Rosa Crujeiras, candidata a rectora de la USC: "Parece que en el acuerdo por Medicina cedemos todos, pero no es así"

Rosa Crujeiras lleva años preguntándose cómo y por qué las cosas son como son en la Universidade de Santiago de Compostela. De ese tiempo de reflexión y análisis nace su candidatura al rectorado de la USC, donde cree que falta "un mayor y mejor posicionamiento institucional". Catedrática en el departamento de Estatística, Análise Matemática e Optimización, Crujeiras atiende a Galiciapress para ofrecer su visión sobre el acuerdo para la descentralización del grado de Medicina, la irrupción de la universidad privada en el sistema gallego o cómo la crisis de la vivienda afecta tanto a los estudiantes como a los docentes e investigadores de la universidad compostelana, entre otros asuntos.


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Rosa Crujeiras

 

En primer lugar, es obligatorio preguntarle por la polémica de los últimos días después de la decisión de la Universidad de cesar a la candidata Maite Flores de su cargo en la Comisión Interuniversitaria de Galicia. Desde el rectorado argumentan que la decisión se debe a la instrumentalización de esta entidad para hacer campaña y que es una cuestión de, dicen, “higiene democrática”. ¿Se estaba compitiendo en desigualdad? 

No lo sé y creo que no me corresponde entrar a valorarlo. La Comisión Electoral Central publicó una advertencia y yo voy a entrar a hacer valoraciones de la motivación o del uso que se pudieran hacer de los canales que hubiese a disposición.

 

 

Ya en lo que a la candidatura se refiere, fue de las primeras en declarar sus intenciones de presentarse ¿Qué la motivan a dar este paso y postularse al rectorado?

Viene de un trabajo realizado durante mucho tiempo, no solo por mí, sino por un grupo amplio de personas del claustro y del Consejo de Gobierno. La presentación de la candidatura responde a un proyecto colectivo en el que alguien se tiene que visibilizar, pero después de mucho tiempo de trabajo. Venimos reuniéndonos desde 2022, cuando nos articulamos, a través del claustro, como un grupo muy plural, muy diverso, e iniciamos las reuniones para hablar de universidad, identificar qué retos teníamos por delante, para hacer propuestas también constructivas en los órganos de gobierno durante estos años en los que tuvimos representación, tanto en el Claustro como en el Consejo de Gobierno. Y, llegadas estas elecciones, pues vamos a tratar de presentar un proyecto de futuro.

 

¿Ya en el 2022 veíais esa necesidad, tal vez, de un cambio? ¿O fue algo que fue evolucionando con el tiempo?

Responde a la necesidad de que esta universidad tenga una planificación estratégica. Ante tantos cambios sociales, también tecnológicos, nos parecía importante tratar de trazar esas grandes líneas de futuro. En el diagnóstico creo que podemos estar de acuerdo la mayor parte de la comunidad universitaria, pero en el cómo está la motivación, ver qué podemos hacer en el nuevo contexto en el que estamos con la universidad para que siga cumpliendo su misión de universidad pública de Galicia.

 

De salir elegida, sería la primera mujer rectora. En cualquier caso, de las próximas elecciones se romperá una barrera de género en la USC. ¿Llegaría tarde un nombramiento así? ¿Es precisa una perspectiva femenina en la enseñanza universitaria actual?

¡Sin duda! Creo que siendo más de la mitad de la comunidad universitaria, y teniendo grandísimas profesionales en todos los ámbitos de la comunidad, no solo en el ámbito del Personal Docente e Investigador, sino también del ámbito del Personal Técnico, de Gestión y de Administración y Servicios. Ya era hora. Las mujeres hemos estado en todos los puestos de responsabilidad en esta universidad, excepto en el rectorado. Pienso que es importante que estemos ahí para dar también nuestra perspectiva, para dar nuestra visión desde nuestra vivencia, en mi caso, como mujer investigadora, pero también como madre también. Creo que es importante que estemos ahí. ¡Ojo! Pero estamos, y creo que puedo hablar por las cuatro candidatas, por nuestro compromiso por la institución y porque hemos demostrado una carrera sólida en la universidad. 

