Así es el Día de Reyes en un piso de protección a menores: "Si hay regalos es porque salen de las trabajadoras"

Los trabajadores del colectivo de protección y reforma de menores, encargados de atender a niños y niñas que se encuentran en pisos tutelados, salvan en muchas ocasiones las fiestas desde la sombra. Estos, junto con los trabajadores de infantil y discapacidad, pelean desde hace meses por que la Xunta abra un proceso de diálogo donde poner sobre la mesa sus reivindicaciones en sectores precarizados y donde faltan los recursos humanos y materiales. Ricardo Castro, secretario xeral del sindicato CUT, explica a Galiciapress cómo sale adelante el servicio en fechas como esta y cómo la negativa de la Xunta a negociar empuja a los sindicatos a convocar más días de huelga.


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Ricardo Casto Foto CUT
Ricardo Casto | Foto: CUT

 

El Día de Reyes es una fecha especial en prácticamente todos los hogares de España. Debajo del arbolito grandes y pequeños encuentran los regalos que han dejado sus majestades de Oriente en su tradicional recorrido por toda la geografía nacional, donde no se saltan ni una sola casa, ni siquiera los pisos tutelados pertenecientes al sistema de protección a menores, donde son las trabajadoras las principales aliadas de Melchor, Gaspar y Baltasar en estas fiestas, alegrando las fiestas a muchos niños y niñas que, por distintos motivos, no pueden pasar las navidades con sus familias.

 

“LOS TRABAJADORES PONEN DE SU BOLSILLO, DE SU VIDA PERSONAL”

Que haya o no regalos en estas residencias que acogen a los menores no es un asunto menor y son las administraciones públicas las que, en teoría, deberían velar porque esto sea así, con partidas destinadas a cubrir este tipo de necesidades. No obstante, en Galicia, donde el colectivo lleva meses denunciando la precariedad a la que se enfrentan los trabajadores y que acaba permeando también en los usuarios, el peso de un día como el del 6 de enero recae casi exclusivamente en las trabajadoras.

 

“Si las cosas funcionan es gracias a la voluntad de las trabajadoras del servicio”. El que habla es Ricardo Castro, secretario xeral del sindicato CUT, que ha abanderado desde el otoño las distintas protestas y jornadas de huelga celebradas en la comunidad. “Todo depende de los medios que cada uno tenga. En una fábrica, un trabajador no tiene una relación personal con un tornillo ni se preocupa por si se tuerce o no. Cuando trabajas con niños, con menores, la cosa cambia”, subraya Castro.

 

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Foto de archivo de unos niños abriendo regalos el Día de Reyes

 

En estos pisos tutelados los trabajadores se esfuerzan por que el ambiente sea cálido, familiar y lo más acogedor posible, pese a que entre esas paredes conviven menores de distintas edades, de distintas procedencias y con situaciones personales diversas. “Tu trabajo repercute en el desarrollo de esa persona, en cómo será su adaptación a la sociedad, en cómo va a ser cuando llegue a la edad adulta… Entonces, estos trabajadores, hacen más de lo que tienen con sus recursos”, sostiene Castro, que lamenta que, en muchas ocasiones, “tienen que poner de su parte, de su bolsillo, de su propio ocio y vida personal”. 

 

“Lo hacen para que esto sea un servicio positivo”, recalcan desde la CUT, donde critican que esta relación que establecen los trabajadores con los usuarios resulta “la trampa que utiliza la administración”. “El de estos trabajadores es un papel que ni está valorado, ni está pagado, ni está metido en ningún tipo de presupuesto. En unas fiestas como estas se dan esta clase de situaciones: los recursos no llegan y salen de los propios trabajadores”, manifiesta Castro. Aún con todo, el esfuerzo de estos trabajadores es el que consigue que, al menos, cada niño tenga un regalo esperándolo bajo el árbol el 6 de enero.  

 

MESES DE PROTESTAS SIN DIÁLOGO

Lo que ocurre durante las navidades es solo un ejemplo de la realidad diaria de este colectivo, que junto con los trabajadores de sectores de sectores atención a personas con discapacidad y educación infantil de 0 a 3 años vienen protagonizando distintas protestas contra la Xunta de Galicia, de las que la CUT saca una valoración “positiva en cuanto al seguimiento” pese a las dificultades que existen en estos sectores por sus características particulares, donde “resulta complicado movilizar a la gente por la propia estructura del trabajo”, otro elemento con el que “juegan las administraciones, que saben que la gente está muy comprometida con sus trabajo, donde manejan temas muy sensibles y no quieren que otros salgan perjudicados”. 

 

 

Pese a todo, desde el sindicato celebran que las protestas movieron a un importante número de trabajadores, algo que sin embargo no parece haber despertado inquietud en la Consellería de Política Social, que sigue cerrada en banda a abrir un proceso de diálogo con los sindicatos, que demandan sentarse en una mesa negociadora donde abordar una solución conjunta entre la parte social y la administración pública.

