Se desconoce que parte de los nuevos fondos destinados a combatir la pandemia, estan destinados a AP.Pues bien, en lugar de reorientar el esfuerzo para la recuperación del Sistema Sanitario Público (profundamente dañado por las políticas de recortes, perpetradas por los gobiernos del PP) parece “ apestarse” la AP, desde las administraciones (y algunos grupos profesionales corporativos) limitando la demanda asistencial pública con diferentes medidas, como: Limitar el acceso a la atención, transformando al personal administrativo en una primera barrera para seleccionar quien y cuando debe ser atendido (cribado).
Arranca la legislatura en el Parlamento de Galicia con intención de llegar a un acuerdo por la reconstrucción una vez que se supere la debacle del coronavirus. Ahora bien, está por ver si las buenas intenciones exhibidas por derecha e izquierda se concreta en algo más allá que una comisión sobre la reactivación económica.
La Comisión de Atención Primaria de la Xunta de Personal del Complexo Hospitalario de Pontevedra (CHOP) acusa al SERGAS de "oscurantismo", después de que la Gerencia del Área Sanitaria negara información respecto a los rastreadores de contactosde COVID-19 en la reciente reunión del Comité de Seguridad y Salud Laboral.
Lo podemos ver claramente en la gráfica que mide el porcentaje de cambio. Los casos activos están aumentando un 5,8% cada día, cuando a mediados de agosto estaban aumentando un 13% cada día, de acuerdo a la media móvil a siete días, que nos permite ver las tendencias sin las distorsión producto de cifras excepcionales de una determinada jornada. Ayer, crecieron un 4,5%, la mejor cifra desde el mes de agosto.
Desde el gobierno local desean una “pronta recuperación” a los afectados y anuncian una serie de medidas.
En los demás apartados, la comunidad gallega se encuentra en la media del conjunto nacional y, en algunos casos, incluso sirve como ejemplo, como en el caso del número de defunciones por coronavirus, que en Galicia no superan el 0,3%.
La fuerza política, con tres ediles en el consistorio carballiñés, denuncia las malas artes del PSdeG, que gobierna la localidad.