#Claves de la semana

Costiña Chocolat: de distracción en el confinamiento a catapultar a su creador al éxito internacional

Manuel Costiña, reconocido chef con una estrella Michelín, recibe a Galiciapress en su restaurante 'Retiro da Costiña' de Santa Comba para enseñarnos de primera mano los secretos que rodean a su última creación los Costiña Chocolat. De una idea surgida durante el confinamiento, las rocas de chocolate son ahora uno de los sellos por los que la cocina de Costiña traspasa fronteras y a los que solo la crisis mundial de materias primas ha podido limitar su expansión.


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Manuel Costiña, reconocido chef con una estrella Michelín, recibe a Galiciapress en su restaurante 'Retiro da Costiña' de Santa Comba para enseñarnos de primera mano los secretos que rodean a su última creación los Costiña Chocolat.


De una idea surgida durante el confinamiento, las rocas de chocolate son ahora uno de los sellos por los que la cocina de Costiña traspasa fronteras y a las que solo la crisis mundial de materias primas ha podido limitar su expansión.


Con todo, estas navidades ya cuenta con agotar las 300.000 cajas de una previsión que se quedó a todas luces corta. Con una producción de 20.000 bombones al día, Costiña nos abre las puertas de su restaurante y nos cuenta los entresijos de este éxito tan rotundo como “inesperado”.


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Costiña y su equipo durante la elaboración de los bombones | Foto: Galiciapress


El confinamiento, durante lo más crudo de la primera oleada, empujó a muchos a la cocina, refugio de un buen número de personas que encontraron entre las cazuelas y sartenes un lugar más amable que el que ofrecía la cuarentena. Es obvio que algunos le sacaron más partido que otros a ese tiempo de encierro forzoso, como es el caso del chef Manuel Costiña, al frente del restaurante Retiro da Costiña, que luce una estrella Michelín desde hace catorce años.


“Un viernes por la noche nos mandan cerrar los restaurantes a cal y canto. Todo el producto para las reservas del fin de semana a la basura sin saber cuándo volverías a abrir”, recuerda Costiña. Durante la primavera de 2020 a Manuel Costiña se lo comían las paredes después de los primeros siete días y pronto decidió ponerse manos a la obra.


Aprovechando que vive en su propio restaurante, y después de darle un lavado de cara con unas pequeñas chapuzas, dedicó el tiempo a seguir experimentando con su familia, que “nunca ha dejado de trabajar”. En los cinco meses que estuvo cerrado, los hornos del Retiro da Costiña nunca estuvieron apagados mientras el chef perfeccionaba sus creaciones y trataba de mantener activo a todo su equipo.


EL I+D+I DEL CHOCOLATE

Apuntábamos en una librea las pruebas de dulces, de salados... Cosas que no sabías cuándo ibas a utilizar, pero que ya ibas haciendo”, relata. Fue en el apartado de experimentar con los dulces donde Costiña superó a los chocolates de Willy Wonka y los Oompa Loompas. De esas pruebas salieron los Costiña Chocolat, fruto de esa experimentación inquieta, que ahora cautivan a medio mundo y que han llevado al chef y a su cocina más allá de los límites municipales de Santa Comba.


Con el tiempo, y luego del éxito de las primeras remesas -”Empezaron allegar pedidos para Navidad; 110.000 cajas el primer año sin poder atender todos los pedidos”-, el producto se fue perfeccionando hasta las cuatro variedades actuales: chocolate blanco, con leche, blond o caramelo y negro. Tal ha sido la repercusión de los bombones que el restaurante se ha quedado pequeño para atender tanta demanda, lo que ha llevado a trasladar parte de la producción a un obrador, que Costiña define como “una gran nevera”, de más de 4.000 metros cuadrados donde se fabrican a diario más de 20.000 unidades.



Es un producto que su éxito deriva de su sencillez: materias primas extraordinarias y un tema de sensaciones”, comenta Costiña. Esa materia prima que conforma los bombones llega directamente desde Santo Domingo, dando así “un salto de calidad con respecto a los chocolates del año pasado”. Es en la República Dominicana donde cultivan el cacao que más tarde Costiña y su familia -Manuel apenas emplea la palabra “equipo”, todo su personal forma parte de la familia Costiña- transformarán manualmente en esas rocas de chocolate que venden en el propio restaurante, además de en la web y en 170 establecimiento gourmet repartidos por toda España.


EL CARTÓN PONE EL LÍMITE

“En el suministro del chocolate no tenemos ningún problema, porque contamos con una partida muy grande. Donde tenemos problemas es con el cartón. Entre junio y julio el pedido inicial fueron casi 250.000 cajas, y nosotros hicimos una producción de 300.000. Hemos tenido que rechazar pedidos de 10.000 cajas porque no nos garantizaban cartón hasta el 15 de enero”, lamenta Costiña, sin opción de subsanar esa carencia. “Es que no hay. Portugal, España, Italia, Francia...lo hemos tocado todo, empresas grandes y pequeñas”, recalca.


De hecho, es solo este problema de desabastecimiento que afecta a muchos otros sectores el que ha frenado la expansión de los bombones, que se han destapado como una inesperada línea de negocio que se ha ido refinando con el paso de los días y a medida de superar obstáculos. “Problemas que surgían el año pasado este año ya no los tienes, y el año que viene tendremos una evolución distinta”.


Las estimaciones del chef se quedaron cortas y en estos momentos tiene 20.000 cajas “retenidas” para un proyecto de promoción del producto que espera ver la luz en las próximas semanas en varios puntos de Galicia. Sin embargo, reconoce estar “contento” con los resultados y apela siempre a la cautela y la responsabilidad a la hora de hacer inversiones de gran calado, especialmente en estos momentos de incertidumbre.


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Cajas de bombones en el Retiro da Costiña | Foto: Galiciapress


UN ÉXITO INESPERADO

No obstante, admite que este éxito tan tremendo era imposible de prever, consiguiendo gracias en gran medida a sus chocolates que estos años de pandemia “resultasen extraordinarios”. “Ni de broma imaginaba esto. Lo hicimos con el objetivo de estar entretenidos. Luego se desarrolla la parte comercial, tiene éxito porque el producto gusta... La sorpresa ha sido nuestra”, subraya.


Pero los bombones no son el único as bajo la manga surgido del confinamiento, aunque por ahora es pronto para avanzar acontecimientos. Cuestionado por otras creaciones, Costiña dice trabajar en varios proyectos. “Las texturas, las salsas, sabores...eso es infinito. Ocurre que empiezas cosas que te han gustado y van teniendo evolución”, puntualiza, si bien todo sigue el mismo principio del I+D+I de Costiña: “Tener la cabeza entretenida, como el que se va a jugar al pádel

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