En Marea y el gobierno de Sánchez

Manoel Barbeitos
Economista

En un artículo anterior en este mismo medio de comunicación señalé que, detrás del barullo informativo, en EN MAREA se estaba dando una batalla política entre dos estrategias claramente diferenciadas como, por caso, quedó claramente de manifiesto en el proceso electoral interno para la elección de los miembros, tanto del Consejo como de la Coordinadora.


Dos opciones explícitas en las candidaturas ‘Coidando a casa’ y ‘Entre todas’. Mientras Cuidando la Casa –candidatura liderada por Luis Villares, actual portavoz de En Marea- defiende una EN MAREA autónoma, libre de interferencias partidarias y partidistas y en la cual todos los inscritos tengan los mismos derechos y oportunidades, Entre todas –candidatura propiciada por los partidos políticos PODEMOS GALICIA, IZQUIERDA UNIDA y ANOVA- defiende una EN MAREA en la que sean los partidos políticos quienes marquen la línea de la organización y tengan al mismo tiempo el control político y orgánico de la misma. Una opción en la que el poder de los inscritos se ve superado y supeditado al poder partidario. Dos opciones perfectamente legítimas pero que tienen efectos políticos muy distintos, como estamos viendo un día sí y otro también en la actuación parlamentaria de EN MAREA tanto en el hemiciclo español como en el gallego.


Centrándonos en el Parlamento español, resulta indiscutible que luego de la victoria de la moción de censura presentada por Pedro Sánchez (PSOE), que resultó triunfante gracias al apoyo de las fuerzas parlamentarias progresistas, se abrió en España un nuevo escenario político en el cual EN MAREA no puede permanecer ni ajena ni expectante. Tanto el carácter imprescindible de su apoyo para que la moción saliese adelante como la necesidad del nuevo gobierno de contar con amplios apoyos parlamentarios (el PSOE cuenta solo con 85 diputados) para gobernar, colocan a EN MAREA en una posición inmejorable para incidir en la acción del nuevo gobierno y ser quien de hacer visible su papel de portavoz y defensora tanto de los intereses de las clases populares gallegas como de los derechos del pueblo gallego. Una gran oportunidad, por tanto, para demostrar un claro compromiso con su oferta electoral.


Los sucesivos gobiernos de Mariano Rajoy (PP) dejaron como herencia una enorme desigualdad social, seguramente la más elevada de las últimas décadas, y también los mayores desequilibrios territoriales. Desigualdad que se tradujo en una creciente diferencia entre las rentas del trabajo y del capital tal que las clases populares fueron las grandes damnificadas de las políticas de austeridad fiscal y rebaja salarial impuestas por aquellos gobiernos. Paralelamente se dispararon los desequilibrios territoriales de tal manera que comunidades como Galicia consolidaron su condición de periféricas dentro del territorio español.


En este marco cabía esperar que el grupo parlamentario de EN MAREA hubiera utilizado su posición de privilegio para arrancar al gobierno Sánchez medidas dirigidas tanto a reducir la desigualdad social como el desequilibrio territorial de Galicia. Demandas que, por cierto, aparecían recogidas en el programa con que se presentaron a las últimas elecciones generales (“20 Ideas para el cambio que transformará Galicia”). Un programa (“como nuestro compromiso y como las líneas orientadoras de acción en las Cortes”) que recoge tanto la lucha por la justicia social como por la igualdad territorial.


Un análisis del borrador de los Presupuestos 2019 evidencia que el gobierno Sánchez quiere introducir un indiscutible giro social con relación a los gobiernos anteriores. Un giro que marque una clara reversión del deterioro producido tanto en el estado de bienestar como en el comprado laboral y que se apoya en importantes incrementos del gasto público social especialmente en las funciones de dependencia, vivienda, pensiones, enseñanza, sanidad, empleo y familia. Intervenciones que supondrán una mejora importante en la calidad venida de las clases populares. Incrementos en el gasto público social que busca garantizar con una subida progresiva de los ingresos fiscales gracias a una mayor presión fiscal sobre las rentas altas –sujetas ahora a un mayor control tributario- que permitirá, al mismo tiempo, reducir la actual y muy elevada  desigualdad fiscal: España es uno de los estados europeos con mayor desigualdad fiscal.


A pesar de este giro social, los presupuestos públicos también presentan una cara territorial que de ninguna manera puede ser aceptada por los/las diputados/las de EN MAREA, pues Galicia, como comunidad, aparece claramente discriminada en los mismos. Con una reducción en las inversiones del 19%, que supone una cifra de las más bajas en las últimas décadas, Galicia aparece claramente discriminada, no solo en relación con otras comunidades autónomas, sino también a sí misma sí comparamos estos presupuestos con los de años anteriores: por caso, además de no aportar ninguna inversión nueva, suponen un gasto equivalente al 10% del ejecutado en el año 2009.


Estos presupuestos, como señalaba, deberían servir para que EN MAREA, al bies del grupo parlamentario en las Cortes españolas, hubiese dejado claramente en evidencia su compromiso “con el cambio que transformará Galicia” defendido en las elecciones generales del 2016. No obstante, este grupo parlamentario, en el que son amplia mayoría los diputados que apoyaron la candidatura Entre todas, por mor de su política seguidismo con relación a UNIDOS PODEMOS, no fue quien de presentar en su momento una agenda gallega a negociar con el gobierno español, a pesar de ser esta una demanda mayoritaria en EN MAREA. Solo la acción decidida y contundente del portavoz (Luis Villares), apoyado en el respaldo mayoritario obtenido en las últimas elecciones internas, fue quien de forzar un cambio de posición en tal grupo parlamentario que, aguijonado por la iniciativa del portavoz y considerando cuál es la actual correlación de fuerzas en EN MAREA, se vio coaccionado a cambiar la posición inicial de apoyo a los Presupuestos por una posición de amenaza de desecho de los mismos de no producirse una asunción por el gobierno español de parte de las reivindicaciones contenidas en la agenda gallega de EN MAREA.


De esta forma los Presupuestos generales del Estado están siendo un escenario donde tiene lugar una nueva batalla política entre las dos opciones estratégicas que cohabitan en En Marea. A nadie debiera extrañar estas diferencias: en un espacio político tan plural, abierto y democrático como EN MAREA, donde cohabitan personas y colectivos con muy diferentes orígenes y experiencias, resulta natural y lógico que existan tensiones políticas. Algo positivo siempre y cuando se respeten las formas y modos democráticos y se actúe con lealtad.


En esta línea de conducta política los parlamentarios de EN MAREA en el Congreso de los Diputados deben respetar el hecho de que en EN MAREA son amplia mayoría los inscritos que apuestan, como sucede por caso en los Presupuestos del Estado, por la irrenunciable defensa de una agenda gallega

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