 

“Se niegan a sentarse y es llamativo”, censura Castro. La CUT encabezó las movilizaciones en el área de protección y reforma de menores, donde tiene un importante peso sindical. UGT, CIG, CC.OO., Snep y USO se unieron a sus reivindicaciones, que hicieron extensibles a los sectores de infantil y discapacidad, donde también la precariedad persigue a profesionales “muy quemados” que tratan de llegar a acuerdos con la Xunta y las patronales, que “no van a intentar buscar mejoras que a ellos les afectarían en los bolsillos”. 

 

 

Desde la CUT puntualizan que el de la protección y reforma de menores era un sector “que llevaba muchos años muy paralizado y desoído por las administraciones”. Ahora, con una sobresaliente unidad sindical, Castro cree que se dan las condiciones para para “tomar conciencia de que el camino del silencio de y esperar no da ya para más”. En esa línea, remarca la “sintonía” existente con otros sindicatos para “movernos y conseguir objetivos”, aunque cada uno cuente con “su propia perspectiva y objetivos”, pero con una visión “a corto y medio plazo” donde las líneas generales son compartidas. 

 

“Sabemos cuáles son las diferencias que tenemos, busquemos los puntos comunes que nos unen para, al menos, reforzarlos ahí”, concreta Castro, que vuelve a arrojar el guante a la conselleira Fabiola García para poder iniciar las conversaciones, toda vez que ahora mismo “no hay nada, en absoluto”. 

 

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Fabiola García | Foto: Xunta

 

“Lo que firmamos todos los sindicatos que tenemos representación fue la solicitud de una reunión para hablar, simplemente. Toda la representación social pide, por favor, que se abra una mesa de negociación con Política Social para abordar la problemática que tenemos, porque entendemos que la Xunta es responsable y deberá poner soluciones sobre la mesa”, considera Castro, que hasta ahora ha obtenido el silencio por respuesta y “la ignorancia, haciendo como si la parte social no existiera”, pese a presentarse en la Consellería el pasado 18 de diciembre, momento en el que tuvo lugar la última gran concentración en las calles de Santiago de Compostela.

 

¿MÁS JORNADAS DE HUELGA?

Ante esta actitud, denuncian, la única salida es la de mantener la presión, recurriendo incluso a la convocatoria de más días de huelga para hacer frente al “ninguneo”, según reportan los trabajadores, al que se han visto sometidos. “Ya no es la propia desvalorización del trabajo. A toda Política Social, a la conselleira, se le llena la boca hablando de lo bien que lo hace la Xunta, etcétera, etcétera, pero, luego, obvia que la gente que está trabajando y sacando el servicio a diario vive en unas condiciones precarias, que en muchos casos están en el salario mínimo interprofesional o por debajo, si echas cuentas”, reprende, al tiempo que pide “dignidad” para los profesionales de estos sectores, pues esto acaba repercutiendo de manera clara en el propio servicio, donde faltan medios materiales y humanos para prestar una correcta atención.

 

 

Por otro lado, la mano de obra es cada vez más escasa, porque los trabajadores “escapan”. “A la mínima oportunidad de encontrar otra salida profesional se salen, buscando estabilidad en otros sectores que nada tienen que ver con el suyo. Porque no están ni valorados ni bien remunerados”, incide. Otro elemento sobre el que pone el foco es el de las ratios, donde se muestran las carencias del servicio, forzando a los trabajadores a asumir una gran cantidad de carga de trabajo, con el “estrés, la ansiedad, los problemas de salud” que se derivan de ese sobresfuerzo. 

 

Este capítulo será objeto de debate a lo largo de 2026 si, como proyecta el Gobierno de España, cristaliza la rebaja de la jornada laboral por la que apuesta el Ministerio de Trabajo. Para poder aplicarla en estos sectores, sería necesario multiplicar sustancialmente las plantillas, un extremo que no parece ni mucho menos cercano. 

 

 

“No quedaría más remedio”, admite Castro, que sin embargo no se muestra optimista en un sector como el de la protección y la reforma porque “no es la tendencia” en un contexto en el que “los servicios públicos se externalizan o que se están gestionando de esta manera por parte de la Xunta”. La entrada de intereses de carácter privado agrava todavía más la situación, pues desde la CUT interpretan que “todo lo que tenga que ver con la educación o la sanidad” resulta “goloso” para los que buscan hacer negocio, aumentando los beneficios a base de reducir costes, aunque empeore el servicio. 

 

“La idea es que cada vez se adelgace más el gasto. Y adelgazando el gasto no puedes ni ampliar plantillas ni hacer el trabajo digno. Eso es muy complicado”, razona, desdiciendo así los discursos “llenos de promesas” que viene escuchando de las administraciones públicas “sin que se pongan medios ni condiciones para que se puedan hacer las cosas de manera efectiva”, quedando todo “en papel mojado”. 

 

Con este panorama, desde la CUT insisten en que no descartan la convocatoria de más días de huelga, un punto que se debatirá esta misma semana en la reunión que mantendrán los sindicatos a fin de establecer la hoja de ruta para este inicio de año, donde los paros vuelven a asomar porque, si de los trabajadores afectados dependiese, debajo del árbol de Alfonso Rueda y Fabiola García habría sacos y sacos de carbón esta mañana de Reyes. 

 

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