 

 

¿Qué valoración hace de los últimos años de la USC con Antonio López como rector? 

Creo que se han perdido grandes oportunidades. No podemos ignorar tampoco que este rectorado pasó por una pandemia, una profunda crisis, pero creo que a esta universidad le faltó una visión de futuro, de pensar a medio y a largo plazo hacia dónde nos queremos dirigir. Resulta difícil justificar que estemos muy por detrás de otras universidades en la implantación de tecnologías, que no hayamos avanzado en una modernización de nuestras estructuras, que no tengamos también un análisis crítico de nuestra oferta formativa teniendo en cuenta las muchas capacidades que tenemos en la universidad… Tenemos grandísimos profesores en todos los sectores, tenemos unas muy buenas capacidades, pero creo que falta dirigirlas, falta un propósito y una hoja de ruta clara. Y, quizá, lo que más eché en falta en este tiempo fue un mayor y mejor posicionamiento institucional. Y esto pienso que se vio reflejado, por ejemplo, con el tema de Medicina.

 

Menciona la oferta y en los últimos años, al menos en lo tocante a las administraciones públicas, parece que se está haciendo una mayor apuesta por las FP que por los grados universitarios, con la imagen de que una carrera no garantiza la entrada en el mundo laboral. También destaca la caída de las notas en Selectividad, lo que puede hablar de un cierto desinterés de los estudiantes. La media fue un 6,87 de nota, la quinta más baja del Estado. ¿Vive un mal momento la titulación universitaria?

Creo que no, pero tenemos que hacer un esfuerzo también por nuestra parte por poner en valor la formación que damos a las personas que se forman con nosotros, que, además, en la USC lo hacen en un entorno investigador de primer nivel. Pero nosotros no tenemos que competir con la FP, damos otro tipo de competencias. Incluso en la FP también tendríamos que mirar, pues puede ser un lugar de captación de alumnado. En ciertos grados entra gente de ciclos que después tiene un desempeño magnífico también en la universidad. Son otras vías, vías complementarias. 

 

 

Una FP no va a sustituir a una universidad; una de nuestras misiones es generar conocimiento. No se puede cuestionar la formación que damos en la universidad. Insisto en la idea de que nuestro estudiantado se forma en un entorno investigador de primer orden, un valor que no todas las universidades tienen. El que tengas Premios Nacionales de Investigación, que tengas académicas y académicos en las aulas, gente muy reconocida formando a nuestro estudiantado…eso es un valor con el que no cuentan todas las universidades.

 

"EL PRESTIGIO DE SANTIAGO NO PELIGRA, NI LA CALIDAD DE LA DOCENCIA"

Toca hablar de Medicina, porque de un tiempo a esta parte la actualidad de las universidades gira en torno a la descentralización del grado. Con el nuevo año parece que las aguas bajan menos revueltas, pero el acuerdo tampoco parece ser satisfactorio para todos. ¿Qué valoración hace del resultado final?

Yo ya me posicioné: creo que la fragmentación no beneficia a nadie. Tenemos que avanzar en un mayor aprovechamiento del sistema, pero creo que llegamos a una conclusión en la que parece que todos estamos en la misma posición y donde todos cedemos, pero no es así. El título se imparte en Santiago desde hace muchos años y la cesión la hace la Universidad de Santiago. Esto hay que ponerlo en negro sobre blanco. ¿Colaboración? Abiertos a ella, por supuesto, pero con más rigor. El acuerdo queda supeditado a una primera comisión de seguimiento que va a ser crítica, donde hay que plasmar las necesidades económicas, las necesidades de profesorado, hacer esa previsión, esa planificación que, a mi modo de ver, tendría que haberse hecho antes. 

