El Frente Obrero se suma a la tractorada de Ourense contra Mercosur y aumenta la tensión con la policía
El despliegue de seis unidades de antidisturbios al lado de la Subelegación del Gobierno y la llegada de apoyos de la misma fuerza que co-organizó las polémicas patrullas vecinales hace unos meses, muestras de que el conflicto está lejos de solventarse.
La tractorada que mantiene colapsado el tráfico en el centro de Ourense ha sumado en las últimas horas un nuevo apoyo político: el Frente Obrero, formación de extrema izquierda y corte ultranacionalista español, se ha alineado con las reivindicaciones de los ganaderos que protestan contra el acuerdo comercial UE-Mercosur.
Las movilizaciones se prolongan desde finales de diciembre y mantienen el foco sobre la crisis del campo gallego y el impacto que los tratados de libre comercio pueden tener en el sector primario en Galicia. Es un movimiento crítico con los sindicatos agrarios -que por ahora se han mantenido al margen- y que ha recibido apoyos de partidos políticos con ideologías diversas y a veces enfrentadas, pues la Asociación Elas Eles, organizadora de las protestas, ha recibido apoyos, entre otros, de BNG y Democracia Oruensana.
Desde primeras horas de este miércoles, la concentración se ha reactivado en las inmediaciones de la Subdelegación del Gobierno en Ourense, donde los tractores y vehículos agrícolas continúan presentes en un ambiente de calma tensa.
Aunque el inicio de la jornada arrancó con apenas una veintena de personas, el número de asistentes fue aumentando con el paso de las horas, superando el centenar de participantes y dificultando la circulación en varias arterias del centro de la ciudad.
Los organizadores mantienen que la protesta seguirá de forma indefinida y que se espera la llegada de más de 130 máquinas agrícolas a lo largo del día. Es una cifra que sin duda volverá a provocar fuertes retenciones en la urbe. Está por ver cómo responde la Policía.
La movilización carece de un plan cerrado y se organiza día a día, en función de la respuesta del sector y de la evolución del conflicto.
Rechazo frontal al acuerdo UE‑Mercosur
El núcleo de las reclamaciones de los ganaderos y agricultores se centra en el rechazo al acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur, que el sector percibe como una amenaza directa para las explotaciones gallegas. Las organizaciones agrarias y los productores advierten de que este pacto facilitaría la entrada de carne y otros productos agrarios más baratos, elaborados sin las mismas exigencias ambientales, laborales y sanitarias que rigen en la Unión Europea.
En Galicia, donde la ganadería de vacuno de carne y leche tiene un peso estratégico en el rural, el temor es que esa competencia “a la baja” se traduzca en el cierre de granjas, pérdida de empleo y mayor despoblación. Los profesionales del campo alertan de que una dependencia de importaciones a medio plazo podría derivar, además, en precios más altos para el consumidor, una vez debilitada la producción local. Sindicatos agrarios como Unións Agrarias ha reconocido que existe nerviosismo en el sector pero ha recordado que el pacto también abre las puertas a que productos gallegos, como el vino, pueda encontrar nuevos mercados.
Las instituciones comunitarias han defendido en los últimos meses que el acuerdo con Mercosur aún está en fase de debate y que se introducirán cláusulas de protección ambiental y agrícola, pero los ganaderos gallegos mantienen la desconfianza y exigen garantías concretas. Por el momento, el Gobierno central y la Xunta no han anunciado cambios de posición sustanciales respecto al tratado, más allá de los mensajes de seguimiento y diálogo ya conocidos.
Precios ruinosos y Ley de la Cadena
Más allá de Mercosur, la tractorada de Ourense denuncia la venta por debajo de los costes de producción, una práctica que el sector asegura seguir sufriendo pese a la existencia de la Ley de la Cadena Alimentaria. Los ganaderos subrayan que los precios en origen continúan siendo “ruinosos”, mientras que los márgenes de beneficio se concentran en intermediarios y grandes cadenas de distribución.
El cumplimiento efectivo de la Ley de la Cadena Alimentaria es, por tanto, otra de las reivindicaciones centrales. Reclaman controles más estrictos, sanciones ejemplares y contratos que garanticen que ningún productor cobre por debajo de lo que le cuesta producir. En Galicia, esta exigencia conecta con un malestar de fondo que se ha evidenciado en los últimos años en sucesivas protestas del lácteo y del vacuno.
En paralelo, los ganaderos critican el peso de la burocracia asociada a la PAC. Denuncian un exceso de papeleo, requisitos ambientales que consideran poco adaptados a la realidad del territorio gallego y la incertidumbre sobre posibles recortes de ayudas. Señalan que estos factores, combinados con la presión de los precios, ponen en riesgo la viabilidad económica de numerosas explotaciones familiares.
Frente Obrero y apoyos políticos diversos
La incorporación del Frente Obrero al bloque de fuerzas que respaldan la tractorada añade un nuevo matiz político al conflicto. Esta organización, liderada por Roberto Vaquero de ideología de extrema izquierda y nacionalista española, se caracteriza por un discurso abiertamente anticapitalista, contrario a la Unión Europea en su configuración actual y muy crítico con los tratados de libre comercio, a los que considera una amenaza para la soberanía económica y para el mundo del trabajo.
Hace unos meses Frente Obrero levantó polémica en Ourense. El partido, que mantiene un discurso crítico con la inmigración, ayudó a difundir las patrullas de vigilantes creadas al hilo de la supuesta inseguridad en el barrio de A Ponte, ligada al tráfico de heroína en Covadonga.
Por ahora, ni el Gobierno central ni la Xunta de Galicia han detallado nuevas medidas específicas en respuesta a las protestas de Ourense, más allá de los llamamientos al diálogo y al respeto al orden público. Ya hubo varias reuniones entre manifestantes y adminitraciones.
Calma tensa en el centro de Ourense
En el terreno, la jornada de este miércoles comenzó con una presencia policial discreta, con vehículos de la Policía Nacional situados frente a la Subdelegación del Gobierno para supervisar la concentración. Con el inicio de la actividad laboral, el despliegue se intensificó con la llegada de varias furgonetas de la Unidad de Intervención Policial, lo que generó momentos puntuales de tensión entre los manifestantes.
Pese a ese incremento de la vigilancia, la protesta se mantiene en un tono pacífico y sin incidentes de gravedad. El tractor colocado a las puertas del edificio oficial, con su pala a centímetros de la gran puerta de la Subdelegación, se ha convertido en el símbolo visible de una movilización que, aunque improvisada en su día a día, se ha consolidado como un pulso sostenido del campo gallego ante las administraciones.
Los ganaderos insisten en que no hay novedades significativas en la negociación y mantienen la convocatoria de protestas indefinidas mientras no reciban respuestas claras sobre Mercosur, los precios en origen y la situación de la PAC. A su juicio, lo que está en juego no es solo la supervivencia de las explotaciones, sino también el futuro del rural gallego, el riesgo de incendios por el abandono del territorio y el modelo de alimentación que llegará a las mesas de los consumidores.
Tractoristas se concentran en puntos de la provincia de Ourense para exigir condiciones "dignas" para el sector
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