Las presiones de las autonomías han terminado por dar sus frutos a pesar de que España se ve abocada a unas nuevas elecciones generales. La parálisis política de estos últimos meses, que tenía retenidos miles de millones euros destinados a las cuentas de las Comunidades Autónomas, finalmente serán abonados gracias a que Hacienda ha encontrado una fórmula para efectuar el pago.
Los de Santiago Abascal fueron vetados en la anterior campaña porque no tenían representación en las Cortes, argumento que ahora no podrán esgrimir desde el PP y Ciudadanos. Al PSOE le conviene, en teoría, porque así se visulizaría mejor la amenaza de lo que llaman 'trifachito'. Los socialistas cuentan que el miedo a esta alianza empuje al desencantado electorado de izquierdas a no castigar con las abstención.
Es el triunfo de la incapacidad de los nuevos políticos para tragarse su orgullo de gallitos e intereses partidistas.
Detrás de la oferta de ultimísima hora de Rivera se esconde el temor a que las encuestas sean ciertas y los naranjas retrocedan lastrados por sus cuitas internas y su giro a la derecha. El resto de los grandes partidos cuenta, en teoría, con una fidelidad mayor, por encima del 70%.
Si finalmente se cumplen los presagios, este miércoles puede ser la última comparecencia del presidente en funciones en el Parlamento, con una legislatura que puede considerarse la más corta en los años de democracia.
Los representantes políticos que se entrevistan con el jefe del Estado serán los mismos a los que recibió los pasados 5 y 6 de junio, en las primeras consultas que convocó tras las elecciones generales del 28 de abril. Como entonces, han declinado asistir los portavoces de ERC y de EH Bildu.
Los socialistas saben que Podemos no cederá y ya diseñan su estrategia para pescar votos entre los morados pero tambięn entre los naranjas. El miedo a una nueva crisis económica con la derecha en el poder, clave de un discurso pensado para combatir la abstención.
Hay que suponer que la Señora Calvo, esta vez, no va a tomarnos el pelo en nombre de los socialistas de Ferraz y que la sopa de siglas que configura Podemos dejará de hacer comedia.
Si Podemos acepta un pacto con el PSOE que le entregue el control de algunos altos organismos, la diputada gallega tiene opciones de ocupar alguno de los cargos dada su buena sintonía con Podemos. Esto, a su vez, la excluiría de la carrera por liderar la candidatura para la Xunta, donde su nombre suena junto al de Martiño Noriega.
La Confederación Española de Organizaciones Empresariales teme que deriven en un aumento del gasto público y en un déficit.
El temor de que la derecha logre mayoría en unos nuevos comicios ante el desacuerdo de la izquierda y las promesas de reformas del PSOE tras su ronda de contactos este verano lleva a los sindicatos a dejar solo a Iglesias en su plan para entrar en el Ejecutivo.
La escenificación mediática de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, con intermediarios de por medio sigue poniendo de manifiesto sus desencuentros.
A primera vista, parece que Pedro Sánchez se ha tomado en serio lo de pactar una nueva política con Pablo Iglesias sin renunciar a su línea roja llamada Gobierno de coalición. Veremos en qué acaba el órdago.
La plataforma de víctimas del accidente del tren Alvia que dejó 80 muertos en julio de 2013 en Angrois (Santiago) le han pedido por escrito una reunión al presidente del Gobierno en funciones, el socialista Pedro Sánchez.
La estrategia pasaría por evitar las cámaras y que sea cada día un ministro quien haga declaraciones en medio de las negociaciones por formar Gobierno.
Tras la gira de contactos con sectores sociales, el presidente del Gobierno en funciones anuncia que a finales de agosto volverá a negociar con PNV, regionalistas cántabros, independentistas y Unidas Podemos.
El presidente en funciones, Pedro Sánchez, está sudando lo suyo para conseguir ser investido.
Algunos de los principales empresarios del país consideran que el líder socialista es el principal obstáculo para formar Gobierno.
Este verano, como viene siendo habitual en los últimos años, la desconexión de la política parece casi imposible.
El presidente del Gobierno prefiere apoyarse en Iván Redondo, Carmen Calvo y Adriana Lastra para pergeñar su estrategia antes de que se agote el reloj de la investidura.