 

No olvidemos que las plazas de Medicina vienen condicionadas por la necesidad de facultativos dentro del sistema de salud público de Galicia. Son cifras que están publicadas y que ya sabemos descenderán en los próximos años. Se tendría que haber puesto todo esto sobre la mesa. Y falta una cuestión fundamental: es preocupante que en un debate que debería ser académico se haya convertido en un debate político, donde los argumentos académicos quedaron fuera de la mesa muy pronto. ¿En qué momento se habla del estudiantado? Muy tarde.

 

De hecho, el acuerdo puede ser visto como una medida de contención, poque ni Vigo ni A Coruña han enterrado sus aspiraciones de tener una facultad propia. 

Es un acuerdo hasta 2029. A partir de ahí… Es un acuerdo firmado institucionalmente, habrá que ver cómo se desarrolla, pero siempre, si salgo elegida rectora, desde la defensa de los intereses de la Universidad de Santiago, de nuestro estudiantado y de nuestro personal. 

 

 

¿Pero sería negativo para la red de universidades gallegas contar con una, dos o tres grados de Medicina?

No lo sé. Me resulta difícil hacer esa valoración sin tener toda la información. Creo que fragmentar no ayuda. Tenemos una titulación referente, con los datos del Sistema Integrado de Información Universitaria que indican que la titulación de Santiago de Compostela tiene una tasa de adecuación del 96%. Somos los primeros de España, sin contar aquellos que tienen muy pocas plazas y cubren el 100%. Esto quiere decir que el 96% del alumnado que entra aquí primero, quería venir a estudiar aquí. 

 

Tenemos el ejemplo de Aragón, donde Zaragoza tenía Medicina y, por motivos ajenos a la lógica académica, se abrió una facultad en Huesca. El resultado es que Zaragoza sigue teniendo una tasa de adecuación altísima y Huesca está en un 33%. El prestigio de Santiago no peligra ni la calidad de la docencia, pero me preocupa la visión de sistema, porque a rededor de Medicina, que supone mucho para la ciudad con la USC, se articula un sistema de investigación biosanitario con el CHUS, el centro de prontoterapia, la Fundación IDIS, que es el tercer instituto en producción científica dentro de los Institutos de Salud Carlos III acreditados, el CIMUS… la ciudad hace una apuesta por este biopolo. Como estrategia de país es más inteligente focalizar las capacidades en el entorno donde ya tienes un sistema complejo, que está en Santiago. 

 

Mientras sucede a este debate, la Universidad Internacional de la Empresa anuncia que incorporará más grados a su facultad de Ciencia, Tecnología y Gestión de la Salud. Enfermería para el curso que viene y Biomedicina más adelante. ¿Qué le sugiere la entrada de la privada en el sistema universitario gallego cuando vemos que hay duplicidad de grados, tengan un nombre u otro?

Nosotros somos universidades públicas; nos debemos a lo público, nos financiamos con los impuestos. Tiene que haber una cierta ordenación en el mapa de titulaciones, pero estamos percibiendo que no jugamos en las mismas condiciones que la privada. Las autorizaciones más recientes como Derecho o Psicología, que duplican, o triplican, o cuadruplican grados que ya tenemos en el sistema, es una limitación que a la privada no se le pone y a la pública sí. Tenemos que reivindicar nuestra calidad docente, nuestra capacidad, que es lo que nos diferencia de la privada. Somos un servicio público.

 

 

¿Debe la USC ver a la Universidad de Abanca como una competidora o cómo debe ser el trato? ¿Cómo captar a los alumnos para que no se vayan a la privada o a otras ciudades o comunidades?

