Planas se reúne este martes con el sector pesquero para abordar el incremento de los precios del gasóleo
La Cooperativa de Armadores de Pesca del Puerto de Vigo busca fórmulas para evitar que se paralice la actividad de todo el sector por la subida del precio de los combustibles.
Más allá de las causas concretas del naufragio que determine la Justicia, la pesca gallega se enfrenta a un debate moral. Nadie ignora que los patrones de pesca reciben comisiones de sus empleadores por ciertos objetivos de capturas. No estamos hablando de cientos de euros. El Vila de Pitanxo era capaz de cargar centenares toneladas de fletán. Todo el mundo sabe que los incentivos pueden llevar a algunos oficiales a asumir peligros más allá de lo razonable. Comisiones que, por cierto, no reciben los marineros, pese a su durísima labor.
Por ahora, solo hay dos solicitados dos parques éolicos en la costa de Galicia, los que tramita Iberdrola frente a las costas de San Cibrao y Ortegal, pero es cuestión de tiempo que haya más proyectos. Las cofradías ya han creado un grupo crítico y las empresas del sector mueven ficha para defender los beneficios de los molinos de viento en el mar.
Los guardacostas canadienses anunciaron su decisión ayer por la noche, indicando que la busca abarcó más de 900 millas náuticas cuadradas. Pese a lo que implicaba tal anuncio, nadie les reprochó nada. Al contrario en las redes solo hubo expresiones de agradecimiento. Las más de 36 horas de busca superan con mucho el período que las tablas de salvamento estiman que una persona puede sobrevivir en un mar tan frío.
El estudio revela un posible uso de especies en peligro de extinción y de pesca ilegal.