin la este agobiante dominio conservador por parte de un partido político autoritario y corrupto (PP) que está llevando a Galicia, y con ella la mayoría de los/las gallegos/las la una crisis social y generacional.


No son un ingenuo y sé de las enormes dificultades y atrancos la esta reclamada unidad de las izquierdas. Atrancos que, en muchos casos, proceden tanto de burocracias partidarias mas preocupadas, digan el que digan, por su presente y futuro que por el del país como de viejas desconfianzas y los reces mutuos entre las propias izquierdas muchas de las veces llenar de inercias que conducen a privilegiar las diferencias ?incluso buscarlas- en la vez de trabajar en las coincidencias.


Dificultades también derivadas del antagonismo y total rechace la esa unidad -auténtico temor- por parte de la mayoría de las élites y de los medios de comunicación y opinión gallegas que aquellas controlan y que son mayoría.


Pero es el único camino. Las izquierdas gallegas están condenadas a entenderse del contrario el camino las llevará de derrota en derrota. Derrotas que irán en descampado perjuicio de las clases populares gallegas. De Galicia.

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