No la vería como una competidora. Estamos en otra liga. Creo que nuestros referentes tienen que ser otros. Otra cosa es la captación. ¿Qué podemos hacer para trasladar que somos el mejor sitio para venir a estudiar? Tenemos cosas por hacer sobre cómo nos proyectamos socialmente, cómo llegamos a nuestro futuro estudiantado, cómo nos acercamos a ellos cuando ha cambiado la manera de comunicarse y relacionarse. Tenemos una tarea por hacer y cómo nos proyectaos a la sociedad. Es necesario un esfuerzo en la comunicación interna, por supuesto, pero también externa, porque lo que sí percibes muchas veces es el desconocimiento de la actividad de la universidad, de lo que supone en un país como Galicia o incluso en una ciudad como Santiago de Compostela o como Lugo. Lo que supone tener una universidad como la nuestra, el valor que aporta, en Lugo es muy significativo. Somos la única universidad de la provincia, una provincia eminentemente rural, con un campus de especialización en el que nosotros podemos marcar la diferencia del desarrollo. Creo que eso es también parte de nuestra misión.

 

ISRAEL, VIVIENDA, LUGO...

Hizo mucho hincapié en el peso de la investigación y en estos años se vivió la polémica por los acuerdos de las universidades gallegas con Israel. A septiembre de 2025, la UVigo era la única de las tres que realmente había roto los lazos con Israel. La USC todavía mantenía cierta vinculación. Si sale elegida rectora, ¿cambiará la postura de la universidad con respecto a Israel y otros Estados que no respeten los derechos humanos?

Existe ya un acuerdo donde nos marcan esa línea. En un ejercicio de buen gobierno  todos nuestros aliados debemos exigir el cumplimiento de nuestros valores, por supuesto el respeto a los derechos humanos. Cuando estalló el conflicto de Palestina, se creó una comisión en el Consejo de Gobierno y yo formé parte de esa comisión. Es cierto que había algunos proyectos en aquel momento en los que había partenariado de Israel, proyectos ya avanzados, pedidos, que afectaban a muchas personas y en los que se valoró esa ruptura de relaciones. No sé exactamente en estos momentos cuántos quedan.

 

 

Creo que debería es una cuestión más global, o enfocada solo en Israel. Hay preguntarse: ¿cuáles son los aliados de la universidad? ¿Cumplen y concuerdan con nuestros valores? Es una cuestión general.

Hablamos de la investigación, pero podemos meter en esta cuestión a nuestros proveedores. Tenemos que tratar de ir a alianzas responsables socialmente, en términos de igualdad, en términos de condiciones laborales, en cuestiones más domésticas, como cuestiones de sostenibilidad… En nuestras cláusulas a proveedores hay que exigir esto y como licitadores lo podemos hacer. Tenemos esa misión como una de las líneas de buen gobierno de una institución. 

 

Antes hablamos de barreras de género. Matemáticas puede ser un ejemplo de esas carreras que históricamente se consideraban “para hombres”, vamos a decir. Supongo que todavía hoy sigue siendo un reto despegar esas etiquetas. 

En muchos ámbitos sí, pero tengo que decir que en Matemáticas Santiago es una excepción. En la Real Sociedad Matemática Española se hizo un estudio hace unos años porque se observaba que el porcentaje de estudiantes mujeres que entraban en el grado iba descendiendo. Esto no ocurrió en Santiago, donde más o menos se mantiene alrededor del 50%, algún año incluso un poquito más de mujeres que hombres. Creo que es una cuestión de referentes y esto me parece importante. 

 

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Rosa Crujeiras

 

Es cierto que no es tanto en el ámbito en sí como en las posiciones de relevancia. Yo fui directora del Centro de Investigación y Tecnología Matemática de Galicia y recuerdo la primera reunión con directores de centros. Era la única directora en toda España. ¡Ahora no! Pero de 14 personas que estábamos allí...es imposible. Hay muchas mujeres con una excelente trayectoria, la cuestión es llegar a los puestos de toma de decisiones.

 

E incentivarlo pronto, imagino.

No es solo incentivarlo, sino reconocer que el desarrollo de nuestras carreras tiene obstáculos que nuestros compañeros varones no encuentran. Está más que probado que la maternidad retrasa nuestra incorporación y nuestra progresión. Pero no es solo eso, hablamos de una sociedad patriarcal donde hay aspectos que pueden parecer menores, pero no lo son. En las conferencias de los congresos hace unos años solo había hombres. Ahora nos hemos obligamos a que haya paridad, pero de entrada sí hay esa sensación que los primeros nombres siempre son de hombre. Hay que tratar de revertir eso. Sobre todo, se nota en las posiciones de toma de decisiones. Ahí aún nos cuesta llegar.

