Los vigilantes de seguridad del SERGAS protestan en Ferrol antes del inicio de las negociaciones con la Xunta
Los sindicatos están llamados a un encuentro con Sanidade donde abordar las reivindicaciones del colectivo
Un centenar de trabajadores del sector de la seguridad privada se concentraron este miércoles ante el Hospital Arquitecto Marcide de Ferrol para denunciar lo que califican como una escalada “insostenible” de agresiones mientras desempeñan sus funciones en hospitales y centros de salud. La protesta, convocada por los sindicatos UGT y USO, llevó también a manifestarse a profesionales del ámbito sanitario, que reconocen vivir una problemática similar.
El detonante fue la brutal agresión sufrida hace unas semanas por un vigilante, que perdió parte de una oreja tras ser atacado por un usuario. Según advirtió Antonio López, responsable de seguridad de UGT en Galicia, este episodio “no es un hecho aislado, sino la punta del iceberg de un problema estructural” que se viene agravando desde hace meses.
AUMENTO DE CASOS
Durante la movilización, que recorrió el trayecto entre el Hospital Arquitecto Marcide y el Hospital Naval, los concentrados portaban pancartas en defensa de su integridad y reclamaban cambios inmediatos. “Los guardias están para proteger, no para recibir agresiones de pacientes o familiares”, lamentó López, que insistió en que los recursos actuales son insuficientes para garantizar la seguridad del personal y de los usuarios.
Fuentes sindicales recordaron que los incidentes en el ámbito sanitario gallego se han multiplicado en los últimos años. De acuerdo con los últimos datos del Servizo Galego de Saúde (Sergas), en 2024 se registraron más de 460 agresiones a profesionales sanitarios, un 15% más que el año anterior. En varios de esos episodios, los vigilantes de seguridad han sido también víctimas directas o intermediarios para frenar altercados.
SIGUIENTE PARADA EN LUGO
La de Ferrol fue la segunda de una serie de movilizaciones que recorrerán las principales ciudades gallegas durante las próximas semanas. Lugo acogerá la próxima protesta el 18 de febrero, mientras que en marzo y abril las concentraciones se trasladarán a Ourense y Pontevedra. Los sindicatos pretenden forzar un compromiso de la administración autonómica y de las empresas de seguridad para revisar los protocolos de actuación y reforzar las plantillas en los centros considerados de alto riesgo.
Los sindicatos insisten en que sin una respuesta coordinada entre Xunta, empresas y sindicatos la situación “seguirá deteriorándose”. Reclaman, además, una campaña institucional que sensibilice a la ciudadanía y disuada los comportamientos violentos hacia los trabajadores de la sanidad pública.
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