La socialdemocracia gallega no sale de su laberinto

Manoel Barbeitos
Economista

 No fue fácil para el PSOE encontrar su lugar en Galicia como organización política con personalidad propia. Serían dos factores, uno de carácter interno -la entrada de un grupo importante de cuadros políticos del PSG- y otro de carácter externo -el debate y aprobación del Estatuto de Autonomía- los que facilitarían la federación gallega de la PSOE para convertirse en el PSdeG -PSOE (1977). Una organización en busca de personalidad política propia en la que el galleguismo y la socialdemocracia habían sido sus señas de identidad en un contexto en el que la paz interior aparecía como herramienta imprescindible. Un proceso de "conversión política" que, inicialmente y cuestionando la paz interna antes mencionada, se llevaría por delante a dos secretarios generales como Modesto Seara Vázquez y José Luis R. Pardo quienes contaban con un currículum político y profesional de lo más relevante. Los hechos que analizados en perspectiva aparecen como los pioneros en una historia del PSdeG-PSOE marcada por la fragilidad de la secretaría general -que tiene, hasta el momento, 11 secretarias generales en tan solo 45 años de vida- que contribuirán de manera decisiva a que nunca fuera capaz de convertirse y actuar como un partido soberano, nunca salir de su laberinto.


Una realidad que se hará patente en los primeros cambios. Así, algo aparentemente tan obvio como la ubicación de la nueva capital de Galicia (1982) provocará un fuerte enfrentamiento interno que conducirá a una división en dos lados de la dirección de ese momento. Una grave crisis interna que debilitará mucho a la organización tanto orgánica como políticamente, lo que la alejará durante un tiempo considerable de cualquier posibilidad de postularse a la presidencia de la Xunta, lo que dañará su imagen como organización soberana e iniciará una dinámica de continuo cambio al frente de la organización como lo demuestra el hecho de que en veinte años contará con siete secretarios generales diferentes. Años en los que el PSdeG-PSOE no dejaría de vagar por su laberinto cainita y donde la lucha por el poder sustituirá a lo que debería haber sido una batalla política e ideológica fraterna.


Será, una vez más, un hecho externo, en este caso la ruptura del grupo parlamentario del Partido Popular (1987), que permitirá que el PSdeG-PSOE ocupe el centro del escenario político a causa de una moción de censura que facilitaría el acceso, por primera vez en su historia, a la presidencia de la Xunta de Galicia (1987). Una operación política que inicialmente no contó con la plena aprobación de una parte relevante de la organización, destacando así nuevamente su fragilidad política interna, y que no pudo continuar porque en las primeras elecciones celebradas a continuación (1991) perdería la presidencia.


La aparición en el escenario político gallego de un estadista de la talla de Manuel Fraga impediría al PSdeG-PSOE retener la presidencia de la Xunta de Galicia lo que supondría el inicio de una nueva etapa de inestabilidad en esta organización (1990-1998). ) marcadoa una vez más por los frecuentes cambios de liderazgo originados más por ambiciones personales que por motivos político-ideológicos y que se verían favorecidos por la crisis de liderazgo que provocó las sucesivas victorias absolutas de Manuel Fraga. Situación que se mantendrá hasta que, una vez más, factores externos hagan que el PSdeG-PSOE pueda volver a ocupar el centro del escenario de la política gallega.


El declive físico e intelectual de Manuel Fraga y, en especial, la indignación pública por el comportamiento de las autoridades políticas (PP) ante el desastre de Pestrige (2002) será q serán los que lleven a la presidencia PSdeG-PSOE de la Xunta de Galicia pero ahora por la voluntad popular (2005). Una posición que, de nuevo, no podrá mantener a pesar de tener muchos elementos a favor. Una nueva derrota electoral (2009), que supuso tener que dejar la Presidencia de la Xunta de Galicia en favor del Partido Popular, afectará también a la Secretaría General del PSdeG-PSOE.


Esta nueva derrota electoral despertará a los viejos demonios cainitas que, si parecían haber dejado de existir, sólo estaban dormidos. Habrá nuevos y sucesivos cambios en la dirección política del PSdeG-PSOE que desembocarán en pérdidas tanto de personalidad política como de posición en la mesa política. Así, tras las últimas elecciones autonómicas (2021) el PSdeG-PSOE pasa a ocupar el tercer, y último puesto, en el Parlamento de Galicia. Un puesto que, una vez más, será la excusa perfecta para una nueva división.


Este breve y conciso repaso de la historia del PSdeG-PSOE puede servir para concluir que si en algún momento de su historia tuvo alma socialdemócrata no es posible decirlo así del alma soberanista, salvo un breve período cúbico entre los dos. finales de los setenta y principios de los ochenta del siglo pasado. Esta falta de conciencia política soberanista, cimiento de la unidad interna, favorecería una trayectoria  en la que la ideología y la estrategia políticas siempre hayan estado a merced de los intereses personales y particulares de sus dirigentes y dirigentes. Un diagnóstico que se confirma fácilmente si, por ejemplo, analizamos los comportamientos de muchos de sus líderes locales (municipios, diputaciones provinciales) en los que es difícil encontrar tanto una ideología mínimamente propia como, que debería ser otra seña de identidad, militante. comportamiento y apoyo como se esperaba de los políticos genuinamente socialdemócratas.


Una dinámica que, como estamos viendo, tiene ambas consecuencias electorales que, por cierto, se reflejan en su incapacidad para repetir a nivel regional los resultados obtenidos localmente ya que alimenta las divergencias internas que actualmente protagonizan Gonzalo Caballero (secretario general y portavoz para el grupo parlamentario gallego) y Valentín González Formoso (alcalde de As Pontes y presidente de la Diputación Foral de A Coruña). Una dinámica que explica la debilidad crónica de los equipos directivos del PSdeG-PSOE. Debilidad que solo parece superarse en caso de victorias electorales a nivel regional y, como son muy pocas, las crisis son continuas y permanentes. Crisis que impiden que el PSdeG-PSOE pueda salir de su laberinto.

Crisis que afectan a la política gallega ya que, a día de hoy, no es posible un cambio progresista en Galicia sin la participación del PSdeG-PSOE. 


Las candidaturas de Caballero y Formoso entregando los avales en un fotomontaje de Galiciapress


1 Comentarios

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Vazquismo, Abelarismo, Lagarismo...socialdemocracia casposa de derechas alejada de una proyección galeguista. Eso y las luchas de egos...

escrito por xurxo 19/oct/21    11:29

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