 

Uno de los problemas que enfrentan los estudiantes universitarios es el de la vivienda. En Santiago existe una gran desigualdad entre la oferta y la demanda de una ciudad universitaria donde los precios siguen subiendo. ¿Hay algo que pueda hacer la Universidad para ayudar a resolver esta problemática? 

Quiero matizar que en el estudiantado impacta muy directamente y puede suponer el no acceso a los estudios universitarios. Pero también está siendo una traba para gente que viene a trabajar con nosotros y que se incorpora tanto en el personal técnico como en el personal investigador. Estoy pensando en el colectivo de profesorado ayudante doctor, que también para ellos está siendo una traba la incorporación, o en el personal interino de sustitución por los salarios que tienen.

 

Con respecto al estudiantado, tenemos nuestro sistema universitario de residencias, que es algo irrenunciable y que tenemos que cuidar y potenciar, pero ahí tenemos 960 plazas. Sabemos que aquí tenemos una residencia, un colegio mayor cerrado, el de San Clemente, que tenemos que priorizar para poner en funcionamiento, pero aun así serán como mucho 80 plazas. Eso no resuelve el problema de la vivienda en Santiago; necesitamos colaboración institucional con el Concello y con las administraciones. La Xunta acaba de anunciar que abre una residencia en Salgueiriños con 150 plazas, pero hay otras opciones.

 

 

En el caso de Lugo, por ejemplo, tenemos una residencia, la Bal y Gay, pero hay otras dos residencias de la Xunta situadas cerca de formación de profesorado en las que lo que pretenderíamos es negociar para una apertura de cara a la universidad. También el Concello de Lugo puso en marcha un plan municipal de vivienda para movilizar pisos de alquiler asumibles. Ahí deberíamos también tratar de colaborar la universidad para que parte de esa movilización venga también orientada hacia nuestra comunidad universitaria, nuestro estudiantado y nuestro personal. Tenemos que ir a través de la colaboración con las instituciones que tienen las competencias en vivienda. Desde el marco de nuestro servicio universitario de residencias no vamos nosotros solos a solucionar el problema. Ni de lejos.

 

Cuando hablamos de la USC solemos a quedarnos en su campus de la capital, pero tenemos que pensar también en Lugo, hacia donde ya dirigió el foco. ¿Cuál debe ser la hoja de ruta del campus lucense? Mencionas la vivienda, pero habrá otras urgencias.

Hay otras muchas. Nuestra candidatura tiene una firma apostada por el campus de Lugo, con una vicerrectoría de coordinación del campus, pero además con dos vicerrectorías transversales: el vicerrector de Innovación y Transferencia del Conocimiento es un docente del campus de Lugo, y la vicerrectora de Cultura, Lengua y Patrimonio también. Tenemos que entender el equipo como que un equipo para toda la universidad. 

 

El campus de Lugo se vio debilitado en los últimos años por la falta de estructura, la merma de servicios que afectan a toda la comunidad, el estudiantado se quedó sin un servicio de orientación laboral, más orientado al profesorado, al personal docente investigador, se redujo mucho el servicio de apoyo a la investigación… Esto todo limita las posibilidades de desarrollo. Si lo vemos en positivo, habrá que reforzar la estructura del campus, un campus único en la provincia con una especialización, y ahí tenemos el proyecto del Campus Terra que puede ayudar a movilizar nuestras capacidades en pro del desarrollo de Lugo. 

 

Tenemos además dos institutos de investigación: el IBADER y el iTERRA, que están muy alineados, muy orientados justamente a todo el tema de biodiversidad, desarrollo y aprovechamiento del rural. Tenemos un foco muy claro, una especialización muy clara, y una estructura de titulaciones muy bien orientada que tenemos que defender y no poner en cuestión. 

 

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