El Celta de Vigo ha demostrado una vez más que sabe sufrir y golpear en el momento justo, llevándose un botín de oro de tierras andaluzas en una noche de lunes gélida y desangelada. Los de Claudio Giráldez continúan con su marcha triunfal lejos de Balaídos y, tras conquistar el Sánchez-Pizjuán gracias a un tanto desde los once metros en el ocaso del encuentro, presentan sus credenciales definitivas para pelear por los puestos continentales igualando a puntos con el Real Betis.