Revolcón demoscópico en Galicia: Vox adelanta al BNG y el PSOE al PP
Resultados muy sorprendentes en el último barómetro de 40db sobre unas elecciones generales en Galicia. Unos números que, además, que apenas cuadran con las tendencias observadas a nivel España.
En Galicia, por la derecha, el PPdeG pega un bajón enorme, que lo pone a tiro de un Vox que adelanta a un Bloque que se desploma. Por la izquierda, el PSdeG asciende convirtiéndose en la fuerza preferida.
Lo único que cuadra entre las tendencias observadas en Galicia y las observadas en España es el ascenso de la ultraderecha nacionalista española.
Vox sube medio punto hasta situarse por vez primera por encima del 15% en Galicia. Es un porcentaje todavía inferior a la intención de voto a nivel estatal, 17%, pero no muy distante. Tanto en Galicia como en España, los ultranacionalistas españoles cierran un 2025 magnífico en lo demoscópico.
Son el único partido que ha mostrado una tendencia sólida al alza, casi sin interrupción. A principios de año su mejoría fue algo más tímida, se supone por el rechazo de las políticas de Trump contra Europa en los primeros meses de legislatura del americano, pero parece que ese impacto ha sido amortizado. Eso sí a la espera de cómo se tome el electorado la intervención y posterior pacto con el chavismo en Venezuela (la recogida de campo es inmediatamente anterior al secuestro de Nicolás Maduro).
El ascenso de Vox en Galicia se está produciendo en parte a costa del PPdeG, una tendencia que también se aprecia a nivel estatal, pero en menor grado.
El barómetro de diciembre es muy malo para los conservadores gallegos, pero hay que tener en cuenta que se produce al mismo tiempo que un alza del cajón de sastre de “votos en blanco, indecisos y abstenciones”. Históricamente, el voto oculto en Galicia pertenece al PPdeG. Además, los ‘populares’ terminan el año más o menos en los mismos niveles que lo empezaron, en torno al 18%. Ahora bien, está cada vez más claro que si antes no tenían ningún competidor electoral viable por la derecha, ahora sí.
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Por la izquierda, las cifras son un misterio. En primer lugar, por la muy sorprendente subida del PSdeG hasta casi el 26%, que lo sitúa otra vez por delante del PPdeG. Este ascenso se produce justo después del estallido del caso Tomé por presunto acoso sexual por parte del ex-presidente de la Deputación de Lugo. Además, la tendencia general reciente de un PSOE asediado por casos de presunta corrupción es a la baja en España, con la pérdida de casi un punto en el último barómetro.
Si la subida socialista no fuese ya poco sorprendente, más difícil de entender es lo del BNG. Los de Ana Pontón y Nestor Rego cosechan un desplome histórico del Bloque, pierdem 6 puntos en intención de voto en solo un mes. Esto sucede sin que, en apariencia, haya ningún factor externo que haya lastrado la imagen pública de los nacionalistas. Sea como fuere, cosechan su peor resultado del año, por vez primera caen por debajo del 11%.
El descenso de los nacionalistas gallegos de da, además, sin que sus principales competidores por el voto a la izquierda del PSOE -Sumar y Podemos- experimenten alzas importantes. Cierto es que ambos ascienden tímidamente, pero sus porcentajes de intención de voto siguen siendo casi ínfimos. En la práctica, ninguno de los dos tiene opciones ahora mismo de entrar en la pelea por los escaños en ninguna provincia, con los morados en el 2,5% y los de Yolanda Díaz en el 3,8%. Su situación no es mucho mejor a nivel España, 3,5% y 5,9% respectivamente.
Así las cosas , el escenario que dibuja esta encuesta apunta a un gobierno de las derechas en Moncloa, liderado por un Alberto Nuñez Feijóo que tendría que, eso sí, pactar con Vox.
Los mayores cambios respecto a las anteriores elecciones generales es que el PSOE perdería casi el 30 por ciento de sus votantes, una cuarta parte de los de Sumar se irían a Podemos y Vox crecería sobre todo gracias a votantes del PP (el 13% pasarían a Abascal) y abstencionistas.
La esperanza para la izquierda pasaría por recuperar a los votantes de los anteriores comicios que ahora apuestan por la abstención o se muestran indecisos, una hipotética unión electoral entre Podemos y Sumar y la renuncia de estas fuerzas a presentarse en las circunscripciones pequeñas, como Ourense y Lugo, donde no tienen ninguna opción de sacar un acta. Con todo, dado lo exiguo de la mayoría de izquierdas actual en el Congreso, ni siquiera con estos cambios parece que se pueda poner en peligro un gobierno de las derechas.
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