Donde ya se nota muchísimo la mejoría es en el mapa de tendencias, el mapa de calor de la razón de tasas . Donde antes había un casi monopolio de tonalidades rojas, ahora domina claramente el verde; lo que quiere decir que la mayoría de municipios gallegos ya está reduciendo sus positivos desde una perspectiva semanal. De hecho, ya no queda ninguna ciudad en rojo.
La cantidad hospitalizados ha cecido mucho en los dos últimos días, hay 80 hospitalizados más que el viernes, elevando el total a 582.
La comunidad parece haber alcanzado el pico de esta sexta ola y, según la tendencia y los indicadores, todo parece apuntar al inicio de la desescalada. Por primera vez en tres meses -obviando, claro está, el controvertido descenso de hace diez días- la comunidad pierde casos activos. Un descenso que todavía queda por ver si se sostiene en el tiempo, como sí ha hecho la presión hospitalaria, que por tercer día consecutivo ve descender el número de camas ocupadas por pacientes Covid.
Solo hay dos ayuntamientos sin positivos en la última semana, Muras y Vilariño. Otros cuatro (O Irixo, Vilasantar, Ribeira de Piquín y As Nogais) completan el exiguo grupo de concellos que no llegan al peor nivel de incidencia posible según el semáforo oficial; riesgo muy alto, que comienza en 250 positivos por cada 100.000 habitantes.
Los 6.649 nuevos casos abiertos comunicados hoy apuntan a que empieza una fase de bajada de contagios muy lenta. Los casos activos aún siguen subiendo lo que indica que la presión sobre la desbordada Atención Primaria todavía aumentará al menos durante unas semanas, en el mejor de los casos.
Muchos centros de salud de Galicia están colapsados. Para muestra un botón. Esta agenda del miércoles de un médico de familia del SERGAS, que empieza la jornada con 84 consultas programadas y la terminó atendiendo a 103 pacientes. Si trabajara solo 8 horas, tendría que despachar a cada enfermo en menos de 5 minutos.
Los geriatricos gallegos experimentan un repunte en esta sexta ola, tal y como notifica la información publicada hoy por la Xunta en su actualización semanal.
Los 4.720 nuevos casos abiertos en las últimas 24 horas es la menor cantidad desde el Día de Reyes. Esto ayuda a que la incidencia acumulada semanal baje por vez primera desde que estalló la sexta ola, confirmando las esperanzas de que estemos cerca de un pico.
Ahora mismo, casi el único índice muy fiable que nos queda es la evolución de la curva de hospitalizados en planta. Es evidente que no ha llegado a un pico. Ahora bien, si analizamos su derivada, que nos mide la velocidad de cambio de este índice en términos porcentuales, vemos que ha bajado en cuatro de los últimos cinco días. Esto nos da esperanzas de que el ascenso de hospitalizados esté ya decelerando.
Hay pocos países europeos que hayan registrado un pico claro de contagios tras el impacto de Ómicron. Uno de los pocos es donde primero golpeó, el Reino Unido, donde el pico de la incidencia semanal tardó un mes, aproximadamente. en alcanzarse. En Galicia, la incidencia semanal empezó a estallar en torno al 23 de diciembre. Así que sería raro alcanzar un pico en los próximos días, pero si parece factible alcanzarlo antes de que termine enero.
El enésimo cambio de la Xunta y el Estado en la forma de medir la pandemia y publicar los datos desbarata hoy muchas de las estadísticas. Esto explica, por ejemplo, porqué hoy los casos activos caen en 16.825.
El Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud (IHME, por sus siglas en inglés) prevé que más del 50 por ciento de la población europea estará infectada por Ómicron en las próximas 6-8 semanas, según ha avisado el director regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa, Hans Kluge.
Los datos de la covid-19 hoy en Galicia son malos y además muy preocupantes porque se intuye un cambio de tendencia a peor.
Los 3.224 nuevos positivos por PCR comunicados hoy confirman que Galicia está doblando la curva de esta séptima ola, al menos desde el punto estadístico. Desde el punto vista de los contagios reales, es más dudoso; dado el cambio de estrategia de no hacer PCR a casi nadie que no tenga síntomas.