La guerra en Irán condiciona la negociación en el convenio de los buses de Pontevedra, donde asoma la huelga
"No podemos esperar mucho más", comentan fuentes sindicales a Galiciapress. Este viernes estaba programado un nuevo encuentro que se traslada de manera forzosa al martes 17 de marzo por petición de la patronal. La subida de los precios de los combustibles puede marcar el paso en el diálogo entre la patronal y los sindicatos, que siguen esperando que la subida salarial se ajuste a su petición de que en los incrementos pactados se incorpore la revisión del IPC. "No se firmará nada por debajo del IPC", sostenie Carlos Lamosa, de CIG-Transportes, que avanza la posibilidad de que haya paros si no se dan pasos concretos en los próximos días.
La guerra en Oriente Próximo comienza a afectar a nuestros bolsillos. Los cambios en los mercados dejan una sensación de inestabilidad en la economía global que se traslada a todos los sectores, incluído el del transporte de viajeros por carretera, que en la provincia de Pontevedra estaba negociando en estos momentos la firma de un convenio donde patronal y sindicatos tienen posiciones enfrentadas y distantes en estos momentos. La necesidad de llegar a un acuerdo lo más pronto posible, antes de que la escalada del conflicto pueda provocar un agujero económico mayor, obliga a las partes a sentarse a conversar cuanto antes, pero no será hasta principios de la semana próxima cuando se retome un diálogo que, al cierre de la última acta, no imaginaba que el escenario en el próximo encuentro iba a cambiar de una manera tan radical.
"NO FIRMAREMOS NADA POR DEBAJO DEL IPC"
Para este viernes estaba prevista una nueva ruenión que, sin embargo, no tendrá lugar al suspenderla la patronal prácticamente sobre la bocina. Fuentes sindicales explican que los empresarios les trasladaron que "surgió algo" y que "no podían venir". La nueva fecha será el martes 17 de marzo, día en que unos y otros llegarán con las espadas en alto en una negociación que tiene su punto de partida en octubre de 2025 por un convenio caducado el 31 de diciembre de 2024.
"Estamos en marzo ya. Llevamos muchos meses de negociación. Los tiempos ya se están agotando. Podemos dar un margen: una reunión, dos más si es que esto se ve con visos de avance... Pero tampoco mucho más", dice con impaciencia Carlos Lamosa, de CIG-Transporte y presente en la mesa de negociación.
En conversación con este diario, Lamosa recalca que lo que piden es firmar un convenio a tres años, de 2025 hasta 2027, por lo que ahora nos encontraríamos casi en el ecuador de este texto. En las últimas reuniones, afirma, se han dado "movimientos" que permiten pensar que tal vez se pueda llegar a un acuerdo entre las partes, aunque todavía esperan respuesta a la propuesta salarial que acercaron CIG, UGT y CC.OO. en la plataforma que conforman para la negociación.
"No sé si serán suficientes esos movimientos si no aceptan el incremento salarial. Ellos ofrecen un incremento del 2,5% para cada año y sin cláusula de revisión", detallan desde la CIG, considerando "totalmente insuficiente" la propuesta. Basta con echar un vistazo al techo el IPC el año pasado, que se estableció en el 2,9%. "Al menos la CIG no va a firmar ningún convenio donde el incremento se quede por debajo del IPC", avanza, lo que obliga a los empresarios a repensar su posición.
La última solicitud porpuesta para la subida salarial acercada por los sindicatos es la del IPC más 1,5% para el año 2025, del 2% y el IPC para 2026 y del 2% y el IPC para 2027. Las dietas, las jornadas laborales y los descansos son asuntos que, por ahora, todavía deben discutirse.
NEGOCIACIONES PREGUERRA
El problema, es que el mundo de este 13 de marzo en nada se parece al que dejaron los negociadores cuando se levantaron de la mesa en la última reunión. El estallido de la guerra en Irán ha provocado una fuerte subida de precios y arrastra a la economía mundial a un proceso inflacionario similar o más severo que el que se vivió con motivo de la ocupación de Rusia en Ucrania.
¿Esto supone un cambio de posturas en los sindicatos? Aparentemente no, solo hace más urgente incluir esa revisión anual del IPC. "Sea cual sea el IPC, habiendo ese tipo de incremento, no nos preocupa", aclara Lamosa. El problema es si la patronal se enroca en no incorporar esa revisión al incremento salarial que proponen porque "si solo nos suben ese 2,5%, si luego el IPC se dispara, no tenemos garantías".
Con todo, cabe pensar que la cabeza de la patronal se encuentre ocupada por otras preocupaciones más allá del convenio en estos momentos. La subida del precio de los combustibles puede resultar un arma arrojadiza entre las dos partes, pues también los trabajadores se ven afectados por esta alza en su vida diaria. Los sindicatos temen que el martes la negociación gire en torno a este asunto y se traduzca en una propuesta para la subida salarial "que no nos convencerá". No obstante, piden ser cautos y no adelantar acontecimientos ni caer en las especulaciones.
¿HUELGA EN LA PROVINCIA?
Sí que hay que contemplar un escenario donde las posiciones de unos y otros se atrincheren todavía más, pues la situación en Oriente Próximo no despeja la incertidumbre económica en un sector que vive muy pendiente del precio del crudo. Lo que sí hay en estos momentos es una unidad total entre los sindicatos de la mesa de negociación pontevedresa -a diferencia de lo que ocurre con sus homólogos de la provincia de A Coruña- y la apuesta es mantener esa unidad de acción, con la posibilidad de poner en marcha medidas de presión si no se dan pasos claros en la dirección correcta.
"No podemos quedarnos a la espera de que en algún momento podamos llegar a un acuerdo sin que esto realmente avance. Si se enquista, lo que vamos a tener es que convocar movilizaciones", advierte Lamosa, a la vez que insiste en que "los tiempos ya se están agotando" y que las perspectivas en estos momentos no son las mejores. "¿Cuánto más vamos a esperar por un convenio? No podemos esperar mucho más. Llevamos casi año y medio de retraso", zanja.
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